for-phone-onlyfor-tablet-portrait-upfor-tablet-landscape-upfor-desktop-upfor-wide-desktop-up
Noticias Globales

Un electorado polarizado y los votos por correo podrían desembocar en disputa legal histórica

WILMINGTON, EEUU, 2 nov (Reuters) - Las elecciones presidenciales del martes en Estados Unidos tienen todos los ingredientes para una larga batalla judicial sobre su resultado: un electorado polarizado, un número récord de votos por correo y algunos jueces de la Corte Suprema que parecen dispuestos a intervenir si hay una contienda muy reñida.

FOTO DE ARCHIVO. Una mujer vota en los comicios anticipados en ONEOK Field en Tulsa, Oklahoma, EEUU. Octubre 30, 2020. REUTERS/Nick Oxford

El único elemento que falta para que ambos bandos vayan al tribunal sería un resultado muy ajustado en un estado en disputa.

“Si se trata de Pensilvania y Florida, creo que estaremos en una lucha legal histórica”, dijo Jessica Levinson, que enseña derecho electoral en la Escuela de Derecho de Loyola en Los Ángeles.

Las disputas electorales no son inusuales, pero generalmente se limitan a las contiendas locales o estatales, según los expertos.

Este año, en los meses previos al choque del 3 de noviembre entre el presidente Donald Trump y el demócrata Joe Biden, la pandemia del coronavirus avivó cientos de impugnaciones legales sobre todo tipo de cuestiones, desde firmas de testigos, sellos postales y el uso de buzones para las papeletas.

Dos recientes fallos judiciales sobre los plazos para el recuento de los votos por correo han aumentado la probabilidad de que haya pugnas judiciales postelectorales en caso de resultados reñidos en Pensilvania y en otro estado crucial, Minnesota, dijeron expertos en leyes electorales.

El Tribunal de Apelaciones del 8º Circuito de Estados Unidos dictaminó el 29 de octubre que el plan de Minnesota de extender el plazo para el recuento de los sufragios por correo fue una maniobra inconstitucional del secretario de estado de Minnesota, el demócrata Steve Simon.

Los funcionarios de Minnesota fueron instruidos para “separar” las boletas por correo recibidas después del 3 de noviembre.

Simon ha dicho que los funcionarios no apelarán a la Suprema, aunque litigios posteriores en los tribunales inferiores determinarán si se cuentan esas papeletas.

El 28 de octubre, la Corte Suprema dejó en pie un fallo del máximo tribunal de Pensilvania que permitía a los funcionarios contar las boletas de voto por correo con sello hasta el día de los comicios y recibidas hasta tres días después.

Los jueces dijeron que no había suficiente tiempo para revisar el fallo del tribunal estatal. Como en Minnesota, los funcionarios de Pensilvania separarán esas papeletas, preparando una posible batalla judicial en caso de una elección reñida.

MAYORÍA CONSERVADORA

Si alguna batalla postelectoral llega a la Corte Suprema, tendrá una mayoría conservadora de 6-3 después de que la jueza Amy Coney Barrett fue confirmada el 26 de octubre. Tres de los jueces fueron nombrados por Trump.

El presidente dijo en septiembre que quería que su candidata fuera confirmada porque la elección “terminará en la Corte Suprema y creo que es muy importante que tengamos nueve jueces”.

Los especialistas en leyes electorales dijeron que la probabilidad de que la Suprema decida el próximo presidente requeriría un resultado equivalente a un empate en un estado que inclinaría la elección hacia un candidato u otro.

“Algunas de las declaraciones del presidente sugieren que él piensa que la Corte Suprema simplemente tendría que decidir quién ganó la elección”, dijo Adav Noti, director principal de litigios de juicios en el Centro Legal de Campañas. “No es así como funciona el litigio electoral”.

Sólo una elección presidencial ha sido decidida en tribunales en los últimos 140 años. En el 2000, el republicano George W. Bush derrotó al demócrata Al Gore, quien concedió la victoria después de perder una sentencia en la Corte Suprema de Estados Unidos por un recuento en Florida.

Las elecciones se rigen por las leyes estatales y las disputas suelen desarrollarse en los tribunales estatales, donde las campañas se pelean por los recuentos y la validez de las inscripciones de los votantes.

Pero en decisiones recientes, una minoría de jueces conservadores de la Suprema parece estar preparando el terreno para revisar agresivamente los fallos de los tribunales estatales cuando interpretan las protecciones constitucionales del voto.

El 26 de octubre, el tribunal mantuvo la política de Wisconsin que exige que las papeletas de voto por correo lleguen antes del día de las elecciones. El juez conservador Brett Kavanaugh, nombrado por Trump, escribió, en una opinión que acompañaba la actuación del tribunal, que “bajo la Constitución de Estados Unidos, los tribunales estatales no tienen un cheque en blanco para reescribir las leyes electorales estatales para las elecciones federales”.

Algunos académicos dijeron que el tono reciente podría alentar a las campañas a llevar un desafío electoral al máximo tribunal del país.

“Es una invitación a desafiar cualquier cosa que se haga para administrar una elección en un estado que no esté en consonancia con lo que la legislatura dijo que se hiciera”, dijo Joshua Geltzer, director ejecutivo del Instituto de Defensa y Protección Constitucional de Georgetown Law. “Y eso abarca prácticamente todo”.

Editado en español por Javier López de Lérida

Nuestros Estándares: Los principios Thomson Reuters.

for-phone-onlyfor-tablet-portrait-upfor-tablet-landscape-upfor-desktop-upfor-wide-desktop-up