April 4, 2018 / 2:25 PM / 4 months ago

Inmigrantes que llegan a EEUU vía México dicen retórica dura de Trump no los disuadirá

MISSION, Texas, EEUU (Reuters) - El mismo día que Donald Trump anunció su intención de desplegar militares para ayudar a controlar la frontera de Estados Unidos con México, Edwin Valdez y otros cuatro migrantes centroamericanos caminaban a través de densas matas en una reserva de vida silvestre del sur de Texas con la esperanza de no llamar la atención.

Migrantes centroamericanos participan en una marcha por las calles de Matías Romero mientras hacen una pausa durante su viaje a los Estados Unidos, en Matías Romero, México, el 3 de abril de 2018. REUTERS / Henry Romero

Habían cruzado ilegalmente a Estados Unidos en la mañana del martes, guiados por un contrabandista que poco después los abandonó. Estaban perdidos y sin saber qué hacer.

En vehículos cercanos, agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos habían sido alertados de que había inmigrantes en la zona y, después de detectar movimiento en los arbustos, los capturaron y arrestaron.

Este es un escenario habitual en el Valle del Río Grande, uno de los cruces más transitados por los migrantes que intentan ingresar a Estados Unidos ilegalmente.

En pocas horas esa mañana, 61 inmigrantes fueron detenidos en el área, incluido Valdez. Diez personas, entre ellas cuatro procedentes de China, fueron atrapadas con ayuda de un perro rastreador en un campo de caña de azúcar y otros dos migrantes hondureños fueron arrestados en un parque público.

Varios de los detenidos dijeron que no se inmutaron con las palabras duras del presidente estadounidense Trump, quien una vez más fue noticia en el mundo por una serie de tuits sobre la seguridad fronteriza y amenazas de terminar con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a menos que México haga más por detener el narcotráfico y el flujo de personas.

La nueva frustración de Trump por la seguridad fronteriza, reactivada el fin de semana por la noticia de que una “caravana” de migrantes de Centroamérica avanzan por México hacia la frontera con Estados Unidos, refleja una impotencia mayor de su Gobierno.

En los meses posteriores a la llegada de Trump a la Casa Blanca, la cantidad de migrantes capturados en la frontera estadounidense con México disminuyó drásticamente, alcanzando un mínimo de alrededor de 15.700 en abril, desde más de 42.400 en enero del 2017, según muestran datos oficiales de Washington.

Pero las detenciones han vuelto a subir, y en los primeros meses del 2018 llegaron a niveles cercanos a los vistos durante el último año de presidencia de Barack Obama, quien entregó el mando a Trump el 20 de enero del año pasado.

El aumento de los arrestos en la frontera de familias y menores no acompañados es una preocupación puntual. En marzo, esa cifra superó la de los tres años anteriores y la del “año fiscal 2014, cuando tuvimos una crisis”, dijo a Reuters Manuel Padilla, jefe del sector del Valle del Río Grande de la patrulla fronteriza estadounidense.

Padilla señaló que las familias con niños, que son más difíciles de deportar rápidamente, representan aproximadamente el 49 por ciento de las aprehensiones en su región.

PUERTA GIRATORIA

Valdez, un joven de 20 años que trabajaba como asistente de electricista en su país natal, El Salvador, dijo que intentó cruzar la frontera ilegalmente en 2016 pero fue detenido después de vagar perdido y deshidratado en el desierto durante cuatro días. Tras seis meses de arresto fue deportado el año pasado, pero decidió emprender la travesía hacia el norte de nuevo después de que pandillas lo amenazaron en su trabajo.

Si bien cruzar la frontera se ha vuelto cada vez más difícil en los últimos años, la necesidad es un estímulo poderoso, según Valdez. “La necesidad obliga a las personas a dejar sus países para poder darle una vida mejor a sus familias (...) Por eso la gente está dispuesta a sufrir todo esto”, dijo el joven.

Después de su nuevo arresto, Valdez puso sus pertenencias en una bolsa de plástico, se sacó los cordones y fue requisado por los agentes que lo arrestaron. Luego, él y sus compañeros de escape fueron trasladados a una dependencia oficial. Quienes ya han sido deportados suelen ser enviados rápido de vuelta a casa.

En tanto, los inmigrantes ilegales que viajan con niños pequeños al ser atrapados a menudo pasan solo unos días arrestados, debido a la escasez de instalaciones de detención adecuadas para familias y a dictámenes judiciales que impiden el arresto prolongado de menores.

En el Valle del Río Grande, a menudo los padres son liberados con tobilleras electrónicas de monitorización y citados a presentarse con sus niños en la corte en una fecha específica para los procedimientos de deportación. Trump ha criticado esta práctica, que calificó de “atrapar y liberar”.

Para migrantes como José Romero, de 27 años, que hizo el angustiante viaje de días por México con su hija de 8 años en la parte trasera de un oscuro camión de carga, las amenazas del presidente estadounidense son poco disuasivas.

En su casa de montaña en Honduras, Romero contó que ganaba apenas 4 dólares por día como trabajador agrícola, que no le alcanzan para alimentar a su familia de cinco integrantes. Después de su arresto y posterior liberación para esperar a la corte de procedimientos, dijo que duda que los inmigrantes puedan ser disuadidos.

“Seguirán viniendo”, dijo, debido a la violencia y a la pobreza al sur de la frontera. “La gente tiene miedo”.

Editado en español por Ana Laura Mitidieri

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