26 de octubre de 2015 / 6:48 / en 2 años

Scioli definirá presidencia de Argentina en balotaje tras sorpresiva elección de opositor Macri

* Gráfico sobre indicadores económicos tmsnrt.rs/1NpD45b

Por Nicolás Misculin y Jorge Otaola

BUENOS AIRES, 26 oct (Reuters) - El oficialista Daniel Scioli luchará por la presidencia de Argentina en un balotaje con su rival Mauricio Macri, que en un inesperado desenlace acabó pisándole los talones en los comicios del domingo y avivando posibilidades de una victoria opositora en noviembre.

Aunque se impuso en las elecciones, el peronista Scioli obtuvo el 36,6 por ciento de los votos, muy por debajo de los que necesitaba para evitar una peleada segunda vuelta e incluso menos de los que logró en las primarias abiertas de agosto.

Con más ímpetu de lo previsto, Macri, alcalde de la ciudad de Buenos Aires, logró un 34,6 por ciento de los votos. Y el peronista disidente Sergio Massa quedó fuera de la carrera después de obtener un 21,3 por ciento, con casi el 95 por ciento de las mesas escrutadas.

“Lo que ya ha sucedido en el día de hoy cambia la política de este país”, dijo Macri, un líder de centroderecha, frente a sus eufóricos seguidores de la alianza Cambiemos.

Miles de seguidores cantaban “se siente, se siente, Mauricio presidente”. Muchos saltaban con globos de colores en sus manos.

“Esto no tiene nombre, lo esperábamos hace rato, lloro y sonrío al mismo tiempo”, dijo Sandra Lauría, una partidaria de Macri de 48 años que estaba en su sede de campaña.

Con Argentina sufriendo por una economía estancada, una inflación que supera el 20 por ciento, mermadas reservas internacionales, una moneda sobrevaluada, un creciente déficit fiscal y una extendida inseguridad, el resultado del domingo mostró que muchos argentinos quieren algún grado de cambio.

Otra baldazo de agua fría para el peronismo fue la victoria de María Eugenia Vidal, candidata del partido de Macri, que se convertirá en la próxima gobernadora de la provincia de Buenos Aires, un bastión del oficialismo.

El golpe se sintió de inmediato en el cuartel de campaña de Scioli, donde reinaban las caras largas.

“Por convicción quisiera decirte que lo que podemos dar vuelta (el resultado), pero no sé”, dijo Sandra, una seguidora de Scioli de 50 años.

Más conciliador que la saliente presidenta Cristina Fernández, Scioli, un ex campeón de motonáutica que gobierna la provincia de Buenos Aires, propone ajustar poco a poco el modelo de centroizquierda que ha gobernado en los últimos doce años el país para atraer inversiones, frenar los precios y revivir la economía, muy regulada por el Estado.

“Convoco a los indecisos e independientes para esta agenda del gran futuro del desarrollo argentino”, dijo Scioli en busca de apoyo para el balotaje, calificando a Macri como un hombre que cambia de políticas y que representa un “salto al vacío”.

Scioli, de 58 años, promete mantener los generosos planes sociales que han ayudado a millones de argentinos y abonado la popularidad de Fernández y el control sobre empresas estatales.

Macri, por su parte, es un ingeniero que promete eliminar rápidamente un control de cambios, impuestos al agro y restricciones a las exportaciones de Argentina.

Los dos tienen muchas divergencias ideológicas, pero sus propuestas no son tan distintas: todo indica que el país girará hacia políticas económicas más amigables con los mercados tratando de mantener los logros sociales. La diferencia entre ellos es la profundidad y velocidad de los cambios.

BUSCANDO VOTOS

Macri, de 56 años, tendría más posibilidades de poner en aprietos a Scioli en la segunda vuelta del 22 de noviembre si logra concentrar el voto contra el oficialismo de una oposición que el domingo se presentó en las urnas fragmentada.

Aunque se vio obligado a defender banderas del oficialismo como los subsidios a la pobreza, Macri es el candidato favorito de los inversores que quieren entrar en el promisorio mercado energético y minero del país pero ven una barrera en los controles estatales en la economía.

Después de haber crecido a un ritmo acelerado durante casi una década, Argentina atraviesa tiempos difíciles ante la caída de los precios de las materias primas que exporta.

Regulaciones como un control de cambios y cupos a las exportaciones han alejado las inversiones, y los impuestos al agro -uno de los motores del país- crisparon los ánimos con los productores de la tercera mayor economía latinoamericana.

Para Macri y Scioli ahora es indispensable lograr el apoyo de Massa para la segunda vuelta.

“El balotaje entre Scioli y Macri divide el país entre peronismo y antiperonismo, con un sesgo social también. Los votos de Massa serán decisivos y quien los capte, será el ganador”, dijo a Reuters el analista Rosendo Fraga.

Si bien Massa, un ex jefe de Gabinete de Fernández de 43 años, tiene raíces peronistas como Scioli, se alejó del Gobierno denunciando corrupción. Por otro lado, hace tres meses Macri rechazó formar una alianza con él para enfrentar al oficialismo, pese a que en el pasado se habían apoyado contra el Gobierno.

Massa, que obtuvo más de 5 millones de votos, no ha dado indicios de a quién podría apoyar.

Scioli ha mostrado disposición a hablar y sentarse incluso con sus rivales políticos, algo que no suele hacer la presidenta Fernández, una mujer con un fuerte discurso antiimperialista.

“Scioli tendrá que volver a ser Scioli (en alusión a que deberá diferenciarse de Fernández), si no Macri terminará de ocupar su espacio”, destacó Mariel Fornoni, directora de la consultora Management & Fit.

Reporte adicional de Juliana Castilla, Maximilian Heath, Maximiliano Rizzi y Walter Bianchi; Editado por Pablo Garibian

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