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Argentina toma un respiro tras excelente canje de deuda... Por ahora

BUENOS AIRES, 2 sep (Reuters) - Argentina ganó márgenes de maniobra tras reestructurar casi la totalidad de 65.000 millones de dólares en bonos en moneda extranjera, pero ahora enfrenta un enorme desafío para reactivar el crecimiento y reparar las finanzas antes de que se acabe el oxígeno.

FOTO DE ARCHIVO. El presidente de Argentina, Alberto Fernández, saluda al ministro de Economía, Martín Guzmán, antes de asistir a una conferencia de prensa para dar detalles sobre el acuerdo con los principales acreedores privados para reestructurar la deuda soberana de Argentina, en la Casa Rosada, en Buenos Aires, Argentina. 31 de agosto de 2020. Juan Mabromata/Pool vía REUTERS

El país, uno de los mayores exportadores mundiales de granos, dijo el lunes que reestructuró el 99% de los bonos elegibles en su acuerdo de deuda, después de que casi todos los tenedores de bonos se sumaron, en una gran victoria para una nación sumida en la recesión y el default.

Argentina también ha convertido 8.000 millones de deuda en dólares a pesos a través de canjes voluntarios y está a punto de completar una reestructuración de más de 40.000 millones en préstamos en dólares bajo ley local.

“Tomados en conjunto, estos acuerdos le darán al Gobierno el respiro que tanto necesita mientras aborda las devastadoras consecuencias de la crisis del coronavirus”, dijo Nikhil Sanghani, de Capital Economics, en una nota después del acuerdo.

Sin embargo, Sanghani agregó que la deuda en dólares de Argentina se mantuvo alta y el riesgo de otro incumplimiento aumentará con el tiempo, especialmente con pocas reservas, presiones cambiarias y una tenaz inflación.

“La conclusión es que la deuda pública de Argentina ya no es una preocupación a corto plazo. Pero es probable que asome su fea cabeza dentro de unos años”.

Lo primero en la agenda del Gobierno será el canje de deuda en dólares bajo ley local, que resolverá las reestructuraciones de la deuda provincial y centrará la atención en negociar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para reemplazar una línea fallida de crédito por 57.000 millones de dólares obtenida en 2018.

El Gobierno también está preparando su presupuesto para 2021, lo que dará una idea de su plan para reactivar una economía que probablemente se contraiga alrededor del 12,5% este año, el tercero consecutivo de recesión.

“Depende de Argentina, de la actual administración, idear un programa que reactive el crecimiento del país, y eso será un desafío”, dijo Eric Baurmeister, gerente senior de cartera de Morgan Stanley Investment Management y jefe de su equipo de deuda de mercados emergentes.

CIERRE DE LOS MERCADOS

Sin un programa claro, dijo Baurmeister, los rendimientos de los nuevos bonos soberanos del país, que se emitirán el 4 de septiembre, serán elevados dada la percepción de riesgo.

“Los rendimientos serán altos y estarán efectivamente excluidos de los mercados externos durante un período de tiempo muy largo”, agregó.

Los inversores están mirando el rendimiento de salida al que comienzan a cotizar los nuevos bonos, que según operadores estaría entre el 10% y el 12%.

Los bonos argentinos, que se derrumbaron el año pasado y subieron en los últimos días con reducidas operaciones, ahora se encuentran entre 40 y 50 centavos por dólar. La oferta tenía una valoración media de 54,8 centavos con un rendimiento de salida del 10%.

El acuerdo también abrió la puerta para que Argentina escape de su noveno incumplimiento soberano después de no cumplir con el pago de un bono en mayo, aunque las agencias de calificación esperan el final de la reestructuración local primero.

“Estamos esperando los resultados de los canjes de deuda, externos y locales, para evaluar si Argentina ha subsanado su incumplimiento y cuál será su calificación de salida”, dijo Todd Martínez, director de soberanos latinoamericanos de Fitch Ratings.

Lisa Schineller, de S&P, dijo que la agencia podría avanzar en la cuestión del incumplimiento y las calificaciones una vez que se emitan los nuevos bonos.

“Tras la liquidación, podríamos elevar las calificaciones crediticias del emisor y asignar nuevas calificaciones crediticias a los bonos”, dijo, agregando que tendían a ser de categoría B o CCC.

“Tendríamos que mirar el nuevo perfil, la nueva postura de la política. La percepción de que hay mayores riesgos lo mantendría más en una categoría CCC”, agregó.

Traducido por Walter Bianchi; Editado por Nicolás Misculin

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