September 27, 2017 / 3:24 PM / in 5 months

Puerto Rico pide levantar restricciones a transporte para recibir ayuda tras huracán

Por Robin Respaut y Scott DiSavino

SAN JUAN, Puerto Rico/NUEVA YORK (Reuters) - Autoridades de Puerto Rico presionaron el miércoles al presidente Donald Trump para que levante la prohibición a que los barcos extranjeros naveguen entre puertos estadounidenses y la isla, que sufre la escasez de agua, combustibles y medicinas una semana después del paso del huracán María.

Pese a que las autoridades federales y los militares incrementaban sus tareas de ayuda, muchos de los 3,4 millones de residentes mostraban su desesperación por la prolongada falta de electricidad, el suministro estable de agua potable y productos básicos.

María, el huracán más poderoso que ha golpeado Puerto Rico en 90 años, pasó el miércoles pasado por la isla destrozando techos, derribando el tendido eléctrico y causando profundos daños a infraestructura y hogares.

El gobernador de la isla, Ricardo Rosselló, pidió al gobierno federal que levante temporalmente la ley que exige que todos los bienes que provengan de puertos estadounidenses tengan que ser transportados en barcos de esa bandera. El presidente Trump no ha atendido hasta ahora a ese pedido.

“Lo estamos pensando”, dijo Trump a periodistas. “Tenemos un montón de navieras y (...) un montón gente que trabaja en la industria naviera que no quiere que la Ley Jones se levante, y hay un montón de barcos ahora”, agregó.

Muchos puertorriqueños hacían filas para obtener algo del escaso suministro de combustible disponible para hacer funcionar generadores, porque el sistema eléctrico de la isla sigue caído tras el azote de María la semana pasada.

Puerto Rico obtiene la mayor parte del combustible de Estados Unidos, pero uno de sus dos grandes puertos está cerrado y el otro sólo opera de día.

Los camiones con agua que suministra el gobierno eran asediados por la gente. “Es el primer tanque que han traído hasta aquí (...) Por eso es que hay esta conmoción, para poder sobrevivir”, dijo Juan Cruz, un carpintero que ayudaba a llenar recipientes con agua en el municipio nororiental de Canovanas.

SIN REDES

Los problemas de agua del territorio estadounidense están relacionados con el colapso de su red eléctrica, porque la energía es necesaria para bombear, tratar y filtrar el agua que llega a los hogares.

Con la red eléctrica fuera de servicio, se han necesitado generadores a base de combustible para potabilizar y trasladar el agua. Pero la isla no tiene suficientes generadores para estas funciones, dicen responsables de servicios públicos, en momentos en que también el combustible escasea.

Sólo entre un 40 y un 45 por ciento de los clientes de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) del Gobierno de Puerto Rico tenía agua potable el martes, dijeron funcionarios de la compañía. El servicio para toda la isla no podrá retomarse hasta que la electricidad no se restaure, lo que tardaría meses.

Mientras, las autoridades agilizan la entrega de botellas de agua y el envío de camiones cisterna por toda la isla, donde crece la desesperación. Algunos residentes dijeron que han estado sin agua potable desde el último miércoles, cuando María cortó el suministro de energía en la isla.

Árboles derrumbados y cables eléctricos cortados han bloqueado caminos. Muchas tiendas y supermercados permanecen cerrados, dejando a los ciudadanos con pocas alternativas dónde comprar agua.

El servicio de agua era irregular en San Juan, la mayor ciudad de la isla, mientras que en lugares más alejados como Toa Baja, hacia el oeste, la gente acudía a un centro de distribución de agua con cubos y botellas plásticas para abastecerse.

Carlos Cotto, un conductor de 43 años, contó que ha estado llevando contenedores de cinco litros cada día a su trabajo desde su hogar en Caguas para rellenarlos en San Juan, y así ayudar a sus parientes que están quedándose sin el líquido. “Sólo para mantener estable el suministro, así tenemos suficiente para sobrevivir”, comentó.

La Agencia Federal de Manejo de Emergencias de Estados Unidos ha enviado más de 4 millones de raciones de comida y 6 millones de litros de agua a Puerto Rico e Islas Vírgenes, también azotadas por el huracán. Hay más suministros en camino.

“La gran mayoría de la gente en Puerto Rico no tiene acceso a sistemas seguros de agua potable”, dijo Sven Rodenbeck, jefe científico del área de respuesta a huracanes del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, que recomienda el uso de agua embotellada en la medida de lo posible.

La isla ya tenía problemas con el sistema desde antes de la irrupción de los huracanes. El agua de los grifos de casi toda la población de Puerto Rico viola la Ley de Agua Potable Segura, dijo el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales a inicios de este año.

Y la situación sólo ha empeorado con María, que paralizó las plantas de tratamiento de aguas servidas y dejó las tuberías de la isla, ya muy porosas, aún más propensas a la contaminación.

Reporte de Dave Graham y Robin Respaut en San Juan, Puerto Rico y Jon Herskovitz en Austin, Texas; Reporte adicional de Herbert Villarraga en Canovanas, Puerto Rico y Stephanie Kelly en Nueva York; editado en español por Natalia Ramos

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