October 9, 2016 / 12:07 AM / 2 years ago

Ciudad cubana elude zarpazo mortal de huracán Matthew con rigurosa preparación

BARACOA, CUBA (Reuters) - El huracán Matthew redujo gran parte de la ciudad de Baracoa a escombros causando olas gigantes que demolieron construcciones de cemento y vientos que arrancaron de cuajo las techumbres. Sin embargo hubo algo que la tormenta no se llevo: las vidas de sus habitantes.

Mayormente gracias a un riguroso esquema de evacuación, Cuba se las arregló para evitar el destino de la vecina Haití, en donde se han reportado casi 900 muertes como consecuencia de la tormenta más poderosa en golpear el Caribe en cerca de una década.

“Si nos hubiéramos quedado acá, nos habría matado”, dijo Arístides Hernández, de 76 años, que abandonó su departamento de un primer piso con vista al mar para trasladarse a la casa de amigo tierra adentro.

“El mar entró por el frente y salió por atrás, se llevó todo”, relató.

Cuando retornó a su hogar, encontró su balcón de cemento arrancado de la construcción por el choque de las olas. Tampoco había ventanas ni puertas.

Hernández dijo que voluntarios de la defensa civil en la ciudad cercana al extremo oriental de Cuba fueron por puerta por puerta avisando a los residentes que debían evacuar.

La televisión estatal de Cuba emitió avisos de tormenta y funcionarios transmitieron constantemente, arriba de vehículos, anuncios por altoparlantes.

“La defensa civil no descansó... Gracias a eso, nadie murió”, dijo Hernández.

Los habitantes de Baracoa trataban de rescatar, después de la tormenta, algo de sus pertenencias y las secaban en las calles. El malecón de la ciudad estaba regado con ropas, sillas, mesas y colchones.

“Lo perdimos todo”, dijo Osvaldo Neira, de 57 años, hurgando en busca de materiales para montar un gallinero para los tres pollos que quedaron de los 32 que tenía. Sólo una habitación de su casa de dos pisos seguía en pie.

“Hasta tuve que pedir prestada esta camiseta”, dijo. “Nos arreglamos, pero con dolor en nuestros corazones”.

Muchas personas en el sureste de Cuba elogiaron los planes de evacuación del Gobierno y los refugios en los que aún permanecen. Autoridades en convoyes recorren las zonas afectadas para evaluar los daños.

Pero en Baracoa, donde el paso del huracán fue incluso más devastador de lo esperado, algunos se quejaron de que el Gobierno no estaba haciendo lo suficiente.

El agua y la comida escaseaban en los refugios, que continúan albergando a gran parte de la población de esa localidad.

“Tenemos que pelear por la comida”, dijo Sara Maceo, cuya casa fue destruida. “Estamos esperando que llegue la ayuda”.

Algunos dijeron sentirse decepcionados con que el presidente Raúl Castro no los haya visitado hasta entonces.

“Todos queremos saber dónde está el presidente y por qué no nos viene a ver”, dijo Henri Valles, de 25 años, mientras un convoy de vehículos que los locales especulaban podría llevar a Castro aceleraba en las calles con las casas destruidas.

Aunque muchos se mostraban esperanzados en que el Gobierno entregará la ayuda necesaria ahora que se despejó el camino a la ciudad, otros estaba escépticos. La economía de Cuba está sufriendo el impacto de la crisis en su cercano aliado, Venezuela, junto con el descenso general en el precio de las materias primas.

“Vamos a necesitar ayuda del exterior porque este país ya tiene problemas”, dijo Tamara Llorentes, mientras caminaba entre los escombros. “Esto no parece un huracán, parece un monstruo que nos vino a devorar”.

Reporte de Sarah Marsh; Editado en español por Gabriela Donoso

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