October 7, 2016 / 7:12 PM / 2 years ago

A FONDO-Cambios en el clima y los mercados resquebrajan tabú del café robusta en Centroamérica

SAN JOSÉ (Reuters) - Hace tres décadas, Costa Rica prohibió el cultivo del café robusta para favorecer la variedad arábica, el grano más apreciado por los principales tostadores del mundo.

Granos de café maduros en una plantación experimental en Turrialba, Costa Rica, ago 16, 2016. Hace tres décadas, Costa Rica prohibió el cultivo del café robusta para favorecer la variedad arábica, el grano más apreciado por los principales tostadores del mundo. REUTERS/Juan Carlos Ulate

La estrategia le valió al país centroamericano ser reconocido mundialmente por su aromático de alta calidad.

Pero ahora que el aumento de las temperaturas, las plagas y la menor área de cultivo amenazan al arábica, el decimocuarto mayor productor de café del mundo mira de nuevo al robusta justo cuando esta variedad más amarga y con más cafeína gana adeptos en todas las latitudes.

El Congreso Nacional Cafetalero de Costa Rica, órgano rector del sector con representantes de la industria y el gobierno, tendrá una reunión extraordinaria el sábado donde debatirán si apoyan la derogación del decreto de 1988 contra el robusta.

La decisión será vinculante para el Gobierno, dijo Luis Zamora, gerente del programa nacional de café del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica, para quien la visión sobre el robusta está cambiando. “En el caso de la calidad y el precio, el café robusta, por los tratados de libre comercio, tiene movilidad y demanda”, dijo.

La reconsideración de Costa Rica de lo que fuera un cultivo tabú ilustra cómo los cambios en el clima y los mercados están afectando a la producción cafetalera global.

Aunque la demanda global de café está al alza, ambas variedades son sensibles al clima y están amenazadas a largo plazo. Para 2050, el área mundial apta para café podría reducirse un 50 por ciento, con el arábica amenazado por las temperaturas y el robusta por la inestabilidad climática, según un estudio publicado en 2015 por la revista “Cambio Climático”.

En Guatemala, algunos caficultores reemplazaron con robusta los cultivos de arábica atacados por la roya, un hongo que afecta a las hojas y que es más virulento en climas cálidos. En Nicaragua, Honduras y El Salvador, los productores de arábica, particularmente en altitudes bajas, han cambiado a cultivos de clima más templado, incluyendo cacao, tomate y chiles.

En Costa Rica, el tema no está exento de controversia. A pesar del incipiente resurgir del robusta, algunos temen que su regreso pueda diluir la reputación de Costa Rica como productor de arábica de primera categoría.

“Nuestro gran nombre es uno de los miedos”, dijo Ronald Peters, presidente del Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE), una entidad pública de carácter autónomo que reúne a todos los sectores de la industria.

A pesar de las preocupaciones, ICAFE recomendó el mes pasado que el robusta deje de ser considerado un proscrito agrícola. Además, prevé una caída del siete por ciento en la producción de la cosecha de arábica 2016/17, una pequeña pero prestigiosa parte de la economía nacional en la que participan más de 47.182 productores registrados.

El retorno del robusta reduciría las importaciones de café para consumo doméstico y podría ofrecer una cultivo con potencial a los agricultores fuera de las zonas tradicionales aptas para el arábica.

Para evitar manchar la reputación de su grano de alta calidad, ICAFE recomienda cultivar el robusta en zonas separadas. Sin embargo, la decisión que tomará el Congreso todavía es incierta, dijo Peters.

“Hay quienes están de acuerdo y otros no”, dijo.

DEMANDA CAFETERA, AL ALZA

    El creciente gusto por café de especialidad, así como el café instantáneo entre la creciente clase media de los países emergentes está generando una demanda global que no se puede alimentar solo de arábica, dijo Andrew Hetzel, consultor de Coffee Strategies en Hawaii.

“No hay forma”, dijo, “de que nosotros como industria podamos producir suficiente arábica para satisfacer la demanda”.

El arábica, descubierto en Etiopía y cultivado ampliamente en América Latina y Asia, supone el 60 por ciento de la producción mundial de café.

Pero su susceptibilidad a las heladas, sequías y aumento de las temperaturas ha causado impactos en la oferta y precios volátiles. Una sequía con altas temperaturas en Brasil, el mayor productor mundial de café, provocó que el precio de los futuros del arábica casi se duplicara en cuatro meses en 2014 hasta cerca de 2,15 dólares la libra por temores en el suministro.

El robusta, cultivado principalmente en Vietnam, Brasil, Indonesia y Uganda, tiene mayor rentabilidad, menores costos de producción y más resistencia a la roya, que causa una pérdida prematura de la hoja.

Algunos tostadores han optado por el robusta como un grano más confiable y menos costoso, ayudando a duplicar su cuota de mercado en las últimas cinco décadas hasta el 40 por ciento de la producción global.

Este grado también ha comenzado a atraer interés en los mercados de café especializado debido a que nuevas técnicas de procesamiento han mejorado su aroma. Como ejemplo de sus nuevas oportunidades, Nespresso lanzó una nueva mezcla tostada con robusta de Sudán del Sur.

CRISIS CLIMÁTICA

    Los cultivos de arábica están en el frente de batalla del cambio climático. Durante mucho tiempo, el arbusto prosperó en Centroamérica gracias a temperaturas relativamente frescas y al fértil suelo volcánico de sus laderas.

Pero en 2012, un brote de roya favorecido por las temperaturas más cálidas se expandió a altitudes que antes eran demasiado frías para los hongos. Algunos cultivadores de la región abandonaron sus granjas y migraron a las ciudades o a Estados Unidos, dijo René León-Gómez, secretario ejecutivo del grupo industrial cafetalero centroamericano Promecafe.

Casi un quinto de los trabajadores del café de América Central, unas 374.000 personas, perdieron sus trabajos durante la crisis de la roya de 2012 y 2013, según el Instituto Inter-Americano para la Cooperación Agrícola.

En Costa Rica, la roya contribuyó al declive en el área cultivada de arábica a 84.000 hectáreas este año desde 98.000 en 2011, antes de que se produjera el brote, según reportes de un experto agrícola realizados para el servicio extranjero del Departamento de Estado de Estados Unidos.

La producción bajó a 1,4 millones de sacos de 60 kilogramos en la cosecha 2015/16, desde 1,9 millones de sacos en el pico de 2008. El Gobierno de Costa Rica respondió con un fondo de 42 millones de dólares para ayudar a los caficultores a rehabilitar sus tierras, con asistencia técnica y uso de fungicidas.

Por toda Centroamérica, productores han podado los arbustos y replantado con variedades más resistentes de arábica, pero la roya fue un claro llamado de atención climático.

Incluso mientras los caficultores trabajan para recuperarse de la crisis, expertos dicen que otras amenazas climáticas se ciernen en el horizonte, incluyendo la broca del café, un escarabajo endémico que perfora los granos y es más activo y destructivo con temperaturas más elevadas.

Este año, después de que una pequeña agricultora de la región norte del país solicitara permiso para cultivar robusta, el Ministerio de Agricultura decidió analizar a fondo la prohibición del grano.

José Manuel Hernando, al frente de la Cámara de Tostadores de Café de Costa Rica y quien participó en el comité que estudió el caso, dijo que el robusta representa ahora “una gran oportunidad” y que no debe seguir fuera de la ley.

“El tabú se está levantando”, dijo Hernando.

Reporte de Enrique Andrés Pretel, editado por Ana Isabel Martínez y Adriana Barrera

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