December 15, 2017 / 12:13 PM / 8 months ago

A FONDO-Purga anticorrupción en Venezuela deja paralizada a petrolera PDVSA

    Por Alexandra Ulmer y Marianna Parraga
    CARACAS/HOUSTON, EEUU, 15 dic (Reuters) - Algunas decisiones
clave en emprendimientos conjuntos con firmas extranjeras se han
ido demorando. Los tanqueros varados van en aumento porque nadie
gestiona los pagos por temor a ser acusado ​de irregularidades
más tarde. Los empleados luchan para obtener la aprobación de
gastos como taxis o cursos de capacitación.
    La más reciente cruzada anticorrupción en Venezuela, que
según sus críticos ha servido al presidente Nicolás Maduro para
consolidar su poder, está generando un pánico que paraliza a
parte de la petrolera estatal PDVSA y su filial en Estados
Unidos, Citgo Petroleum, según entrevistas con casi dos docenas
de fuentes internas y vinculadas a la firma.
    La purga, que ha dejado tras las rejas a decenas de
ejecutivos, representa un riesgo para las operaciones de la
nación miembro de la Organización de Países Exportadores de
Petróleo (OPEP), que ya está produciendo a niveles mínimos en
casi 30 años.
    Los últimos problemas que enfrenta Petróleos de Venezuela
(PDVSA)          , que alguna vez estuvo entre los líderes
mundiales de la industria, podrían acentuar aún más el caos
económico que padece la otrora próspera nación caribeña, sumida
en una profunda recesión, una inflación voraz y una tasa récord
de criminalidad.
    Muchos de los detenidos aún no han sido reemplazados en sus
cargos y la empresa parece desmoronarse en medio de una fuga de
cerebros y la falta de personal calificado. Los ejecutivos que
aún quedan no quieren proceder, por temor a que luego sean
responsabilizados por alguna irregularidad.
    "En PDVSA nadie se atreve a firmar nada. Ni una tarjeta de
Navidad", dijo un ejecutivo de una empresa conjunta entre PDVSA
y una firma extranjera en la vasta Faja del Orinoco, que pidió
permanecer en el anonimato.
    El comentario fue respaldado en entrevistas con unos 20
trabajadores, actuales y antiguos de PDVSA, ejecutivos de firmas
extranjeras, operadores y clientes de la petrolera. Los testigos
observan que un clima de temor ha invadido la empresa y ha
congelado la toma de decisiones.
    La parálisis empeora dificultades como las crecientes
deudas, la escasez de equipos, los robos desenfrenados y la
crónica falta de inversión.
   El Ministerio de Petróleo de Venezuela y PDVSA no
respondieron a las solicitudes de información.
    
    "CACERÍA DE BRUJAS"
    La venta de petróleo aporta más del 90 por ciento de las
divisas que recibe Venezuela, aún cuando la producción del país
con las mayores reservas de crudo del mundo, ha caído por debajo
de los dos millones de barriles por día (bpd).             
   La industria petrolera es clave para el gobierno, al que sus
adversarios acusan de usar cada vez más como un brazo político
por designar en puestos directivos a aliados o militares, antes
que a personal con experiencia en el sector. 
    En lo que algunos han calificado como una "cacería de
brujas", ciertos funcionarios de nivel medio utilizan la purga
contra la corrupción como una excusa para despedir a empleados
con ideologías distintas a la del Gobierno o a colegas rivales,
alimentando las tensiones en una compañía llena de guerras de
poder.             
    "Ahora cualquiera dice cualquier cosa contra alguien y se lo
creen", dijo una fuente de PDVSA en una llamada desde el
teléfono de un pariente en un intento por proteger su identidad.
    Personas cercanas a PDVSA dicen que la corrupción
generalizada también ha contribuido a la decadencia de la
crucial industria. Un informe del año pasado del Parlamento,
dominado por la oposición, dijo que al menos 11.000 millones de
dólares fueron "malversados" en la compañía entre 2004 y 2014.
    Durante años, el Gobierno denunció tales acusaciones como
"campañas de desprestigio" para sabotear su proyecto político y
fomentar un golpe de Estado respaldado por Estados Unidos.
    Sin embargo, Maduro, quien está previsto que se postule para
la reelección el próximo año, ha cambiado recientemente su tono.
Ahora culpa a "mafias" y "traidores" por contribuir a una
profunda crisis económica que ha elevado la desnutrición, la
escasez y la inflación más desbocada del mundo.
    Maduro apoyó las detenciones el mes pasado de dos de sus
exministros de Petróleo, Eulogio Del Pino y Nelson Martínez,
entre otros arrestos de funcionarios que alguna vez parecieron
intocables. Pero abogados y dirigentes opositores critican que
la Fiscalía brindó poca evidencia sobre las acusaciones.
    El mes pasado, el presidente nombró un mayor general al
frente de PDVSA y el Ministerio de Petróleo. El nuevo zar
petrolero, exministro de Vivienda, Manuel Quevedo, no tiene
experiencia en el sector.             
    Aún tiene que producir un plan de negocios detallado, pero
ha prometido aumentar la producción en un millón de barriles por
día, aproximadamente el mismo volumen que se ha perdido en los
últimos cuatro años.
    "¡Si podemos construir casi dos millones de viviendas,
podemos recuperar la producción!", dijo Quevedo en un discurso
reciente a los trabajadores de PDVSA, durante el cual también
los instó a nombrar y avergonzar a los "escuálidos": sus colegas
pro oposición.
    Críticos dicen que sus palabras demuestran su profunda
ignorancia sobre el negocio petrolero y señalan que tampoco hay
pruebas de que haya sido capaz de supervisar la construcción de
tantas casas.
    Una de las primeras medidas de Quevedo fue decretar que
todos los contratos con PDVSA serán revisados, ​​como parte de
su "limpieza" de la industria. Eso ha asustado tanto a los
clientes como a los socios, aunque no está claro cuán lejos
llegará la revisión.                
    Fuentes dicen que Quevedo espera agregar más militares a la
alta dirección.
    
