February 5, 2018 / 9:32 AM / 9 months ago

PERFILES-Diputado evangélico y exministro progresista definirán presidencia de Costa Rica

SAN JOSÉ (Reuters) - El diputado evangélico Fabricio Alvarado Muñoz se impuso en las elecciones presidenciales de Costa Rica el domingo, pero sin la ventaja suficiente para evitar una segunda vuelta en abril, donde enfrentará al candidato oficialista de izquierda Carlos Alvarado Quesada.

Fabricio Alvarado, candidato presidencial del ultraconservador Partido de Restauración Nacional, se dirige a sus seguidores junto a su esposa e hija durante un mitin en San José. Febrero 4, 2018. REUTERS/Juan Carlos Ulate

A continuación, perfiles de ambos contendientes:

FABRICIO ALVARADO

En 1985, Fabricio Alvarado Muñoz recurrió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para poder trabajar como periodista pese a que nunca terminó la carrera, iniciando una exitosa carrera como reportero de sucesos que le llevaría a ser presentador de uno de los noticieros más vistos del país.

Casi 20 años después, otro fallo de ese mismo tribunal podría llevarlo a la presidencia de Costa Rica, impulsado por su férrea oposición a la orden de la Corte IDH de legalizar el matrimonio igualitario en el conservador país centroamericano.

Músico y compositor de álbumes cristianos, en 2014 decidió lanzarse la política como abanderado del partido evangélico ultraconservador Restauración Nacional, con el que ganó su curul de diputado y se proyectó como una de las piezas de resistencia a la agenda progresista del presidente Luis Guillermo Solís.

“Soy una persona alegre y motivadora y llegaré a luchar por muchos temas como la niñez, la mujer, la familia. Creo que debemos ser pacificadores, no me gusta el conflicto, no me gusta buscarlo ni que la gente se sienta ofendida”, dijo entonces.

Sin embargo, su discurso se fue endureciendo y durante esta campaña advirtió que de llegar a la presidencia podría renunciar a la convención interamericana de Derechos Humanos, firmada en San José en 1969, para evitar doblegarse a sus resoluciones.

Casado y con dos hijas, el salmista de 43 años ha destacado en los debates por sus mensajes bien articulados, en los que dedicó mucho tiempo a cargar contra la “ideología de género”, pero evitó precisar medidas económicas concretas.

La esposa del candidato, Laura Moscoa, se convirtió en protagonista involuntaria de la campaña después de que se divulgara un video suyo en supuesto trance “hablando en lenguas”, un fenómeno que, según los evangélicos, permite comunicarse en idiomas que no conoce.

Pese a sus ideas ultraconservadoras para proteger lo que considera la “familia tradicional”, Moscoa además protagonizó un spot electoral contra el maltrato infantil donde contó que, de niña, fue abusada sexualmente, algo inusual en la reservada sociedad costarricense.

CARLOS ALVARADO

Mientras estudiaba periodismo en la universidad, Carlos Alvarado Quesada soñaba con ser una estrella del rock progresivo, pero la vida acabó por introducirlo en los vericuetos de la política como asesor de comunicación.

Con un posgrado en ciencias políticas y estudios en el Reino Unido, la vena artística de Alvarado Quesada acabó floreciendo en los libros y llegó a publicar cuatro en menos de diez años, como su premiada novela “La historia de Cornelius Brown”.

A los 26 años entró en política como asesor del ahora oficialista Partido Acción Ciudadana (PAC) en el Congreso y, tras unos años en Panamá trabajando en una multinacional, volvió a su país para ser jefe de comunicación de la campaña que llevó a Solís a la presidencia en 2014.

Durante el gobierno de Solís, Alvarado Quesada ejerció como ministro de Desarrollo Humano y de Trabajo, cartera a la que renunció para preparar su candidatura presidencial, que se vio lastrada durante buena parte de la campaña por los escándalos de corrupción que salpicaron a su partido.

Eso hizo que no partiera como favorito, hasta que la amenaza conservadora a la agenda progresista del gobierno acabó por animar a sus bases y darle un pase a la segunda vuelta, tan inesperado como el que protagonizó Solís las pasadas elecciones.

“Apuesto a los costarricenses de buena voluntad, que tienen una visión de futuro, no de pasado, que creen en continuar una ruta de progreso”, dijo en una reciente entrevista.

Casado y con un hijo, el más joven de los 13 candidatos que tentaron el poder buscó conectar con el electorado de menor edad ante el auge conservador en las encuestas, prometiendo mantener a Costa Rica como un oasis de progresismo en Centroamérica.

Alvarado Quesada aseguró que defenderá la resolución de la Corte IDH sobre el matrimonio homosexual y algunos planes del gobierno de Solís, como una urgente reforma fiscal que nunca pudo aprobar por no tener mayoría en la Asamblea Legislativa.

Sin embargo, también buscó distanciarse del Ejecutivo y promete una renovación del oficialismo ante los ataques insistentes de sus rivales por reciclar promesas.

Reporte de Enrique Andrés Pretel; Editado por Diego Oré

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