May 27, 2018 / 1:05 PM / in 4 months

Derechista Duque e izquierdista Petro definirán presidencia de Colombia en segunda vuelta

BOGOTÁ, 27 mayo (Reuters) - El derechista Iván Duque, quien planea reformar el pacto de paz con la exguerrilla de las FARC, ganó el domingo la primera vuelta de la elección presidencial en Colombia, pero sin mayoría absoluta y debe medirse en un balotaje con el izquierdista Gustavo Petro, que promete cambios económicos y sociales.

El candidato presidencial de derecha Iván Duque saluda a sus partidarios tras liderar la primera vuelta de las elecciones en Colombia. 27 de mayo de 2018. REUTERS/Nacho Doce

En la primera votación presidencial desde la firma del acuerdo de paz, Duque obtuvo un 39,14 por ciento de los sufragios y Petro logró un 25,09 por ciento, según los cómputos casi completos de la Registraduría Nacional.

Como ninguno consiguió más del 50 por ciento, tendrán que definir la presidencia en una segunda vuelta el 17 de junio y las alianzas serán decisivas.

El tercer lugar lo obtuvo el matemático independiente Sergio Fajardo, con el 23,73 por ciento de los votos; seguido por el exvicepresidente de centroderecha Germán Vargas Lleras con 7,28 por ciento y el aspirante del Partido Liberal, Humberto De La Calle con un 2,06 por ciento, según los datos oficiales.

Mientras que Fajardo, el más codiciado para una alianza con sus 4,58 millones de votos llamó a sus electores a “cuidar la coalición” y evitó mostrar simpatías hacia Duque o Petro, Vargas Lleras dijo que en los próximas días tomará una decisión.

La campaña estuvo enmarcadas entre el temor de que la derecha destruya el acuerdo de paz con la desmovilizada guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y que un cambio de modelo auspiciado por la izquierda provoque una crisis económica y social.

La polarización seguirá hasta que concluya el balotaje, según analistas. Ambos aspirantes difieren profundamente sobre el pacto de paz y sobre el modelo económico contra la pobreza y la desigualdad en el país de 50 millones de habitantes.

ENTRE DISCREPANCIAS

Duque, un abogado y economista de 41 años del Partido Centro Democrático que dirige el expresidente Álvaro Uribe, promete recuperar la autoridad, modificar el acuerdo de paz y es aceptado por los inversores y los mercados con su propuesta de reducir los impuestos para impulsar el desarrollo económico.

El político, quien acusa a Petro de querer implementar un modelo socialista como el de Venezuela, busca impedir que los desmovilizados jefes de las FARC ocupen curules en el Congreso antes de confesar sus crímenes y responder ante la justicia.

“Hoy los colombianos nos han dado un voto de confianza para que -iniciemos una gran transformación en Colombia”, dijo Duque ante sus eufóricos seguidores al aclarar que, pese a su posición, no hará “trizas el acuerdo”.

“Por eso quiero hoy decir que quiero ser el presidente que una a nuestro país, que no gobierne con espejo retrovisor, sino mirando hacia el futuro de Colombia pensando en lo que el país necesita para su progreso”, afirmó al hacer llamados a los candidatos derrotados para un eventual apoyo en el balotaje.

En la otra orilla, Petro, candidato de la coalición Colombia Humana, se compromete a dar continuidad al pacto de paz, pero sus iniciativas de acabar con las industrias extractivas de petróleo y minería, de subir los impuestos a las tierras improductivas para comprarlas y entregarlas a los pobres provocan temor entre los empresarios y en los mercados.

“Pueden ustedes tener la certeza que vamos a vencer, que se puede cambiar la historia de Colombia”, dijo el candidato de izquierda ante cientos de seguidores en un centro de convenciones del centro de Bogotá, desde donde defendió sus planes de inclusión social para los más pobres.

Petro, exalcalde de Bogotá que militó en la desmovilizada guerrilla del M-19, niega que quiera convertir a Colombia en una Venezuela, como lo dicen sus detractores, con sus iniciativas sociales para reducir la pobreza y la desigualdad que implican cambios al sistema de salud y de educación.

Los críticos de Duque sostienen que su eventual llegada a la presidencia, además de poner en riesgo el acuerdo que se firmó con las FARC para acabar un conflicto de más de medio siglo que ha dejado 220.000 muertos y millones de desplazados, dificultará cualquier posibilidad de alcanzar la paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El candidato de derecha exige la concentración en una zona geográfica de todos los combatiente del ELN con supervisión internacional y un cese al fuego unilateral, demandas a las que se han negado los líderes del grupo rebelde en el pasado.

Aunque los comicios transcurrieron en calma, fue notoria la abstención de un 46,6 por ciento. Como el voto no es obligatorio, históricamente sólo la mitad de los electores habilitados acude a las urnas.

Unos 155.000 militares vigilaron el proceso, que se celebró sin ataques por la desaparición de las FARC y la tregua unilateral que declaró el ELN para facilitarlo.

Escrito por Luis Jaime Acosta. Reporte adicional de Nelson Bocanegra y Steven Grattan, editado por Gabriela Donoso y Patricio Abusleme

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