12 de febrero de 2015 / 21:49 / en 3 años

BREAKINGVIEWS-La revolución venezolana está consumiendo lentamente a su líder

(El autor es columnista de Reuters Breakingviews. Sus opiniones son personales)

Por Martin Langfield

NUEVA YORK, 12 feb (Reuters) - El presidente venezolano Nicolás Maduro, el desafortunado sucesor de Hugo Chávez, lucha duramente para mantener el movimiento del hombre fuerte de la izquierda bolivariana. Un ajuste del tipo de cambio puede darle algo de tiempo, pero la caída de los precios del petróleo está conspirando en su contra. Las revoluciones, como dicen, tienden a comerse a sus hijos.

Maduro, un ex chofer de autobuses y dirigente sindical que comparte el populismo de Chávez pero no tiene su carisma, está en dificultades. Por una parte, depender de herramientas estatistas como los controles de precios sólo hará que la sufriente economía venezolana empeore.

Por otra, las medidas necesarias como subir el muy subsidiado costo de la gasolina puede generar olas de protestas y mermar aún más la aprobación de Maduro. Eso puede poner en peligro el futuro mismo de la revolución chavista.

Tras retener las cifras del PIB durante meses, el Gobierno dijo en enero que la economía se contrajo un 2,8 por ciento en 2014 y la inflación superó el 64 por ciento, pese a que números extraoficiales calculan un alza mayor.

Venezuela necesita un precio del petróleo de 117 dólares por barril para sufragar gastos como los programas sociales que el Gobierno usa para mantener el apoyo popular, según analistas encuestados por Reuters a fines del año pasado.

Maduro dijo al Parlamento en enero que el país estaba obteniendo menos de 40 dólares por barril. Los compromisos presupuestarios, incluyendo el pago de la deuda externa, serán no obstante cumplidos porque “Dios proveerá”, añadió.

Dejando a un lado la ayuda divina, la devaluación del bolívar ayuda. El equipo económico de Maduro remendó esta semana los pesados controles del tipo de cambio anunciando una nueva plataforma que permitirá algunas negociaciones sobre la base de la oferta y la demanda.

Sin embargo, la mayor parte de las necesidades de la economía serán atendidas con una tasa de cambio altamente sobrevalorada de 6,3 bolívares por dólar. El tipo de cambio en el mercado negro es de unos 190 por dólar. La timidez aparente de la modificación decepcionó a los inversores y los bonos en dólares fueron golpeados.

La decisión siguió a un viaje de Maduro el mes pasado a China y países productores de petróleo, que podrían ayudar a Venezuela a llenar sus arcas. En el país, en tanto, la escasez de productos básicos desde el papel higiénico hasta la harina ha llevado a largas colas frente a las tiendas.

Los opositores políticos se burlaron del viaje, y aunque todos sus frutos no están claros, Maduro anunció un nuevo apoyo de bancos de Qatar por miles de millones de dólares.

Los próximos pasos posibles de Venezuela podrían poner aún más en peligro su posición frente a los venezolanos. En enero dijo al Parlamento que llegó el momento de retirar subsidios anuales por 12.000 millones de dólares que mantienen el precio de la gasolina por debajo de 0,02 dólares por litro, la más barata del mundo.

Anticipándose a la protesta, como cuando en 1989 cientos murieron en el llamado “Caracazo” por el alza de los precios del combustible, se le oyó como a un hombre que enfrenta su propia condena.

“Me pueden crucificar si quieren”, dijo Maduro. “Es una distorsión (...) Ha llegado la hora”.

Su aprobación ha caído constantemente desde que asumió el cargo en 2013 y ahora está en sólo un 22 por ciento, según la encuestadora local Datanálisis. Incluso podría enfrentarse a un referendo revocatorio en 2016, a la mitad de su mandato, si la dividida oposición política puede reunir los varios millones de firmas que se necesitan para pedirlo.

En la legislatura, la mayoría del Partido Socialista podría verse amenazada por las elecciones de este año si el alza de los combustibles y la devaluación de esta semana agrava la inflación significativamente y la escasez continúa.

Chávez, el mentor de Maduro, era astuto, un líder impredecible capaz de superar desafíos y ser más listo que sus oponentes en temporada de elecciones. Maduro ha demostrado ser demasiado inepto y la marea en su contra es muy fuerte como para que pueda seguir su curso. (Twitter twitter.com/martinlangfield.; Editado en español por Javier López de Lérida)

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