December 2, 2016 / 9:32 PM / a year ago

Muerte de Fidel Castro recuerda a envejecida Cuba la brecha generacional de su población

Por Sarah Marsh y Simon Gardner

SANTA CLARA/LA HABANA, Cuba (Reuters) - La muerte de Fidel Castro exaltó la gran brecha generacional entre los cubanos ancianos que recuerdan la pobreza extrema antes de la Revolución de 1959 y los jóvenes que aprecian la salud y educación gratuitas, pero temen que estén quedándose rezagados en pleno Siglo XXI.

Julio López, de 77 años, pertenece firmemente al primer grupo. Era un adolescente descalzo y hambriento de 14 años en 1956, cuando conoció a Castro, quien recién comenzaba su Revolución en las montañas de la Sierra Maestra.

Para López, quien usa un viejo uniforme verde olivo cubierto de medallas, Castro era como un Cristo que dio significado y dignidad a una vida marcada por privaciones.

“Me uno a Fidel porque yo con 14 años andaba descalzo y semi desnudo, éramos 12 hermanos, dormíamos en el suelo con una fogata para calentarnos, sin medicamentos, una pobreza extrema”, dijo al contar sobre su vida antes de integrar el grupo de combatientes de Castro en una guerra contra Fulgencio Batista, quien estaba respaldado por Estados Unidos.

Analfabeto hasta que Ernesto “Che” Guevara, amigo de Castro, le enseñó a escribir su nombre, López se entrenó como mecánico y viajó por el mundo para luchar con los aliados izquierdistas de Cuba en Angola y trabajar en Irán, Libia y Vietnam.

“Después de que se terminó la guerra en Cuba no hay un niño que no tenga una escuela (...), donde yo nací no había camino, ahora hay carretera, hospitales, médicos, hay de todo eso”, agregó el hombre que vive en la ciudad de Santa Clara.

Desde que Castro murió el viernes pasado, tanto jóvenes como personas mayores han elogiado sus éxitos en proveer salud y educación gratuitas para todos después de la Revolución.

Pero, mientras que para veteranos como López esas ganancias hacen que el legado de Castro sea irrefutable, para los “Millennials”, como el graduado en leyes que trabaja reparando aparatos electrónicos Iván García Milán, de 30 años, es hora de que el gobierno comunista adopte cambios económicos profundos.

Cuba gradúa más gente de la que puede emplear. Las reformas económicas impulsadas por el presidente Raúl Castro desde que su hermano Fidel le transfirió el poder hace una década han abierto oportunidades en un sector privado incipiente, pero los cambios son lentos y los jóvenes están conscientes de lo que les falta.

Sentado en una pequeña mesa en el umbral de la casa de su familia en el bullicioso centro de La Habana, reparando unos audífonos, García dijo que a medida que el mundo evoluciona, también lo debería hacer Cuba.

“Fidel era una figura respetada, una brújula política. Pero no puedes hacer el cambio si pones a la política antes de la economía (...) No queremos quedarnos como Corea del Norte”, agregó García, quien usa un aro grande de cristal en la oreja izquierda y un reloj elegante en su muñeca.

TENTADOS

La mayoría de los cubanos sólo ha conocido una economía sumida en una mezcla de políticas socialistas y un embargo económico de Estados Unidos durante décadas. En contraste con las generaciones anteriores, los más jóvenes han sido tentados en los últimos años con la posibilidad de cambio.

Las reformas emprendidas han permitido a los cubanos establecer pequeñas empresas y viajar al extranjero. A fines de 2014, Raúl Castro acordó con el presidente Barack Obama poner fin a más de cinco décadas de discordia con Estados Unidos.

Para los veteranos, los cambios son buenos y oportunos. Pero la modernización no ha sido suficientemente profunda para los jóvenes, que rastrean el cambiante mundo exterior a través de los celulares, internet irregular y los visitantes extranjeros.

Con las reformas avanzando lentamente y las preocupaciones sobre el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de que podría revertir la política de acercamiento de Obama, algunos jóvenes buscan oportunidades en el exterior.

“La juventud en Cuba está un poco convulsa porque hay muchas personas que no tienen dinero para adquirir cosas, hay trabajo pero los salarios son muy bajos”, dijo Luis García, estudiante de medicina de 23 años que planea emigrar a Alemania. “Es una vergüenza abandonar la medicina, pero tengo que hacerlo para ayudar a mi familia”.

En los primeros 10 meses del 2016, 46.635 cubanos llegaron a Estados Unidos, según cifras oficiales del Pew Research Center, casi el doble de la cifra que arribó en todo el año fiscal 2014.

“Nos gustaría tener más libertades, de usar internet, tener mejores ingresos a través del mismo trabajo que uno tiene”, dijo Roberto, de 29 años, quien se siente frustrado por tener que ir a un parque para recibir la señal de WiFi en su teléfono.

“Los tiempos van cambiando y la forma de pensar universal va cambiando. Pero hay valores que se adquirieron con la revolución que nadie va a querer perder, como la educación y salud gratuitas”, señaló.

Reporte adicional de Ana Isabel Martínez; Editado en español por Silene Ramírez

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