31 de marzo de 2014 / 11:24 / hace 3 años

Bachelet envía al Congreso reforma tributaria, asegura que no frenará economía chilena

La presidenta chilena, Michelle Bachelet, en un servicio religioso en la Catedral de Santiago, mar 12 2014. La presidenta chilena, Michelle Bachelet, anunció el lunes el envío al Congreso de una reforma tributaria para financiar cambios profundos en la educación, en unos de los países con peor distribución de la riqueza en América Latina y que actualmente enfrenta una desaceleración en su economía. REUTERS/Maglio Perez

SANTIAGO (Reuters) - La presidenta chilena, Michelle Bachelet, envió el lunes al Congreso una reforma tributaria para financiar profundos cambios en la educación, un viejo reclamo en uno de los países con peor distribución de la riqueza en América Latina.

La iniciativa, uno de los pilares de la ambiciosa agenda de Bachelet, se da en momentos en que la economía atraviesa por una desaceleración mayor a la esperada, como lo puso de manifiesto el Banco Central en su último informe de proyecciones.

Con todo, la mandataria -quien asumió las riendas del país hace tres semanas- planea aumentar hasta un 25 por ciento el gravamen a las empresas, desde el 20 por ciento actual, pero también reducir la carga impositiva a las personas.

“La reforma tributaria nos permitirá avanzar en solidaridad social. Los que más tienen deben contribuir para que podamos apoyar y promover a los más vulnerables. Sólo una sociedad que distribuye con justicia sus cargas y apoyos puede ser una sociedad cohesionada, con estabilidad social y económica”, dijo Bachelet.

“Hoy más que nunca debemos usar con decisión y responsabilidad este poderoso instrumento de desarrollo por un lado y de justicia por el otro”, dijo la mandataria en la ceremonia de firma del proyecto.

El aumento en los impuestos corporativos permitiría una recaudación adicional equivalente a unos 8.200 millones de dólares o 3 puntos porcentuales del PIB, pero también buscaría por esa vía equilibrar el balance fiscal estructural en un plazo de cuatro años.

El envío al Congreso de la reforma tributaria, que no tendría escollos para su aprobación, ocurre en momentos en que la economía del mayor productor mundial de cobre se ha enfriado por una fuerte caída de la inversión y débil demanda externa.

“Esta reforma no va a frenar el crecimiento económico. Por el contrario, sólo puede haber un crecimiento fuerte y sostenido en una sociedad equitativa, que fortalece su capital humano y que crea instituciones públicas de calidad”, dijo Bachelet.

El proyecto será discutido en un plazo de 30 días en la Cámara de Diputados y en un período similar en el Senado, para que los inversionistas tengan las reglas claras a la brevedad posible, explicó el Gobierno.

IMPUESTO CORRECTIVO

Junto con el alza tributaria, el Gobierno eliminará beneficios asociados a la reinversión de las utilidades de las empresas. Hasta ahora, muchas de las compañías pueden hacer uso de un sistema que les permite pagar impuestos sólo sobre las utilidades que retiran.

Según cálculos del Ejecutivo, un 95 por ciento de las empresas que pagan impuestos no estará afectado por esta medida.

En materia de incentivo a la inversión, el proyecto contempla que las micro y pequeñas empresas cuenten con un mecanismo de depreciación instantánea para bienes nuevos y usados, mientras las grandes empresas podrán usar este beneficio sólo por un año.

La reforma contempla una rebaja de la tasa máxima del impuesto a las personas a un 35 por ciento desde un actual tope del 40 por ciento, pero las autoridades del Poder Ejecutivo y Legislativo no bajarán su carga tributaria.

La iniciativa considera además un impuesto para el cuidado del medio ambiente, con un gravamen especial a las emisiones de fuentes fijas, como las industrias. También se contempla un incremento en el tributo a las bebidas alcohólicas y a las analcohólicas con azúcar.

ESCENARIO ADVERSO

Poco antes de que la mandataria firmara el envío del proyecto al Congreso, una entidad gubernamental difundió cifras poco alentadoras a nivel sectorial.

La producción manufacturera se contrajo un 2,0 por ciento en febrero, una variación más profunda de lo esperado, mientras que las ventas de los supermercados, un indicador del comportamiento del consumo, crecieron un 3,7 por ciento, uno de sus menores rendimientos de los últimos meses.

El menor desempeño de la economía chilena fue refrendado más tarde por del Banco Central.

El jefe del Banco Central, Rodrigo Vergara, corrigió a la baja -en el Informe de Política Monetaria (IPoM)- su pronóstico de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) para este año a un rango de 3,0 a 4,0 por ciento desde un cálculo anterior de 3,75 a 4,75 por ciento.

Para estimular la deprimida economía chilena, el Banco Central ha recortado en los últimos meses en 100 puntos básicos hasta un 4,0 por ciento la Tasa de Política Monetaria (TPM).

Vergara dejó abierta la puerta a recortes adicionales, ante un balance de riesgo para la actividad sesgado a la baja, pero recalcó que eso dependerá de la evolución de las condiciones macroeconómicas internas y externas y sus efectos en la inflación.

Con todo, el jefe del Banco Central dijo antes de dar a conocer el IPoM -en una presentación en Brasil el fin de semana- que la intención de financiar los cambios en la educación a través de una reforma impositiva no debería alterar el orden de las finanzas de Chile.

Reporte de Antonio de la Jara, Felipe Iturrieta, Alexandra Ulmer y Fabián Andrés Cambero. Editado por Gabriela Donoso/Manuel Farías

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