June 6, 2018 / 11:38 PM / 4 months ago

Favorito para ganar elección presidencial de México no es un izquierdista radical: asesor

CIUDAD DE MÉXICO (Reuters) - El favorito para ganar las elecciones presidenciales de México ha estado informando a los inversores, incluido el jefe de BlackRock Inc, Larry Fink, que no es un radical de izquierda y que luchará para preservar el acuerdo comercial del TLCAN con Estados Unidos.

Carlos Urzúa, quien sería ministro de Hacienda si el izquierdista Manuel López Obrador gana la presidencia, habla durante una entrevista con Reuters en Ciudad de México, México. 5 de junio, 2018. REUTERS/Henry Romero

El político izquierdista Andrés Manuel López Obrador ha asistido personalmente a algunas de las reuniones, lideradas por Carlos Urzúa, el hombre que ha dicho dirigirá la Secretaría de Hacienda si gana las elecciones del 1 de julio.

“Realmente no somos izquierdistas, somos de centro-izquierda”, dijo Urzúa a Reuters el martes por la noche en una entrevista conducida en inglés.

Urzúa dijo que había transmitido ese mensaje en reuniones con alrededor de 65 fondos de inversión, y que les expresó que López Obrador está comprometido con la autonomía del banco central, la libre flotación del peso, el libre comercio y control del gasto.

Destacó las reuniones con Fink, director ejecutivo de BlackRock, el administrador de activos más grande del mundo, y Justin Leverenz, director de acciones de mercados emergentes de OppenheimerFunds, como dos ejemplos de encuentros que han ido bien.

El objetivo es calmar el nerviosismo en los mercados de que López Obrador, quien tiene una ventaja de dos dígitos en la mayoría de las encuestas, colocaría a México en un curso económico radicalmente diferente después de casi un cuarto de siglo de estabilidad financiera.

En los últimos días, el peso mexicano ha caído a su nivel más débil frente al dólar en más de 15 meses, presionado por las disputas con el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el comercio y las próximas elecciones, así como por la fortaleza de la moneda estadounidense.

Urzúa dijo que no cree que Trump vaya a desechar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), porque tal medida sería “desastrosa” para México, Canadá y Estados Unidos.

“Sería una locura”, dijo. “Sería recordado como el último paso para el colapso del imperio económico. No puedes aislarte”, sostuvo.

El equipo está listo para “tomar el relevo” en la renegociación del TLCAN, afirmó Urzúa, señalando que era poco probable un acuerdo antes del 1 de diciembre, cuando un nuevo gobierno asuma el cargo.

Los negociadores comerciales de López Obrador, que serán dirigidos por quien fuera director general adjunto de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Jesús Seade, comparten en su mayoría la visión del actual gobierno mexicano sobre los intereses del país en las conversaciones, dijo Urzúa.

Agregó que se ha reunido con funcionarios del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y del Consejo de Seguridad Nacional en Washington en las últimas semanas y que Graciela Márquez, quien según López Obrador sería su ministra de Economía supervisando las negociaciones comerciales, también se ha reunido con autoridades.

Urzúa, un economista de 62 años, es un viejo amigo de López Obrador y se desempeñó como ministro de finanzas de Ciudad de México cuando el político fue alcalde de la capital. Imparte un curso sobre crecimiento económico en el Tecnológico de Monterrey.

Un gobierno del líder izquierdista apuntaría a un crecimiento económico de alrededor del 5.0 por ciento hacia el final del período de seis años, liderado por la inversión pública y privada en trenes, puertos y carreteras. El año pasado, la economía de México creció un 2.0 por ciento.

Para mantener un límite al gasto social prometido, planean tomar medidas drásticas contra el despilfarro y la corrupción en las compras del sector público. Y si no encuentran el dinero para financiar sus planes de gasto social, harán recortes, dijo Urzúa.

“Una vez que tome (en cuenta) los pagos de intereses y la amortización, nunca tendremos un déficit”, dijo.

Agregó que López Obrador está comprometido con un superávit presupuestario primario de 0.5 a 1.0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

“Soy menos conservador fiscalmente que López Obrador. Y soy un poco conservador. Pero él es extremadamente cuidadoso”, dijo Urzúa, describiéndose como de tendencia de “centroderecha” en temas de deuda.

No ocurre lo mismo respecto a los puntos de vista de López Obrador sobre la industria petrolera, dijo Urzúa. Su gobierno frenaría la inversión extranjera en el sector impulsada por una reforma aprobada por el Gobierno del presidente saliente Enrique Peña Nieto.

López Obrador pediría parar las subastas petroleras hasta que esté seguro de que no hubo corrupción involucrada en la adjudicación de contratos ya licitados bajo la reforma, dijo Urzúa.

“Luego decidirá si continuará con el proceso de subasta (...) o no”, dijo. Pero no ve ninguna razón para creer que hay algo mal en cómo se adjudicaron, en un proceso ampliamente visto como transparente, comentó. Los contratos existentes serían respetados, agregó.

Reporte de Jean Yoon, Paritosh Bansal, Daniel Flynn, Dave Graham y Frank Jack Daniel; Escrito por Frank Jack Daniel; Editado por Richard Chang; traducido por Ana Isabel Martínez

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