5 de junio de 2017 / 10:03 / en 6 meses

Goldman y Nomura escucharon alertas de la oposición de Venezuela antes de comprar bonos

    Por Corina Pons, Marianna Parraga y Olivia Oran
    CARACAS/NUEVA YORK, 5 jun (Reuters) - El mismo mes en que
Goldman Sachs        compró unos 2.800 millones de dólares en
bonos de la petrolera estatal venezolana, el banco
estadounidense había rechazado una oferta de Caracas para
colocar 5.000 millones de dólares en bonos soberanos, dijeron
personas familiarizadas con las conversaciones.
    En parte, la negativa de la entidad se debió a que la
operación le parecía muy compleja y no le convencía tratar de
forma directa con un banco estatal venezolano, dijeron las
fuentes. 
    Pero en la decisión de Goldman también pesaron las
advertencias de un equipo de la oposición venezolana, que lanzó
una campaña para explicar los riesgos reputacionales y legales
de financiar al presidente Nicolás Maduro, al que acusan de
"dictador", apuntaron dos fuentes en Nueva York, una de ellas
parte del grupo de asesores del Parlamento venezolano.
    En meses recientes, el grupo ha enviado cartas a 13 bancos
para tratar de frenar el financiamiento al gobierno socialista,
que ha recibido críticas de la comunidad internacional por su
dejo autoritario y abusos a los derechos humanos, según relatan
fuentes financieras, legislativas y vinculadas al Gobierno en
Caracas y Nueva York.             
    Maduro busca dinero fresco para sostener a una economía en
crisis, con una inflación de tres dígitos y una escasez crónica
de alimentos y medicinas que ha desatado violentas protestas
callejeras en el país petrolero.
    Aunque ninguna carta enviada por el grupo opositor de 20
diputados, economistas y abogados fue respondida, algunos de
ellos, que también trabajan en Wall Street, se reunieron
informalmente con personas clave en los bancos. Otros, con
diplomáticos de gobiernos extranjeros.
    
    CAMBIO DE PLAN
    La estrategia tuvo algo de eco, hasta que Goldman Sachs y
Nomura          optaron por adquirir a través de intermediarios
casi toda la emisión de otro bono colocado por la estatal
Petróleos de Venezuela (PDVSA) , según confirmó el banco
estadounidense y fuentes cercanas a la entidad japonesa.
    El acuerdo financiero provocó la condena de Julio Borges,
quien en Venezuela preside el Congreso de mayoría opositora, y
también fue criticada por algunos legisladores estadounidenses.
    Incluso el propio gobierno de Donald Trump estaría
preocupado por la decisión de las entidades de dar "oxígeno" a
su par en Venezuela, dijeron a Reuters funcionarios de alto
rango.             
    Sumándose a los 2.800 millones comprados por Goldman, Nomura
adquirió unos 100 millones de dólares de los bonos PDVSA 2022.
Pocos meses antes el banco japonés había cancelado discusiones
para inyectar 1.000 millones de dólares en efectivo al Banco
Central venezolano a cambio de toda la emisión de PDVSA con un
valor nominal de 3.000 millones de dólares. 
    El diputado opositor Rafael Guzmán confirmó en abril que se
habían suspendido las conversaciones.
    La decisión de Nomura se tomó después de que el Tribunal
Supremo relegara al Congreso -dominado por la oposición- tomando
algunas de sus atribuciones a fines de marzo.
    La delegación de Nomura había llegado a Caracas apenas
después del fallo de la corte y decidió frenar las negociaciones
por preocupaciones sobre el impacto financiero, legal y
reputacional de la operación, según un ejecutivo de la industria
financiera con conocimiento directo de la situación.
    Como Goldman Sachs, Nomura había recibido la carta de Borges
advirtiendo sobre los riesgos de hacer negocio con Maduro, a
quien acusa de demorar las elecciones y buscar crear una
dictadura con su plan de modificar la Constitución. El grupo
opositor ayudó a redactar las cartas. 
    Goldman Sachs y Nomura no quisieron hacer comentarios sobre
el cabildeo opositor y sus operaciones previas con el gobierno
venezolano. El gobierno de Venezuela y su Banco Central tampoco
respondieron a las peticiones de información sobre esas
negociaciones.
    Otros de los bancos que recibieron las cartas fueron
Citigroup, Bank of America, JPMorgan, Wells Fargo, UBS, HSBC,
Barclays, Credit Suisse, Bank of China, China Construction Bank
y el chino ICBC. Consultados por Reuters, no quisieron hacer
comentarios o no respondieron a la solicitud de declaraciones. 
    Reuters pudo ver dos cartas modelos que distribuyeron por
correo a los presidentes de los bancos. 
    "Las cartas son una especie de recordatorio moral", dijo un
operador en Nueva York.
    
