September 19, 2018 / 7:31 PM / 2 months ago

A FONDO-La estrategia de China en la guerra comercial de la soja

PEKÍN/CHICAGO, 19 sep (Reuters) - El ejecutivo de una de las mayores procesadoras de soja de China se sentó en un panel en una conferencia de exportaciones agrícolas en Kansas City para escuchar a un experto explicando por qué China seguirá dependiendo de la oleaginosa estadounidense para alimentar a su gran industria porcina.

Cuando llegó su turno de hablar, Mu Yan Kui le dijo a la audiencia internacional de operadores que todo lo que acababan de escuchar estaba mal. Luego, redactó una estrategia de seis partes para recortar el consumo chino y seleccionar suministros alternativos con poco daño financiero.

“Muchos empresarios y políticos extranjeros han subestimado la determinación del pueblo chino de apoyar al gobierno en una guerra comercial”, dijo Mu, vicepresidente de Yihai Kerry, propiedad de Wilmar International, con sede en Singapur.

Los comentarios reflejan una creciente confianza dentro de la industria sojera china y del gobierno de que la mayor nación productora de porcino del mundo puede desvincularse de las exportaciones de soja de Estados Unidos, una perspectiva que diezmaría a los agricultores de ese país y anularía una relación comercial de 36 años que implica 12.700 millones de dólares.

Y además reordenaría radicalmente los flujos comerciales mundiales.

Solo una punta de la estrategia que Mu detalló (para recortar el contenido de harina de soja en la alimentación de los cerdos) podría eliminar la demanda china de soja de Estados Unidos si se adoptara ampliamente, según los cálculos de Reuters.

Reducir la ración de soja para cerdos del típico 20 al 12 por ciento equivaldría a una reducción de la demanda de hasta 27 millones de toneladas de soja por año, una cantidad equivalente al 82 por ciento de las importaciones chinas de soja de Estados Unidos el año pasado.

Los productores chinos podrían reducir las raciones de harina de soja a casi la mitad sin dañar el crecimiento de los cerdos, dijeron expertos y académicos.

La harina de soja proporciona la proteína y los aminoácidos que los cerdos necesitan para desarrollarse pero reducir su uso será más fácil en China que en otros lugares porque los productores han incluido más soja de la necesaria para mantener a sus cerdos sanos, según expertos de la industria en China y Estados Unidos.

La ración estándar del 20 por ciento data de una receta promovida por los defensores de la industria de la soja de Estados Unidos en la década de 1980, cuando entraron en lo que entonces era un mercado recientemente abierto para la inversión extranjera.

La mayoría de los productores chinos de cerdo han seguido empleando altos niveles de harina de soja, incluso cuando sus homólogos estadounidenses redujeron el contenido de la oleaginosa tras avanzar en la ciencia de optimizar los ingredientes del alimento para proporcionar la mejor nutrición al menor costo.

Las principales empresas agrícolas chinas han comenzado recientemente a adoptar las mismas tácticas, pero el sector porcino del país sigue dominado por operaciones más pequeñas que, hasta ahora, no tenían un fuerte incentivo financiero para justificar el tiempo y los gastos necesarios para reformar los sistemas y fórmulas de alimentación, dijeron expertos de la industria.

Ahora, el arancel de China del 25 por ciento a la soja de Estados Unidos, una represalia contra los gravámenes del presidente estadounidense Donald Trump sobre una amplia gama de importaciones chinas, está acelerando el impulso para reducir las raciones de harina de soja.

“Las tensiones comerciales sino-estadounidenses provocarán inevitablemente una aplicación más amplia de este conocimiento”, dijo Yin Jingdong, profesor de nutrición animal en la Universidad Agrícola de China.

Una fábrica de alimentos propiedad de Beijing Dabeinong Technology Group Co, por ejemplo, planea eliminar la soja importada de Estados Unidos de su mezcla de alimentos para octubre, dijo Zhang Wei, gerente de la planta, uno de los principales agricultores y productores de alimentos de China.

La empresa reemplazará las importaciones de soja con más harina de maíz y fuentes de proteínas alternativas, incluida la harina de soja producida en el país, que normalmente se ha destinado para consumo humano.

En la conferencia de Kansas City, celebrada por el Consejo de Exportación de Soja de Estados Unidos, Mu destacó la reducción de las raciones de harina de soja como parte de una estrategia más amplia, incluida la búsqueda de fuentes de proteínas alternativas como semilla de colza o algodón; aprovechar los excedentes de soja, incluida una reserva del gobierno y soja cultivada en el país y continuar impulsando las importaciones de soja de Brasil y Argentina.

