3 de enero de 2014 / 15:13 / en 4 años

Brasil intenta calmar a mercados con saludable dato fiscal del 2013

El Gobierno de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, prometió el viernes mantener el gasto bajo control este año pese a las elecciones generales e intentó calmar a los mercados sobre una posible reducción de la calificación de deuda con saludables resultados fiscales para el 2013. Brasilia, 3 de enero de 2014. REUTERS/Ueslei Marcelino

Por Anthony Boadle

BRASILIA (Reuters) - El Gobierno de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, prometió el viernes mantener el gasto bajo control este año pese a las elecciones generales e intentó calmar a los mercados sobre una posible reducción de la calificación de deuda con saludables resultados fiscales para el 2013.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, dijo que el Gobierno central de Brasil superó su meta de superávit fiscal primario de 73.000 millones de reales (30.470 millones de dólares) en el 2013, gracias a una mayor recaudación tributaria y a un crecimiento económico más robusto.

El superávit primario es el exceso de ingresos sobre gastos antes del pago de la deuda.

Datos preliminares muestran que el superávit primario del Gobierno totalizó unos 75.000 millones de reales en el 2013, poco más de un 1,5 por ciento del Producto Interno Bruto, afirmó Mantega en una conferencia de prensa.

El Gobierno anunció anticipadamente los resultados fiscales del 2013 para calmar la ansiedad de los mercados sobre la solidez financiera de la séptima mayor economía del mundo.

“No sería bueno mantener a los analistas expectantes hasta fines de enero. Esto calmará los nervios”, sostuvo Mantega en la rueda de prensa, en la que agregó que la economía brasileña está en una tendencia alcista, con un aumento de las inversiones y del consumo.

Brasil, sin embargo, no cumpliría su meta fiscal primaria consolidada, que incluye a los gobiernos locales. El superávit primario ayuda a mostrar cuánto dinero puede dejar a un lado para pagar deuda en vencimiento sin solicitar más en préstamo y es vigilado de cerca por los inversores como un indicador de salud fiscal.

Las finanzas públicas de Brasil se han venido deteriorando desde que su alguna vez pujante economía pegó un frenazo hace dos años. Y con la proximidad de las elecciones, los economistas no prevén que el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff reduzca el ritmo de gastos. Se prevé que la mandataria izquierdista busque la reelección en octubre.

En el 2013 Rousseff compensó los frágiles resultados fiscales con miles de millones de dólares en ingresos extraordinarios de acuerdos sobre impuestos corporativos atrasados y bonos de licitaciones de derechos de exploración petrolera, un cuadro que preocupa a los inversores y levantó el espectro de una rebaja en la calificación de la deuda.

GASTOS BAJO CONTROL

Mantega dijo que el Gobierno de Rousseff está comprometido a mantener los gastos bajo control en el 2014 y anunciará detalles sobre un congelamiento del presupuesto anual en febrero.

Brasil buscará una meta de superávit presupuestario primario para este año y mantendrá su ratio deuda/PIB en un camino a la baja, aseguró.

“La recolección de impuestos está aumentando en los últimos meses pese a los recortes tributarios que hicimos, lo que refleja un aumento de la actividad económica”, dijo a periodistas.

El ministro dijo que el Gobierno reportó ingresos fiscales récord en diciembre.

Las inversiones en la economía brasileña crecieron en torno a un 6,5 por ciento en el 2013 y las inversiones como porcentaje del PIB terminaron el año por encima de un 19 por ciento, dijo Mantega.

Las concesiones de infraestructura previstas para este año deberían aumentar el nivel de inversiones.

El Gobierno de Rousseff redujo su meta de superávit primario consolidado para el 2013 debido a que otorgó exenciones tributarias para impulsar el crecimiento.

También elevó los ahorros en el gasto público y presionó al banco central para elevar las tasas de interés para contener la inflación, una medida que hizo que los costos de la deuda subieran.

Comenzó con un objetivo de un 3,1 por ciento del PIB y redujo eso a un 2,3 por ciento, pero probablemente será de alrededor de un 2 por ciento.

Ante presiones de gastos en un año electoral, el Gobierno planea anunciar una meta de superávit presupuestario consolidado de cerca de un 2 por ciento del PIB para el 2014, dijeron a Reuters funcionarios del Gobierno.

La deuda neta del país se ha reducido casi a la mitad en la última década, a un 33,9 por ciento del PIB en noviembre.

Rousseff ha prometido contener el gasto. Sin embargo, muchos economistas creen que Brasil necesita de profundas reformas para reducir los gastos actuales y disminuir los pagos futuros de pensiones, que algunos ven como una bomba de tiempo en un país con una fuerza laboral que envejece.

Brasil no cumplió con su meta de superávit primario en el 2012. Una serie de cambios contables fueron usados para mejorar los números fiscales del Gobierno, pero minaron la credibilidad del equipo económico de Rousseff.

Standard & Poor’s colocó la calificación crediticia de Brasil en panorama negativo en junio, mientras que Moody’s redujo su panorama desde positivo a estable en octubre, citando el deterioro de los ratios de deuda e inversión y un crecimiento lento.

Brasil actualmente tiene una calificación crediticia de “Baa2” por parte de Moody’s y de “BBB” por parte de Standard & Poor‘s.

(1 dólar = 2,3961 reales)

Reporte adicional de Leonardo Goy y Alonso Soto. Editado por Javier López de Lérida/Patricio Abusleme

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