February 17, 2017 / 8:26 PM / 2 years ago

Candidato presidencial con parálisis despierta esperanza para discapacitados en Ecuador

(Aviso a suscriptores: Las leyes ecuatorianas prohíben la difusión de encuestas electorales dentro del país 10 días antes de los comicios del domingo)

Por Alexandra Ulmer y Alexandra Valencia

QUITO (Reuters) - Un ayudante empuja la silla de ruedas en la que se moviliza el candidato oficialista a la presidencia de Ecuador, Lenín Moreno, quien perdió la movilidad en sus piernas hace casi dos décadas, hacia una tarima frente a cientos de sus seguidores.

Detrás de él, una mujer interpreta rápidamente sus promesas de ayuda para madres solteras, jóvenes y ancianos en lenguaje de señas, mientras simpatizantes con discapacidad física animan al político de izquierda alrededor del podio.

Moreno, de 63 años, quien perdió la movilidad en sus piernas después de recibir un disparo en su espalda durante un asalto en 1998, ha hecho visible el problema de la discapacidad en el país, lo que le ha permitido granjearse un gran apoyo popular.

El ex vicepresidente y enviado especial a las Naciones Unidas para Discapacidad y Accesibilidad prometió impulsar el empleo y las prestaciones sociales para personas con necesidades especiales.

Si gana la presidencia, sería un inusual jefe de Estado en silla de ruedas y uno de los líderes más destacados con discapacidad desde el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, quien tuvo que usar una silla de ruedas por causa de la poliomielitis hasta su muerte en 1945.

Durante su gestión como vicepresidente, entre 2007 y 2013, Moreno ayudó a crear una base de datos de personas con discapacidad para brindarles ayuda médica, entregó un estipendio mensual de 240 dólares a las familias que cuidan a una persona con discapacidad y habilitó un programa de préstamos para pequeños empresarios.

Para las cerca de 400.000 personas que padecen algún tipo de deficiencia, Moreno es nada menos que un héroe.

“El nos abrió las puertas y nos sigue abriendo las puertas”, dijo Gina Ruiz, una simpatizante de 52 años que asistió la noche del miércoles al último mitin de Moreno en el sur de Quito.

Ruiz se vio obligada a retirarse de su trabajo como maestra cuando contrajo polio, una enfermedad que finalmente la dejó imposibilitada de caminar. Pero gracias a un microcrédito abrió una compañía de taxis que ahora emplea a unas 20 personas.

“Ahora el resto de mis compatriotas van a tener estas oportunidades”, agregó Ruiz en su silla de ruedas.

Nacido en la amazonia ecuatoriana en una familia de maestros, Moreno tuvo un largo y difícil proceso de recuperación después de que ladrones lo atacaron mientras salía de una panadería. Luego decidió “seguir viviendo” y escribió una decena de libros de motivación, entre ellos “Ríase, no sea enfermo”.

“¿ENGAÑANDO A LOS ECUATORIANOS?”

Los opositores de Moreno se mantienen alejados de las críticas a sus proyectos populares para la discapacidad.

Pero el principal candidato de la oposición, el banquero Guillermo Lasso, advirtió que las promesas de Moreno son insostenibles en medio de una recesión, bajos precios del crudo y una elevada deuda. Los opositores criticaron al Gobierno por pagar los gastos de Moreno durante sus años en la ONU.

“El señor Moreno es un señor sin liderazgo, sin iniciativa propia, sin conocimiento de la economía, quien pretende con una voz suavecita engañar a los ecuatorianos”, dijo Lasso en una entrevista con Reuters en la cálida ciudad de Guayaquil.

Moreno se ubica por encima de Lasso para los comicios del domingo, pero sondeos sugieren que no tendría los votos suficientes para ganar en la primera vuelta electoral.

Gran parte de la clase media del país exportador de petróleo, camarones, banano y flores siente que sus oportunidades se han reducido durante la década de Gobierno de izquierda que ha puesto énfasis en los sectores desposeídos.

“Las personas con discapacidad tiene derechos, pero ellos no son los únicos”, dijo el fisioterapeuta Christopher Aulestia, quien participó en un mitin para apoyar a Lasso en Guayaquil.

“La clase media hemos sido afectados con tantos impuestos. Nos dificulta poder aportar como antes lo hacíamos”, agregó al expresar sus dudas de que Moreno pueda cumplir con sus promesas.

Sin embargo, aún se mantiene uno de los programas de inclusión implementado desde el 2013 que permite a casi 900 personas con discapacidad y ancianos sufragar desde su casa.

“Esto es maravilloso, es ayuda mutua, estoy muy contenta”, dijo en Quito Laura Vásquez, de 85 años, quien no puede caminar y no había ejercido su derecho al voto desde hace siete años, hablando desde su cama debajo de un cuadro de Jesucristo.

Reporte de Alexandra Valencia; Editado por Diego Oré/Gabriela Donoso

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