June 30, 2018 / 2:57 PM / 4 months ago

Indígenas mexicanos se oponen a elección presidencial con excavadoras y bloqueos

NAHUATZEN, México (Reuters) - Los votantes mexicanos acudirán a las urnas el domingo para elegir a un nuevo presidente, pero muchos indígenas amenazan con impedir la votación en sus comunidades en protesta por un sistema político que aseguran los tiene en el olvido.

Residentes bloquean el acceso a su comunidad para evitar la instalación de colegios electorales para las elecciones generales mexicanas en el pueblo indígena purépecha de Nahuatzen, en el estado de Michoacán, México, el 28 de junio de 2018. REUTERS/Alan Ortega

Mientras las encuestas proyectan que el país está a punto de ser gobernado por su primer presidente izquierdista antisistema en la historia moderna, Andres Manuel López Obrador, la perspectiva del cambio no ha logrado resonar entre los habitantes de pequeñas comunidades enclavadas en el paisaje boscoso del suroeste del estado de Michoacán.

Residentes locales han destruido la propaganda electoral en la zona y establecido bloqueos para evitar la llegada de las boletas. Autoridades han calificado de “inviable” la votación en 16 localidades cercanas y no es probable que se arriesguen a una confrontación para intentar forzar los comicios.

Entre las zonas en conflicto se encuentra la empobrecida comunidad de Nahuatzen, donde indígenas purépechas cultivan aguacate y se ganan la vida en pequeñas parcelas. El jueves, decenas de hombres bloquearon la entrada a la ciudad con un tronco en medio de la carretera.

“Los políticos no han hecho nada más que enriquecerse ellos mismos, y dejar en el olvido o en la marginación a la comunidad”, comentó Antonio Arriola, quien forma parte de un concejo indígena creado recientemente y que ha solicitado al Gobierno mexicano la autonomía.

Después de que el viernes se corrió la voz de que líderes de los partidos locales podrían intentar entregar las boletas electorales en sus autos personales, los indígenas amenazaron con usar palas mecánicas para cavar una trinchera y fortalecer su bloqueo.

Arriola y otros líderes locales reconocen a regañadientes algo en común con el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, quien comenzó su carrera en la política hace décadas abogando por las comunidades indígenas.

Pero Arriola dijo que los purépechas han aprendido de la peor manera a no cifrar sus esperanzas en promesas de políticos, incluso en aquellos que parecen tener buenas intenciones.

“Nuestra infraestructura en cuestión de calles, en cuestión de educación, de salud, está con un atraso de más de 40 años”, comentó.

Nahuatzen forma parte de un creciente movimiento entre las comunidades indígenas de México que buscan autonomía y le dan la espalda a las elecciones generales.

La disidencia se encendió hace seis años durante la última elección presidencial, cuando una sola jurisdicción, el municipio de Cherán, adyacente a Nahuatzen, optó por no votar. Este año, el boicot se extendió a seis municipios más.

La agitación también se extiende hacia el sur del país, en varias comunidades indígenas de los estados de Chiapas y Guerrero, donde sus líderes también han amenazado con impedir las elecciones del domingo.

Las crecientes quejas de los indígenas parecen reflejar una inquietud más amplia en el país, donde la corrupción política generalizada, la violencia relacionada con los cárteles de las drogas y la profunda pobreza han alimentado el descontento.

El apoyo a la democracia en México cayó desde poco más del 70 por ciento en 2004 a poco menos de la mitad el año pasado, según datos del Proyecto de Opinión Pública de América Latina.

JAMÁS CONQUISTADOS

La resistencia a las autoridades de fuera se remonta siglos atrás, a la antigua Purépecha de Michoacán.

Conocidos por su aguerrida independencia y habilidad para la fundición de metales en épocas previas a la conquista española de 1521, fueron una de las pocas culturas del centro de México que los ejércitos aztecas nunca sometieron, a pesar de los repetidos intentos.

En una carretera federal cerca de la ciudad de Zirahuén, varios cientos de habitantes locales establecieron otro bloqueo con un gran camión amarillo, cortando el tránsito en ambas direcciones.

Muchos en la multitud dijeron que estaban decididos a impedir cualquier intento de entregar boletas electorales o instalar centros de votación. Hasta el viernes por la noche, las autoridades electorales no habían hecho tal esfuerzo.

Jóvenes indígenas con gorras de béisbol caminaban entre largas filas de vehículos detenidos, advirtiendo a los conductores que si querían pasar, tendrían que retirar toda publicidad electoral visible de sus autos.

Pero la cuna del movimiento es Cherán, hogar de unos 18,000 residentes, en su mayoría purépechas. El municipio muestra con orgullo su herencia precolombina en sus vehículos policiales, donde está escrito el nombre de la ciudad en lengua indígena, no en español.

La ira por la tala ilegal, que se cree que era controlada por bandas de narcotraficantes, provocó los disturbios en Cherán. Los residentes indignados expulsaron a su alcalde y a la policía local, a quienes acusaron de ser cómplices. En 2012, se comenzó a establecer un nuevo concejo de Gobierno basado en las costumbres indígenas.

Durante las elecciones intermedias de 2015, 11 mesas electorales en cuatro municipios más se unieron a Cherán para boicotear las elecciones.

Pedro Chávez, presidente del concejo de gobierno indígena de Cherán, dijo que le complacía que el movimiento se haya expandido nuevamente durante este año de elecciones presidenciales.

“Sí puede ser una inspiración y un paso más en este camino hacia la libre determinación y hacia al reconocimiento y vivencia de los derechos de los pueblos originarios”, dijo Chávez, frente a su casa de madera casi terminada.

El tema de los derechos de los indígenas salió a la luz en México después de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entró en vigencia en 1994 y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) “declaró la guerra” al Gobierno.

Se produjo una batalla de 12 días, que cobró decenas de vidas.

“La libre determinación es algo que se está discutiendo al menos desde el levantamiento zapatista”, dijo Erika Bárcenas, una abogada radicada en Morelia, capital de Michoacán, quien asesora a las comunidades que desean más autonomía.

Algunos funcionarios electorales dicen que una solución a la creciente resistencia entre las comunidades indígenas radica en un control más local sobre las finanzas públicas.

“Hemos percibido que el fondo de su lucha es por presupuestos directos para atender los grados de marginación en que viven estos pueblos”, comentó David Delgado, delegado del Instituto Nacional Electoral en Michoacán.

Marco Baños, consejero del Instituto Nacional Electoral, dijo que México necesita encontrar maneras de fusionar las antiguas costumbres indígenas con las leyes electorales existentes en el país en las comunidades donde la resistencia a la votación se está desarrollando.

Aun así, sostuvo que la resistencia al voto no es tan amplia como afirman los activistas.

Pero, en Arantepacua, otra comunidad de Michoacán que está boicoteando las elecciones, Dionisio López dijo que aquí no les interesa más acudir a las urnas.

“Es todo una gran mafia. Hay pura corrupción aquí en México y está comprobado”, dijo. “¿Por qué engañarnos?”, agregó.

Reporte de David Alire Garcia en Michoacan, con reporte adicional de Berengere Sim en Ciudad de México, traducido por Noé Torres

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