3 de diciembre de 2013 / 11:55 / en 4 años

Argentina eleva impuestos cambiarios para frenar derrumbe de reservas

Foto tomada el 16 de octubre de 2013. Un transeúnte pasa frente a una pantalla que muestra la cotización oficial del peso argentino, en Buenos Aires. El Gobierno argentino elevó el martes los impuestos para el uso de tarjetas de crédito locales en el extranjero y la compra de divisas para el turismo, en un intento por frenar una sangría de las reservas del Banco Central que ha puesto en riesgo la economía. REUTERS/Enrique Marcarian

Por Alejandro Lifschitz

BUENOS AIRES (Reuters) - Argentina endureció el martes el control de cambios que aplica para desalentar los viajes de sus ciudadanos al extranjero, en un intento por frenar el desplome de las reservas del Banco Central que ha puesto en riesgo a la tercera economía latinoamericana.

En una resolución publicada en el Boletín Oficial, el organismo recaudador de impuestos elevó al 35 por ciento desde un 20 por ciento previo la tasa que deben pagar los argentinos cada vez que realizan una compra con tarjeta de crédito en el exterior o adquieren un pasaje de avión o un paquete turístico al extranjero.

Además impuso un gravamen del mismo valor a las escasas compras de dólares que el Gobierno autoriza a realizar a los argentinos que viajan fuera del país.

La medida busca reducir la cantidad de dólares que el Banco Central se ha visto obligado a volcar en el mercado por la falta de divisas debido a menores exportaciones, pobres niveles de inversión extranjera y el cierre de los mercados internacionales de crédito para el país desde la masiva cesación de pagos del 2002.

El nivel de reservas del Banco Central, que se derrumbó alrededor de un 30 por ciento este año, es clave para el Gobierno, ya que echa mano de ellas para cancelar vencimientos de deuda en dólares y financiar gigantescas importaciones energéticas.

La ampliación del impuesto a todas las compras de dólares implica en los hechos un desdoblamiento del tipo de cambio entre uno para el turismo en el exterior y otro para el resto de la economía.

El estricto control de cambios que impide a los argentinos comprar dólares como forma de ahorro fue impuesto a fines del 2011 y apenas les permite adquirir billetes verdes si viajan al extranjero, lo que ha disparado la cotización de la divisa en el mercado negro.

El peso mayorista cerró el lunes a 6.1565 por dólar, por lo que el dólar para el turismo en el extranjero rondará los 8,31 pesos, no muy lejos de los 9,22 pesos que vale la divisa en el mercado negro.

La medida se da a conocer luego de que el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández negara recientemente planes para endurecer las compras de divisas para el turismo.

“Nosotros creemos que hay un drenaje de divisas que se da a través de operaciones de turismo, a través de distintos componentes”, dijo a periodistas el jefe de Gabinete de Ministros, Jorge Capitanich.

“Tenemos que ser muy cuidadosos en la administración de reservas para garantizar el flujo de suministros de bienes intermedios, de insumos básicos y también de insumos de carácter industrial para potenciar el crecimiento de la actividad económica”, agregó.

TOBOGÁN DE DIVISAS

Las reservas del Banco Central cayeron esta semana por debajo de los 31.000 millones de dólares, frente a los 43.290 millones que había a fines del 2012.

Algunos analistas estimaron que el turismo de los argentinos en el extranjero le cuesta al Banco Central entre 600 millones y 800 millones de dólares al mes de sus reservas.

“Me parece una manera ridícula que agrede de nuevo al sector privado y que está muy lejos de atacar el fondo del problema, que es fiscal”, dijo el economista José Luis Espert.

Para financiar el abultado gasto público del Gobierno, el Banco Central ha emitido grandes cantidades de moneda, de las que los ahorristas se desprenden rápidamente para ganarle a la inflación comprando dólares en el mercado negro o gastándola en bienes o servicios.

El Banco Central ha acelerado en las últimas semanas la devaluación del peso en el mercado interbancario a una tasa anualizada de alrededor del 50 por ciento, tras casi una década de permitir depreciaciones moderadas de la moneda local por temor a alimentar la inflación.

En vez de distender tensiones, la posibilidad de una mayor devaluación ha desalentado las relevantes exportaciones de soja del país, debido a que los productores agrícolas prefieren guardar el grano para venderlo cuando el peso se debilite más.

El Gobierno estimó que alrededor de 6.300 millones de dólares en soja que deberían ser destinados a la exportación están retenidos por los agricultores.

Argentina es el tercer exportador mundial de la oleaginosa.

Reporte adicional de Jorge Otaola; Editado por Javier López de Lérida/Gabriela Donoso

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