17 de diciembre de 2013 / 13:32 / hace 4 años

Maíz modificado genéticamente y queso feta son obstáculos en negociaciones comerciales EEUU-UE

Por Philip Blenkinsop

BRUSELAS (Reuters) - Cultivos modificados genéticamente, pollo lavado en cloro, cuotas de carne bovina y una disputa sobre quién puede llamar "feta" al queso estilo griego bloquean el camino hacia el mayor pacto de libre comercio del mundo.

Negociadores de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE) determinarán esta semana una lista de puntos a resolver en Washington durante su tercera ronda de conversaciones, y se prevé que los temas alimentarios se cuenten entre los principales.

En momentos de crecimiento económico pobre a ambos lados del Atlántico, las negociaciones de libre comercio entre Estados Unidos y la UE buscan integrar a dos mercados que representan casi la mitad de la economía mundial en un sofisticado acuerdo que va mucho más allá de la reducción de aranceles.

Pero el tema alimentario es diferente y los viejos temas que han afectado a muchas negociaciones de libre comercio en todo el mundo probablemente complicarán al ambicioso Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (TTIP, por su sigla en inglés) entre Bruselas y Washington.

El recientemente concretado acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá, conocido como CETA, fue antecedido por negociaciones que se prolongaron durante meses antes de que Bruselas permitiera la entrada de 45.000 toneladas más de carne bovina canadiense por año y 75.000 toneladas de carne de cerdo libre de aranceles.

Pese a tratarse de sólo una fracción de la producción de la UE de 7,7 millones de toneladas de carne bovina y de 20 millones de toneladas de carne de cerdo al año, las importaciones afectarán a agricultores irlandeses y franceses. Un acuerdo con Estados Unidos permitiría la entrada de más productos aún.

"Destruirán al mercado. Estados Unidos no accederá a una cuota equivalente menor a la de Canadá. Para la carne bovina, sus exportaciones son el doble en tamaño", comentó el secretario general del Sindicato Comercial Europeo de Ganado y Carne, Jean-Luc Meriaux.

La Unión Europea ha descartado importar carne de animales inyectados con hormonas y ha dicho que no abrirá simplemente las puertas a cultivos modificados genéticamente.

Hasta el momento, el conglomerado ha permitido que sólo dos cultivos sean plantados en Europa. Un posible tercer caso ha estado a la espera de aprobación por 12 años.

De alrededor de 450 cepas comerciales modificadas genéticamente, el bloque europeo ha autorizado a cerca de 50 para importación como alimento o forraje para animales.

La Unión Europea recibe cerca de 30 millones de toneladas al año para su ganado bovino y porcino y para aves, pero supermercados del bloque no osan poner a la venta alimentos modificados genéticamente para los consumidores.

Una exasperada industria estadounidense afirma que Europa no necesita cambiar sus reglas, pero debe considerar si es necesario etiquetar a los productos modificados genéticamente como tales y acelerar el proceso de aprobaciones.

En tanto, la Unión Europea está determinada a consignar en cualquier acuerdo su sistema de indicaciones geográficas, que protege el derecho exclusivo de países o regiones a nombres de productos, como el champán francés, el queso feta griego o el jamón de Parma italiano.

Grupos de Estados Unidos afirman que esa exigencia "desafía a la credibilidad" porque en presencia de un acuerdo de libre comercio, los productores estadounidenses ya no podrían, por ejemplo, promover y vender quesos como "feta".

Traducido por Patricio Abusleme

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