La presentación de Mu refleja la línea de pensamiento ahora ampliamente aceptada por el gobierno de China y sus empresas agrícolas estatales, y marca un cambio desde el comienzo de la guerra comercial.

Cuando Pekín amenazó con los aranceles de soja en abril, los expertos chinos en alimentación y agricultura se preocuparon de que la medida infligiría más dolor a la industria nacional que a su principal socio comercial porque China tendría dificultades para reemplazar los suministros de Estados Unidos.

Sentado a la derecha de Mu en la mesa redonda estaba Wallace Tyner, un economista de la Universidad de Purdue que momentos antes había argumentado que Estados Unidos y China sufrirían el mismo daño financiero por la guerra comercial de la soja.

Llamó a los comentarios de Mu un “discurso político”. Los puntos de la estrategia de China que Mu describió son alcanzables, dijo Tyner en una entrevista posterior, “pero cada uno de ellos cuesta dinero”.

El portavoz del USDA, Tim Murtaugh, restó importancia a la amenaza de que China desplazara los suministros de soja de Estados Unidos. El gobierno de Trump, dijo, está analizando la demanda de importaciones y, en última instancia, apunta a recuperar el acceso al mercado de China en mejores términos.

“No es sorprendente que China defienda esta idea, dada la disputa comercial”, dijo.

UNA REVOLUCIÓN EN EL COMERCIO

A principios de la década de 1980, el lobby agrícola de Estados Unidos convenció a los agricultores chinos de que podrían usar soja importada para engordar más rápido a sus cerdos, dijeron Zhang de Dabeinong y Feng Yonghui, analista jefe y veterano del mercado de Soozhu.com, una consultora china sobre ganado porcino.

La industria de Estados Unidos quería acceso a un mercado con más de mil millones de personas y un aumento del ingreso per cápita, y la Asociación Estadounidense de Soja abrió una oficina en Pekín cuatro años después de las históricas reformas económicas de China.

“Sabían que algún día China tendría que importar”, dijo John Baize, presidente de John C. Baize & Associates y asesor del Consejo de Exportación de Soja de Estados Unidos.

El gobierno comunista de China vio otra oportunidad en la llegada de soja estadounidense: ganancias y empleos de la industria masiva de procesamiento de soja que construiría para transformar porotos de la oleaginosa importados en harina y aceite, con plantas estratégicamente ubicadas cerca de los puertos marítimos.

Pekín fomentó la industria con un sistema impositivo que alentaba las importaciones de soja pero que castigaba a las de productos elaborados en base a la oleaginosa.

En 1982, China importó 30.000 toneladas de soja.

El año pasado, importó 95,5 millones de toneladas, incluyendo 32,9 millones de Estados Unidos, de acuerdo con los datos de la aduana china.

Las plantaciones de soja en Estados Unidos se dispararon desde casi 71 millones de acres en 1982 a casi 90 millones este año, por un valor total de 41.000 millones de dólares.

NERVIOSISMO

Ahora, China está buscando urgentemente importaciones en otros lugares. Las procesadoras chinas compraron todos los porotos de soja de América del Sur que pudieron en los últimos meses, creando reservas récord de porotos y harina.

En julio, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC) - el planificador económico estatal - discutió formas de cambiar la dieta de los cerdos con los principales productores de alimento y porcino, New Hope Group, Dabeinong, CP Group y Hefeng Group.

El 4 de septiembre, un ejecutivo del procesador Jiusan, predijo que China solo necesitará comprar 700.000 toneladas de soja de Estados Unidos en la temporada de comercialización que comienza este mes, una pequeña fracción de lo que compró el año pasado.

Sin ningún signo de una resolución para la guerra comercial, Bob Metz, un agricultor de maíz y soja de Dakota del Sur, está haciendo planes para reducir el número de acres que dedica a la soja la próxima primavera.

Ya alertó a su vendedor de semillas que podría necesitar más de maíz y menos soja.

“Me pone muy nervioso”, dijo, porque China ha sido un comprador muy dominante de porotos de soja de Estados Unidos.

James Lee Adams, un agricultor retirado de Camilla, Georgia, y expresidente de la Asociación Americana de Soja, se encontraba entre los que trabajaron en la década de 1980 para abrir el mercado chino a la oleaginosa de Estados Unidos.

Ahora, le preocupa que la relación rentable pueda colapsar.

“Desarrollas socios comerciales durante un período prolongado, pero puedes perderlos de la noche a la mañana”, dijo.

“Cuando empiece a convertirse en un proveedor poco confiable, las personas comenzarán a buscar en otro lado”.

Por Hallie Gu y Josephine Mason in Beijing and Karl Plume in Chicago Reporte adicional de Gavin Maguire en Singapur Editado en español por Juana Casas

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