    RETRASOS Y CONFUSIÓN
    Existe una creciente preocupación acerca de la menguante
capacidad de PDVSA para financiar pagos y dirigir operaciones,
especialmente ahora con ejecutivos sin experiencia llevando las
riendas.
    Las fuentes de PDVSA dicen que la escasez de embarcaciones
es tan aguda en el occidental Lago de Maracaibo que a menudo los
empleados ni siquiera pueden llegar a las plataformas.
    El retraso en los pagos ​​ha llevado a operadores petroleros
a retener alrededor de 18 buques que transportaban crudo
venezolano para exportar, dijeron dos fuentes.            
    Y el mayor centro de refinación del país, en la península de
Paraguaná, estaba operando en un nivel mínimo histórico del 13
por ciento la semana pasada.
    La joya de la corona de PDVSA, Citgo, con sede en Texas,
tampoco se ha salvado. La mayor parte de su directorio fue
arrestado en Caracas el mes pasado y un primo del fallecido Hugo
Chávez fue nombrado para reemplazar al presidente encarcelado.
    Hasta ahora, Asdrúbal Chávez maneja la operación de manera
remota desde Caracas, dijeron dos fuentes, lo que ha causado
retrasos y confusión. En Citgo no respondieron a una solicitud
de información.
    Todos juntos, los problemas están generando un debate entre
expertos sobre cuán súbita será la caída en la producción. 
    La Agencia Internacional de Energía prevé que la producción
caerá al menos 500.000 barriles diarios a 1,5 millones de bpd en
2018.     
    En tanto, la firma de análisis Medley Global Advisors
también pronostica un declive de entre 450.000-550.000 bpd "dada
la magnitud de los riesgos que suponen las sanciones
estadounidenses, el incumplimiento de pago de bonos, la
hiperinflación y la militarización y purga de lo que queda de la
capacidad técnica de PDVSA".
    Una caída pronunciada en la producción haría menguar más la
liquidez, lo que podría poner en riesgo el cumplimiento de una
deuda total de unos 60.000 millones de dólares. El Gobierno de
Maduro ha dicho que quiere reestructurar su deuda y ha seguido
haciendo pagos, aunque con retrasos. 
    Incluso si la producción repunta, una porción creciente de
los envíos se utiliza para pagar préstamos concedidos por
aliados como China y Rusia, privando a PDVSA de buena parte de
sus ingresos.             
    Mientras tanto, la frustración de firmas foráneas en
Venezuela, que incluyen a gigantes como la estadounidense
Chevron         y la rusa Rosneft          , crece por la falta
de avances en viejos pedidos que van desde un mejor control
operacional hasta mayor seguridad en campos petroleros aislados.
    "Perdimos la esperanza de resolver nuestros problemas", dijo
un ejecutivo de una de las firmas extranjeras socias de PDVSA.

    
 (Escrito en español por Eyanir Chinea y Fabián Cambero. Editado
por Pablo Garibian)
  
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