April 20, 2016 / 5:56 PM / 3 years ago

El Salvador endurece su estrategia de seguridad con batallón especial anti pandillas

Imagen de archivo de unos policías en la presentación de miembros de la pandilla Mara Salvatrucha en Soyapango, El Salvador, jun 21, 2012. El Gobierno de El Salvador desplegó el miércoles un batallón especial anti pandillas de 1.000 hombres para combatir a las llamadas "maras" en las remotas áreas rurales del empobrecido país centroamericano, endureciendo aún más su estrategia para frenar una escalada récord de violencia. REUTERS/Ulises Rodriguez

SAN SALVADOR (Reuters) - El Gobierno de El Salvador desplegó el miércoles un batallón especial anti pandillas de 1.000 hombres para combatir a las llamadas “maras” en las remotas áreas rurales del empobrecido país centroamericano, endureciendo aún más su estrategia para frenar una escalada récord de violencia.

La Fuerza Especializada de Reacción El Salvador, integrada por 600 militares y 400 policías, se encargará de “perseguir y neutralizar” a los pandilleros en cerros, ríos y caminos rurales, que la escasa presencia de fuerzas de seguridad ha convertido en un territorio libre para los criminales.

“Aquí de lo que se trata es de golpear a los malos, de golpear a los que están llevando incertidumbre, zozobra, terror, temor”, dijo el vicepresidente Óscar Ortiz en la presentación.

El Salvador vive una histórica oleada de asesinatos que las autoridades achacan a una guerra territorial entre las dos principales pandillas, la Barrio 18 y su rival la Mara Salvatrucha, por el control de las extorsiones y la venta de droga en las empobrecidas barriadas.

Los homicidios se dispararon un 80 por ciento en el primer trimestre del año a un promedio de 22 por día, un ritmo superior incluso a los duros años de la guerra civil que dejó 75.000 muertos y más de 8.000 desaparecidos en la década de 1980.

Los efectivos de este nuevo comando exhibieron fusiles de asalto, helicópteros y tanquetas durante el evento de presentación, celebrado en un antiguo cuartel de la extinta Guardia Nacional que fue acusada de torturas y masacres durante el conflicto interno que asoló al país entre 1980 y 1992.

Este es un paso más en la agresiva cruzada lanzada por el presidente Salvador Sánchez Cerén para enfrentar la criminalidad, tras la militarización de la seguridad pública, el aumento del control en las cárceles y el endurecimiento de las penas para quienes cometan delitos.

Por el momento, la estrategia cuenta con el respaldo de la oposición, pero algunos de sus aliados en la izquierda critican que Sánchez Cerén, un ex guerrillero de 71 años que combatió al Ejército, utilice ahora tácticas de “mano dura” para resolver la violencia pandillera.

“Esta no es mano dura”, defendió Ortiz, asegurando que el comando respetará los derechos humanos. “Es una acción firme del Estado, del Gobierno, como un mensaje claro a los grupos criminales”, agregó.

Reporte de Nelson Rentería; editado por Enrique Andrés Pretel/Hernán García

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