22 de noviembre de 2017 / 17:35 / en 23 días

ACTUALIZA 5-Búsqueda de submarino argentino ingresa en fase crítica por escasez de oxígeno

(Agrega reporte de ruido inusual el día de desaparición, detalles)

Por Walter Bianchi y Nicolás Misculin

MAR DEL PLATA/BUENOS AIRES, 22 nov (Reuters) - La búsqueda del submarino argentino desaparecido hace una semana en el Atlántico Sur entró el miércoles en una fase crítica, ya que sus 44 tripulantes podrían empezar a sufrir la falta de oxígeno si la nave sigue bajo el agua, como se cree.

La dramática situación disparó un impresionante operativo internacional de rescate en el que participan cerca de 4.000 personas y unos 30 aviones y barcos de Argentina, Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y Chile.

“Estamos en la parte crítica, particularmente en cuanto al oxígeno. No tenemos ningún rastro”, dijo en Buenos Aires Enrique Balbi, portavoz de la Armada argentina.

Balbi señaló que espera que el clima favorable permita novedades en el rastrillaje del ARA San Juan, que podría estar sin propulsión y bajo el agua por un desperfecto eléctrico. La Armada señaló en un comunicado que se pronostican peores condiciones climáticas para la búsqueda a partir del jueves.

Hasta ahora se ha explorado la superficie de un área de casi 500.000 kilómetros cuadrados donde podría estar el submarino militar, pero falta registrar una amplia zona bajo el agua.

En la noche del miércoles, el portavoz dijo que la Armada recibió reportes de un ruido inusual detectado en el Atlántico Sur el día en que desapareció la nave y en un área cercana a la última posición que había reportado, aunque dijo que no podía dar precisiones sobre la naturaleza del sonido.

Expertos consultados por Reuters consideraron que el submarino estaría asentado a 200 metros bajo el mar -la profundidad aproximada de la plataforma continental argentina en esa zona- y que si no emergió es porque ningún tripulante pudo accionar los mecanismos manuales para hacerlo subir.

Los familiares de los tripulantes comenzaban a mostrar desesperación en Mar del Plata, una ciudad turística situada 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, a cuya base militar el submarino debía haber llegado a comienzo de la semana.

“Que no haya nada es terrible, nos sentimos devastados, nos sentimos impotentes, nos sentimos con bronca”, dijo entre llantos a Reuters Elena Alfaro, hermana de Cristian Ibáñez, experto en radares que iba en la nave. “Yo no descarto nada, así como dicen ellos (las autoridades) que no descartan ninguna hipótesis”.

En tanto, la jueza que está a cargo de una investigación judicial por la desaparición del submarino dijo que había información clasificada por tratarse de una nave militar.

“Hay información muy sensible que obedece al secreto de estado. Estamos hablando de una embarcación de guerra”, dijo a la radio local FM Latina Marta Yañez, jueza de primera instancia de Caleta Olivia, una ciudad patagónica cercana al punto donde el submarino envió su última comunicación antes de desaparecer.

OPERATIVO INTERNACIONAL

Como parte del apoyo internacional que está recibiendo Argentina, varios aviones estadounidenses y brasileños despegan diariamente de la Base Comandante Espora, unos 650 kilómetros al sur de Buenos Aires.

En la mañana del miércoles, un avión P-8 Poseidón de la Marina de Estados Unidos dejó la base para un vuelo de alrededor de nueve horas para intentar detectar rastros del submarino a través de unas “sonoboyas” que, una vez lanzadas al mar, permiten captar sonidos bajo el agua.

La Armada dijo el miércoles que el buque Skandi Patagonia de la empresa Total SA, que traslada el equipamiento de rescate de la Armada de Estados Unidos, arribaría al área de operaciones durante la tarde.

A la espera de un eventual rescate, el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, en la costa de la Patagonia, activó un protocolo de emergencia.

“Se suspendieron las cirugías programadas (para el miércoles). Hay cuatro habitaciones acondicionadas en caso de que se deba atender a la tripulación”, explicó a Reuters Juan Ruíz, superior de enfermería del centro.

Las Fuerzas Armadas de Argentina cuentan con un equipamiento muy anticuado, situación derivada del desprestigio que los militares sufrieron en el país tras la sangrienta dictadura que comandaron entre 1976 y 1983.

El ARA San Juan, el más nuevo de los tres submarinos de la flota, fue botado en 1983. Construido en Alemania, tiene un largo de 65 metros y funciona con motores diésel y a electricidad, según datos oficiales. El submarino tuvo una costosa reparación entre 2008 y 2014.

La nave partió el 13 de noviembre de Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, rumbo a Mar del Plata. La última vez que entabló contacto con el continente fue el miércoles 15, a unos 430 kilómetros de la costa.

Reportes adicionales de Magalí Cervantes desde la Base Comandante Espora y Eliana Raszewski y Maximiliano Rizzidesde Buenos Aires.; Editado por Janisse Huambachano.

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