October 28, 2018 / 1:53 PM / 18 days ago

Bolsonaro aprovecha furia contra la corrupción para alcanzar la presidencia de Brasil

BRASILIA/RÍO DE JANEIRO (Reuters) - El legislador de extrema derecha Jair Bolsonaro ganó el domingo las elecciones presidenciales de Brasil, prometiendo limpiar la política, reducir el Estado y reprimir el delito en un dramático giro desde la izquierda en la cuarta democracia más grande del mundo.

Jair Bolsonaro, candidato presidencial de extrema derecha del Partido Social Liberal (PSL), gesticula durante la joranada electoral en Río de Janeiro, Brasil, 28 de octubre, 2018. REUTERS/Pilar Olivares

El capitán retirado del Ejército ha alarmado a muchos con sus promesas de barrer a los opositores políticos del mapa y comentarios denigrantes sobre las mujeres, los gay y las minorías raciales.

Bolsonaro será el primer presidente con experiencia en las Fuerzas Armadas desde el final de la dictadura militar de 1964-1985 de Brasil, que ha elogiado públicamente. Él ha designado a generales en retiro para que ocupen puestos clave en su administración.

En sus primeros comentarios públicos después de su aplastante victoria, se comprometió a respetar los principios democráticos, pero dijo que quiere cambiar la dirección del país.

“No podemos continuar coqueteando con el socialismo, el comunismo, el populismo y el extremismo de izquierda (...) Vamos a cambiar el destino de Brasil”, dijo Bolsonaro en un discurso de aceptación, prometiendo eliminar la corrupción y frenar un repunte de los delitos violentos.

Bolsonaro, un admirador abierto del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también prometió realinear a Brasil con las economías más avanzadas en lugar de aliados regionales, revisando las prioridades diplomáticas tras casi una década y media de gobierno de izquierda.

Trump llamó a Bolsonaro para desearle buena suerte poco después de su victoria electoral, lo que permitió estrechar los lazos políticos entre las dos naciones más grandes del continente americano, ambas lideradas ahora por populistas conservadores.

Bolsonaro recibió el 55,2 por ciento de los votos en la segunda vuelta frente al 44,8 por ciento de su rival de izquierda, Fernando Haddad, según el Tribunal Superior Electoral (TSE).

El ascenso del congresista de 63 años fue impulsado por el rechazo al izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que dirigió a Brasil durante 13 de los últimos 15 años y fue desbancado hace dos años en medio de la peor recesión y el mayor escándalo de sobornos y corrupción en la historia del país.

Miles de partidarios de Bolsonaro aplaudieron y lanzaron fuegos artificiales fuera de su casa en el lujoso barrio de Barra de Tijuca, frente a la playa de Río de Janeiro, cuando se anunció su triunfo. En Sao Paulo, la victoria de Bolsonaro fue recibida con fuegos artificiales y el sonido de las bocinas de los autos.

Los inversores también han aclamado el ascenso de Bolsonaro, aliviados de poder mantener al PT fuera del poder y con la esperanza de llevar a cabo las reformas fiscales propuestas por su gurú económico ortodoxo.

Los fondos negociados en la bolsa de valores de Brasil (ETF) saltaron más del 12 por ciento cuando los mercados japoneses abrieron tras la victoria de Bolsonaro.

El que es considerado su futuro ministro de Hacienda, el economista Paulo Guedes, dijo que intentarán eliminar el déficit presupuestario en un año, que buscan simplificar y reducir los impuestos, que tendrán como prioridad una reforma al sistema de pensiones y que habrá una revisión de las regulaciones para la inversión en infraestructura.

“No idolatro a Bolsonaro y no sé si gobernará bien, pero tenemos esperanzas. La gente quiere que el PT salga, no pueden soportar más corrupción”, dijo Tatiana Cunha, de 39 años, analista de sistemas, en medio de las celebraciones en Río.

ANTECEDENTES MILITARES

A muchos brasileños les preocupa que Bolsonaro, un admirador de la dictadura militar de 1964-1985 y defensor de su uso de la tortura contra opositores de izquierda, pisoteé los derechos humanos, limite las libertades civiles y restrinja la libertad de expresión.

Human Rights Watch pidió a los jueces, fiscales, medios de comunicación y a la sociedad civil del país que se opongan a cualquier intento por parte de Bolsonaro de “erosionar los derechos e instituciones democráticos que Brasil ha construido minuciosamente en las últimas tres décadas”.

En su discurso de aceptación, Bolsonaro prometió gobernar de acuerdo con la Biblia y la Constitución del país.

La transmisión en vivo de las palabras de Bolsonaro fue precedida por una oración dirigida por el legislador, pastor y cantante de gospel Magno Malta, subrayando los lazos de Bolsonaro con las iglesias evangélicas que lo respaldaron por compartir su agenda social conservadora.

Bolsonaro se ha comprometido a acabar con el crimen en las ciudades y el cinturón agrícola de Brasil al otorgarle a la policía más autonomía para disparar a los presuntos delincuentes. También quiere permitir que más brasileños compren armas para combatir el delito.

Él mismo fue apuñalado en un mitin el mes pasado y tendrá que someterse a una cirugía a mediados de diciembre para retirar una bolsa de colostomía, dijo a los periodistas el jefe de su Partido Social Liberal (PSL), Gustavo Bebianno.

Desde Argentina, un socio comercial de Brasil, el presidente Mauricio Macri también congratuló al triunfador. “Deseo que trabajemos pronto juntos por la relación entre nuestros países y el bienestar de argentinos y brasileros”, escribió en Twitter.

Sebastián Piñera, presidente de Chile, invitó a Bolsonaro a visitar su país y a trabajar por la integración de las dos naciones.

Incluso desde Caracas, el mandatario izquierdista Nicolás Maduro felicitó a Bolsonaro, quien había considerado a Venezuela un país “en decadencia total”.

“El Gobierno Bolivariano aprovecha la ocasión para exhortar al nuevo presidente electo del Brasil a retomar, como países vecinos, el camino de las relaciones diplomáticas de respeto, armonía, progreso e integración regional, por el bienestar de nuestros pueblos”, dijo el gobierno venezolano en un comunicado.

Reporte de Anthony Boadle y Jake Spring en Brasilia, Gabriel Stargardter y Rodrigo Viga Gaier en Río de Janeiro y Brad Brooks en Sao Paulo, de Corina Pons en Caracas y de Nicolás Misculin en Buenos Aires. Editado en español por Pablo Garibian y Carlos Aliaga

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