    PUNTO DE VISTA
    Para Goldman y Nomura, lidiar directamente con el gobierno
venezolano era problemático.
    Cuando los bonos que Nomura no quiso comprar en marzo
volvieron a salir a la venta, los dos bancos esta vez decidieron
entrar al negocio a través de intermediarios que incluyeron a la
pequeña firma Dinosaur Group.
    El precio era irresistible. El brazo de administración de
activos de Goldman Sachs pagó con un descuento del 69 por ciento
los bonos PDVSA 2022 que tenían un valor nominal de 2.800
millones. Nomura desembolsó unos 30 millones de dólares por los
títulos con un valor de 100 millones, dijeron dos fuentes.
    El banco japonés no quiso hacer comentarios sobre la
transacción. Goldman la confirmó en un comunicado diciendo que
su división compró los bonos "en el mercado secundario a un
corredor y no interactuó con el gobierno venezolano".
    "He visto un conflicto entre los departamentos en las bancas
de inversión. Por un lado los departamentos de negocios, que
quieren cerrar operaciones jugosas y por el otro los
departamentos de research y compliance (cumplimiento)", dijo un
consultor en Venezuela que tiene de clientes a algunos de estos
bancos.
    El trabajo de los agentes de cumplimiento es cuidar que las
instituciones no queden expuestas a riesgos legales. En mayo por
ejemplo, el Departamento del Tesoro inició una investigación
sobre un préstamo de la petrolera rusa Rosneft a PDVSA a
solicitud del Congreso estadounidense.
    Bancos globales han estado este año cerrando cuentas
bancarias de venezolanos y restringiendo servicios de
intermediación, aseguran fuentes en Wall Street y Caracas.
            
    Fuentes vinculadas al Gobierno admitieron que han tocado la
puerta de "varios bancos", incluido el HSBC, pero todavía no han
cerrado nuevos acuerdos. 
        
    ¿FALTA DE ESCRUTINIO?
    Maduro protestó el mes pasado por la campaña contra sus
esfuerzos de lograr financiamiento.
    "Yo buscando plata en el mundo, buscando negocios,
inversionistas y Julio Borges mandando cartas, cartas y cartas
para que no vengan los inversionistas a Venezuela, para que
Venezuela no pague su deuda externa", se quejó en un discurso
televisado. 
    Su gobierno anunció el jueves que busca llevar a la Justicia
a Borges por liderar el cabildeo internacional.
    En Goldman Sachs, la compra de los bonos no recibió
escrutinio de las altas esferas porque fue comprado por la
división de administración de activos en representación de
clientes y a través de un corredor.
    El comité de estándares del grupo, que suele revisar
transacciones controvertidas, no lo evaluó, dijo una persona
cercana a la situación.
    La omisión pone de relieve el reto que todavía enfrenta
Goldman en la gestión de acuerdos polémicos, a pesar de la
reforma de su estructura de gobierno tras la crisis financiera.
    La reacción que generó la operación tomó por sorpresa a
ejecutivos de Goldman, agregó una segunda fuente conocedora de
la operación. 
    "No conozco otra transacción financiera que haya tenido
tanta publicidad negativa como esta con Goldman Sachs", dijo la
analista Luisa Palacios, después de hacerse pública la operación
con los bonos al 2022.
    Un representante de Dinosaur, que actúa como intermediario
ayudando a los clientes a hacer operaciones en forma anónima, no
respondió a las solicitudes de Reuters de comentarios. 
    Una persona familiarizada con la transacción de Nomura dijo
que el tamaño relativamente pequeño de la misma y el uso de un
intermediario la hicieron aceptable. El equipo consideró que se
distinguiría de otros acuerdos que otorgan liquidez al gobierno.
    "Usar al intermediario es una manera de buscarle la vuelta a
la óptica de negociar directo con el gobierno y parecer que
están involucrados en cómo un gobierno maneja su deuda, sobre
todo cuando está al borde de la quiebra", dijo la exdirectora de
Goldman Nomi Prins, hoy miembro del centro de estudios Demos.
    "Huele feo", sostuvo.

 (Reporte adicional de Ana Isabel Martínez en Ciudad de México,
Alexandra Ulmer en Caracas, Davide Scigliuzzo y Jen Ablan en
Nueva York y Emi Emoto en Tokio.  Editado por Pablo Garibian y
Juana Casas)
  
 
 

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