September 21, 2015 / 1:32 AM / 3 years ago

Papa Francisco llama en Cuba a respetar las diferencias, se reúne con Fidel Castro

LA HABANA (Reuters) - El Papa Francisco alentó el domingo a los cubanos a respetar las diferencias sin buscar la unidad por la fuerza, mientras crecen las esperanzas de una mayor apertura económica y política en la isla gobernada desde hace cinco décadas por los hermanos Castro.

El Papa Francisco celebra la primera misa durante su visita a Cuba en la Plaza de la Revolución en La Habana, 20 de septiembre de 2015. REUTERS/Tony Gentile

Después de celebrar una misa ante decenas de miles de fieles en la Plaza de la Revolución de La Habana, de reunirse con Fidel Castro y luego con el presidente Raúl Castro, el líder de la Iglesia Católica habló con religiosos en la catedral de la capital cubana y luego a cientos de jóvenes afuera del recinto.

A pesar de que improvisó sus palabras ante los sacerdotes, exhortándolos a ser piadosos, repartió un discurso escrito con anterioridad que no llegó a leer en el que, sin hacer alusiones directas a la situación en la isla, tocó el tema de la unidad y de tolerar las diferencias sin intentar controlar a los demás.

“Es frecuente confundir unidad con uniformidad; con un hacer, sentir y decir todos lo mismo”, escribió. “La unidad es un don, no es algo que se pueda imponer a la fuerza o por decreto”.

El primer Papa latinoamericano llegó a Cuba el sábado luego de haber jugado un papel clave como mediador en la recomposición de relaciones con Estados Unidos tras más de cinco décadas de hostilidades entre los antiguos enemigos de la Guerra Fría.

Muchos en Cuba esperan que el Papa pueda empujar una mayor apertura económica, política y de respeto a los derechos humanos en un país donde por décadas ha gobernado el Partido Comunista.

“Lo que nos une (a los jóvenes de la catedral) es la esperanza en un futuro de cambios profundos y donde Cuba sea un hogar para todos sus hijos, piensen como piensen y estén donde estén”, dijo Leonardo Fernández, un estudiante universitario católico.

Francisco dijo el domingo a estos jóvenes que deben buscar la unidad entre diferentes ideologías. Y les puso el ejemplo de un grupo de universitarios que hace un tiempo en Buenos Aires construían salones para una parroquia. Uno era judío, otro comunista y otro católico.

“Todos estaban trabajando en común por el bien común. Eso se llama amistad social”, sostuvo el Papa de 78 años. “La enemistad social destruye y la familia se destruye por la enemistad, un país se destruye por la enemistad, el mundo se destruye por la enemistad”.

Más temprano, durante la misa, Francisco había llamado a los cubanos a evitar la seducción del poder.

CHARLANDO CON LOS CASTRO

Los disidentes más radicales no creen que las cosas vayan a cambiar en Cuba.

Antes de la llegada del Papa, fueron detenidos entre 30 y 40 disidentes en todo el país para impedir que participaran en los eventos programados para la visita del Papa, y otros tantos fueron advertidos, denunció Elizardo Sánchez, presidente de Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Miriam Leiva y Martha Beatriz Roque, dos reconocidas disidentes, dijeron que fueron detenidas por unas horas.

Leiva detalló que fue detenida el sábado por agentes de seguridad cuando salía de su casa y se dirigía a la Nunciatura invitada por la sede diplomática vaticana. Al día siguiente, volvió a ser detenida cuando iba hacia la Catedral, aseguró.

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dijo que se hicieron llamadas “a personas de la oposición” pero que no había una reunión particular de disidentes con el Papa prevista.

El Gobierno niega que haya presos políticos y considera a los opositores como mercenarios al servicio de Estados Unidos.

Después de la misa ante miles de cubanos, Francisco visitó en su casa al líder de la revolución, Fidel Castro, con quien intercambió libros y conversó alrededor de unos 40 minutos sobre problemas mundiales y ambientales.

Por la tarde, el Papa se reunió con Raúl Castro en el Palacio de la Revolución, donde discutieron la situación en Venezuela, un aliado de Cuba que enfrenta una complicada situación económica y política.

“Se habló (...) de la necesidad de diálogo en Venezuela, por la reconciliación y la paz en el país”, dijo Lombardi.

Luego de su gira por Cuba, que incluirá las ciudades de Holguín y Santiago de Cuba, en el oriente de la isla, Francisco partirá el martes a Estados Unidos para entrevistarse con el presidente Barack Obama y participar de la asamblea de Naciones Unidas.

ESPERANZAS DE CAMBIO

Francisco, que se ha hecho popular por dejar de lado el lujo que ha rodeado a sus predecesores y por posturas más audaces respecto a temas como la homosexualidad y el divorcio, instó el sábado a Cuba y a Estados Unidos a avanzar en su acercamiento, que aseguró es un ejemplo para el mundo.

Pero también señaló la necesidad de que “la Iglesia siga acompañando y alentando al pueblo cubano en sus esperanzas y en sus preocupaciones”, que para muchos tienen que ver con apertura en un país donde el Estado mantiene un férreo control sobre la economía y donde muchos se quejan de la falta de oportunidades.

“Tenemos la esperanza de más cambios, porque se abrieron las embajadas, pero no se habla del bloqueo y de la base de Guantánamo. Francisco ahora tiene que ir con ese mensaje a Estados Unidos”, dijo Leysmir Acosta, un ingeniero de 32 años cuando ya se había acabado la misa.

Cuba aplaudirá cualquier condena papal del embargo económico estadounidense a la isla, que persiste a pesar del cambio en la política de Obama porque sólo el Congreso de Estados Unidos -dominado por la oposición- puede levantarlo.

Aunque Francisco no criticó abiertamente al gobierno, había dicho el sábado que le gustaría que su saludo abrazase a aquellos que por diversos motivos no iba a poder ver, y a los cubanos de todo el mundo.

Con esas palabras aludió a los exiliados cubanos en el mundo, como los estridentes anticomunistas que se concentraron en el sur de Florida en los primeros años tras la revolución. Algunos interpretaron que Francisco también aludía a los opositores políticos del Gobierno de Cuba que están en prisión.

Reporte adicional de Daniel Trotta en La Habana y Diego Oré en Santiago de Cuba. Editado por Silene Ramírez y Pablo Garibian

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