22 de febrero de 2008 / 5:24 / hace 10 años

ENFOQUE-Ecuador contra el tiempo para salvar patrimonio cultural

Por Alexandra Valencia

QUITO (Reuters) - El Gobierno de Ecuador buscaba desde octubre un héroe nacional. Los interesados en obtener el título debían proporcionar a las autoridades locales pistas para recuperar una de sus mayores joyas patrimoniales que fue robada de un convento religioso al sur del país.

La custodia de la ciudad andina de Riobamba es una estructura de oro y plata de más de un metro de alto con incrustaciones de más de 3.500 piedras preciosas, confeccionada con aportes de familias de la clase alta en el siglo XVIII.

El desesperado llamado para encontrar la joya religiosa no tuvo eco entre los ecuatorianos, pues ser un héroe no es una actividad rentable como el tráfico ilegal de obras de arte y piezas arqueológicas, un mercado que mueve miles de dólares en el país, según las autoridades.

Pese a ello, la policía ecuatoriana conjuntamente con su par colombiana encontraron una parte de la custodia, una cruz de unos 15 centímetros de oro adornada con piedras preciosas, y otros objetos religiosos en viviendas entre Pereira y Bogotá.

Pero la acción resultó tardía, debido a que los cuatro meses que estuvo desaparecida fueron suficientes para aparentemente fundirla en partes, alejando la posibilidad de recuperar una de las piezas más importantes del patrimonio cultural.

La pérdida de la joya evidenció la debilidad del país para proteger su patrimonio, cuyo robo paulatinamente crece alentado por la gran demanda de obras coloniales en el mercado mundial, la ausencia de un inventario y la carencia de seguridad en las instalaciones religiosas.

En casi una década, al menos unas 3.780 piezas, entre pinturas, esculturas, arqueología y otros bienes, incluidas unas 2.011 estampillas postales de una colección, han sido robadas de iglesias, conventos y museos en diferentes zonas del país, según datos de la Interpol en Ecuador.

El hecho alentó al Gobierno a declarar en emergencia al patrimonio cultural ecuatoriano, lo que permitirá mover unos 20 millones de dólares para crear un inventario de las piezas, a fin de determinar su estado, ubicación y características.

“Es la primera vez que se toman acciones concretas. La emergencia nos permite enfrentar el hecho de la desprotección de las obras en todo sentido,” dijo a Reuters la ministra de Coordinación de Patrimonio, Doris Soliz.

El país también creará una policía especializada para aumentar el control en los puertos aéreos y marítimos, por donde se fuga la riqueza patrimonial y así evitar la salida de obras auténticas en calidad de “buenas falsificaciones.”

La emergencia ayudará además a agilizar los trámites de repatriación de las piezas recuperadas en otros países.

“El tema cultural ha sido la Cenicienta en el país, nunca ha habido una preocupación institucional, por lo que este primer paso es importante para mejorar su situación,” dijo el arqueólogo Marcelo Naranjo.

SIN PROTECCION

La mayoría de las obras son extraídas, al parecer tras un detallado proceso de selección acordado con el cliente final, lo que explica el robo selectivo y progresivo.

De las obras sustraídas, unas 119 son consideradas como las más importantes, debido a sus autores y época, pero no han logrado recuperarse pese a los esfuerzos de la policía para ubicarlas en los mercados de tráfico ilegal de arte.

Estas obras han sido hurtadas de varias instalaciones religiosas, especialmente de Quito, que durante el período de dominio español, entre 1534 y 1822, se convirtió en un verdadero emporio de arte que de la mano de maestros indios y mestizos de la denominada “Escuela Quiteña.”

Las obras eran vistas como herramientas para la expansión del catolicismo, pero hoy son objetivos preciados para redes de traficantes, que las transportan a Colombia y Europa.

Algunas iglesias han tomado medidas de seguridad que van desde la colocación de sistemas de alarmas, el cobro por el ingreso o la restricción parcial a las visitas.

Una estimación preliminar del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural revela que el 80 por ciento de la riqueza patrimonial está en manos de iglesias y conventos, y más de un millón de objetos no inventariados en manos de coleccionistas privados dentro y fuera del país.

ACCIONES LENTAS

La Interpol ha incluido a esculturas y cuadros de la Escuela Quiteña en la lista roja de bienes culturales latinoamericanos en peligro de robo, obligando a entrar en su catalogación y registro con cooperación internacional, lo que han ayudado a identificarlas y lograr su repatriación.

Unas mil piezas serán devueltas desde Portugal, España y Francia, tras concluir un trámite que arrancó en el 2003, pero existe preocupación por la falta de espacios físicos para colocar las obras recuperadas, según Soliz.

Estas tendrán que ir a las iglesias, pues Ecuador no cuenta con espacios físicos adecuados para resguardarlas.

Las obras aún perdidas tendrán que esperar la acción de las autoridades para integrarse al patrimonio, pues las investigaciones avanzan lentamente por falta de cooperación.

Para el sargento Fabián Paez, investigador de tráfico de bienes de la Interpol, los propietarios y guardianes de las obras no realizan denuncias por temor a que se descubra la cadena de comercialización que está detrás de cada compra, lo que complica capturar a los responsables de los robos.

El hurto de la custodia aún no ha sido denunciado. El trámite ya no hace falta.

Reporte Alexandra Valencia. Editado por Paulina Modiano

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