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Noticias Globales

Tiendas tapiadas y mascarillas en una jornada electoral sin precedentes en EEUU

MCCONNELLSBURG, estado de Pensilvania, 3 nov (Reuters) - Millones de estadounidenses están llamados a votar el martes en una jornada electoral sin precedentes, con la pandemia de COVID-19 y la sombra de posibles episodios de violencia e intimidación sobrevolando una de las elecciones presidenciales más polarizadas en la historia de Estados Unidos.

Sarah Cisco votes during the U.S. presidential election at The Magic Castle Club during the outbreak of the coronavirus disease (COVID-19), in Los Angeles, California, U.S., November 2, 2020. REUTERS/Mario Anzuoni

Los votantes de todo el país acudirán a los colegios electorales en un ambiente marcado por la pandemia, los disturbios civiles y una fuerte división política, aunque una cifra sin precedentes de más de 90 millones ya han emitido su voto por adelantado.

Muchos de los que voten de forma presencial el martes llevarán mascarillas, ya sea por elección personal o por obediencia a la ley, ya que el coronavirus está haciendo estragos en muchas partes del país.

Algunos votantes de las principales ciudades de Estados Unidos pasarán ante negocios cerrados como precaución contra el posibles actos de vandalismo por razones políticas, una situación sin precedentes en un día de elecciones en Estados Unidos, donde la votación acostumbra a desarrollarse en un ambiente pacífico.

La tensión en torno a las elecciones presidenciales de este año se dejaba sentir en el aire el lunes en la sección de armas de la tienda Buchanan Trail Sporters de la pequeña ciudad de McConnellsburg, en el estado de Pensilvania.

“No importa quién gane, tienen la sensación de que se producirán disturbios civiles”, dijo Sally Hoover, copropietaria de la tienda, mientras media docena de compradores observaban cajas de armas y munición.

Hoover apoya al actual presidente, el republicano Donald Trump, en su carrera por reelección frente al candidato demócrata, el exvicepresidente Joe Biden, que lidera las encuestas de opinión.

“La gente de por aquí no va a buscar pelea”, dijo Hoover. “Pero si la pelea llega, van a defender su propiedad y su forma de vida”.

TENSIONES DE TIMES SQUARE A TEXAS

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) y otros grupos de derechos civiles han dicho que seguirán de cerca posibles actos de intimidación a los votantes.

La filial de la ACLU en Georgia ha desplegado alrededor de 300 abogados por todo el estado en unos 50 posibles “puntos calientes” en los que podrían surgir problemas el martes, incluyendo 15 colegios electorales en Atlanta.

“Tenemos observadores electorales que están atentos a cualquier tipo de intimidación a los votantes”, dijo a los periodistas Andrea Young, directora ejecutiva de la ACLU en Georgia. “No sabemos exactamente lo que va a pasar, pero queremos estar tan preparados como sea posible.”

La División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia de Estados Unidos desplegará miembros de su personal en 18 estados para vigilar posibles casos de intimidación y la represión de votantes, incluidos algunos condados y ciudades sacudidas en los que se registraron disturbios civiles este año.

La policía y los propietarios de negocios dijeron haber adoptado medidas preventivas para proteger sus propiedades, con el recuerdo aún reciente de las protestas a veces violentas contra la injusticia racial que se vivieron este verano en muchas ciudades.

En la ciudad de Nueva York, los grandes almacenes Macy’s y el rascacielos que alberga la sede del canal Fox News, con el que simpatiza Trump, se contaban entre los edificios clausurados. En Rodeo Drive, una de las calles comerciales más caras de Beverley Hills en el estado de California, se retiraron joyas de los escaparates de Tiffany & Co y de Van Cleef & Arpels.

“Esperemos que todo esto sea innecesario”, dijo el lunes Kathy Gohari, vicepresidenta del Comité de Rodeo Drive, una asociación de comerciantes, mientras observaba a varios trabajadores clavando tablones de madera contrachapada en los escaparates de las tiendas de lujo.

Aun así, el aire de la plaza Times Square de la ciudad de Nueva York ya se ha visto agitada por puños, huevos y palabrotas durante los últimos días, procedentes por igual de fervientes partidarios de Trump, demócratas y simpatizantes del movimiento antifascista conocido como antifa.

Un supuesto complot de un grupo de milicias antigubernamentales para secuestrar al gobernador demócrata de Michigan, descubierto el mes pasado, ha puesto de manifiesto la posibilidad de que se desencadenen episodios de violencia por motivos políticos en el día de las elecciones. La policía de Graham, en el estado de Carolina del Norte, roció a un grupo de activistas contra el racismo con gas pimienta cuando marchaban hacia un colegio electoral el sábado.

En una autopista de Texas, en un episodio que recuerda a la película “Mad Max”, un convoy de camionetas adornadas con banderas en apoyo a Trump rodeó el viernes a un autobús que transportaba a personal de la campaña de Biden en lo que pareció un intento de forzar el autobús a salir de la carretera.

Trump elogió a los conductores de las camionetas como “patriotas”, y mostró su disgusto cuando el FBI anunció que estaba investigando el asunto.

En el área de la ciudad de Nueva York y en otros lugares, convoyes de vehículos con banderas de Trump se concentraron en autopistas y puentes, según medios de comunicación locales, congestionando el tráfico en una desafiante muestra de apoyo al presidente.

Incluso una vez emitidos los votos, numerosos estadounidenses, empezando por el propio presidente, han expresado su inquietud ante lo que podría ser un prolongado recuento electoral.

Puesto que Estados Unidos es el país más afectado por el coronavirus en todo el mundo, muchos estados han ampliado sus periodos de votación anticipada para reducir los contagios por la concentración de multitudes en los colegios electorales.

Hasta el lunes por la tarde se había emitido una cifra récord de 97,7 millones de votos anticipados, emitidos en persona o por correo, lo cual representa alrededor del 40% de todos los estadounidenses que tienen derecho a votar en estas elecciones.

Información de Nathan Layne desde Pennsylvania y Jonathan Allen desde Nueva York; información adicional de Gabriella Borter desde Ohio, Lucy Nicholson desde California, Rich McKay desde Atlanta, Sarah Lynch desde Washington D. C., Barbara Goldberg desde Nueva Jersey; escrito por Jonathan Allen y Frank McGurty; editado por Cynthia Osterman; traducido por Darío Fernández en la redacción de Gdansk

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