February 1, 2018 / 4:05 PM / in 5 months

Elecciones Costa Rica se tornan en inesperado plebiscito sobre matrimonio igualitario

SAN JOSÉ (Reuters) - Costa Rica se prepara para una inusual elección presidencial el domingo, en la que el matrimonio igualitario ha copado el debate del conservador país y en la cual varios candidatos tienen posibilidades de pasar a una probable segunda vuelta.

Una integrante de la comunidad LGBT, con banderas de arco iris en su cabeza, participa de una marcha exigiendo que se cumpla con el derecho del matrimonio igualitario en San José, Costa Rica, 20 de enero, 2018. REUTERS/Juan Carlos Ulate

Una reciente resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que insta a Costa Rica y al resto de Latinoamérica a equiparar los derechos de la comunidad LGBTI, dio un vuelco a la campaña y opacó por completo otros temas como la crisis fiscal o el récord de homicidios.

El principal beneficiado fue el diputado evangélico Fabricio Alvarado, cantante de música cristiana de 43 años, cuya férrea oposición a la unión de personas del mismo sexo lo llevó al primer lugar de las preferencias electorales.

El aspirante llegó a amenazar con sacar a Costa Rica del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, denunciando que la Corte IDH -con sede en San José- violenta la soberanía del país y amenaza los valores de la “familia tradicional”.

“No estamos dispuestos a una agenda LGBTI, proaborto y una ideología de género. Hagamos que el 4 de febrero sea nuestro referendo sobre matrimonio hombre y mujer”, dijo Alvarado.

Su ascenso en las encuestas hizo que otros candidatos adoptaran un discurso más radical, como el exministro Antonio Álvarez Desanti, exitoso empresario bananero de 59 años que puntea segundo en la mayoría de los sondeos al frente del poderoso partido Liberación Nacional.

Sin embargo, ningún candidato llegaría al 40 por ciento necesario para ganar en primera vuelta y varios mantienen opciones de pasar al balotaje en abril, incluyendo al polémico exministro Juan Diego Castro y su mano dura contra el crimen.

“Podría pasar cualquier cosa. Un enfrentamiento entre Fabricio Alvarado y Álvarez Desanti en segunda vuelta es lo más probable, pero no podemos descartar cualquier escenario”, dijo Mauricio Muñoz, de la encuestadora local OPol Consultores.

TABÚES Y ESCEPTICISMO

Sólo tres de los 13 candidatos respaldaron sin matices el matrimonio igualitario, muestra de que en Costa Rica, pese a ser la nación más progresista de Centroamérica, la mayoría sigue viendo tabú temas como el aborto o la fecundación in vitro.

De ellos, el que más posibilidades tiene de alcanzar la segunda vuelta es el oficialista Carlos Alvarado, exministro de 38 años y cercano aliado del presidente Luis Guillermo Solís que subió aceleradamente en la recta final de la campaña.

El aspirante progresista ha alcanzado a los favoritos tras haber estado rezagado en los sondeos por escándalos de corrupción que salpicaron al gobierno; pero ahora apuesta a dar la sorpresa como lo hizo cuatro años atrás el propio Solís, quien por ley no puede presentarse a la reelección inmediata.

El domingo, Fabricio Alvarado contará con la ventaja de que su núcleo duro de seguidores estará movilizado por ser día de culto, mientras que Álvarez Desanti apostará a la poderosa maquinaria de su partido, uno de los de mayor presencia rural.

“Los que proponen el matrimonio gay no entienden Costa Rica. Este país no es eso, acá es un hombre y una mujer. Acá hay temor de Dios”, dijo Marcela Linares, de 56 años, mientras atendía las mesas en su puesto en un mercado capitalino presidido por una imagen de la Virgen de los Ángeles, patrona nacional.

Pero la comunidad LGBTI no olvida que el gobierno de Solís fue el primero en América Latina en izar la bandera de la diversidad junto al pabellón nacional en 2014 y además fue una consulta suya lo que propició la resolución de la Corte IDH.

“Hay un uso hipócrita y electoral de la resolución de la Corte IDH. Pero nos conviene: los que no creen en la igualdad van a estar divididos y nosotros estamos fomentando salir a votar”, dijo Marco Castillo, líder del Movimiento Diversidad.

Más allá de los convencidos, buena parte de los 3,3 millones de electores todavía dudan sobre a quién dar su voto en unos comicios donde también se elegirán 57 diputados del Congreso tras una campaña dominada por la apatía y el escepticismo.

“No sé por quién votar”, dijo José Esteban Ramírez, un dentista de 35 años en un centro comercial de San José. “Antes elegía al menos malo, pero ahora es difícil saber cuál es peor”.

Editado por Diego Oré

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