13 de julio de 2008 / 14:04 / hace 9 años

ENFOQUE-Suze Rotolo: musa de Bob Dylan en tiempos alocados

Por Philip Pullella

NUEVA YORK (Reuters) - Vivir con la carga de haber sido la musa y amante de un gran artista no es sencillo, y menos aún si la estrella es el considerado semidiós Bob Dylan.

Ese es el peso que arrastró por casi medio siglo Suze Rotolo, quien vivió con Dylan en la década de 1960 y que fue su mayor influencia en sus primeros trabajos.

Ahora, con la publicación de su libro “A Freewheelin’ Time -- A Memoir of Greenwich Village in the Sixties” (Un tiempo alocado -- Memorias de Greenwich Village en los sesenta), Rotolo rompió el silencio.

“El es el elefante en el bazar de mi vida” dijo Rotolo, de 64 años, mientras hablaba de su libro. “Estoy contenta de haber hablado,” agregó la artista visual de voz suave y sonrisa fácil.

Sin darse cuenta, se convirtió en un ícono de los sesenta en 1963 cuando la discográfica Columbia eligió para la portada del segundo album del artista, “The Freewheelin’ Bob Dylan,” una foto en la que se la veía caminando abrazada a Dylan por una nevada calle de Greenwich Village.

Una imagen casi idéntica ilustra la portada del libro de unas 400 páginas.

La obra cuenta la historia de una tímida chica ítalo-americana de Queens que se mudó a Greenwich Village en un intento por encontrarse a sí misma, y que quedó atrapada en el torbellino de la escena de música folk y los movimientos por los derechos civiles de los sesenta.

“Se siente bien contar esas historias, contar historias que mi hijo puede leer y con las que gente de otras generaciones pueda saber cómo fue ese período. Quería mostrar que éramos humanos, jóvenes, nos divertimos y produjimos algo,” agregó.

CRISOL CREATIVO

Rotolo conoció a Dylan, quien se había mudado a Nueva York desde Minnesota, en un concierto de 1961 cuando ella tenía 17 años y el 20.

Se enamoraron y se hicieron inseparables en los años en que Dylan se transformó de cantante folk a portavoz de toda una generación.

El libro describe el crisol creativo que era Greenwich Village en esa época, con sus clubes de música y cafés funcionando como imanes para artistas, músicos y poetas que buscaban respirar en un vertiginoso nuevo aire luego de los sofocantes años de 1950.

Los jóvenes vivieron juntos en un departamento de dos dormitorios en un edificio sin ascensor de la West 4th Street, y su historia de amor y separación inspiró canciones como “Tomorrow is a long time,” “One too many mornings,” “Don’t think twice, It’s alright,” y “Boots of Spanish leather.”

La relación, de cuatro años, fue al mismo tiempo tierna y turbulenta.

Ella fue criada como una librepensadora por sus padres comunistas de clase trabajadora, quienes sufrieron durante la era McCarthy. El absorbió su activismo político y su conciencia social, que se expresaron en algunas canciones anti-guerra y anti-racismo.

Pero la joven Rotolo no era una “groupie” o una chica esperando por cada palabra de Dylan. Ella rechazó ser un apéndice o “la séptima cuerda de su guitarra,” según dijo.

Su relación se puso a prueba a medida que él se hacía famoso. Ella se fue seis meses a Italia, una separación que también aparece en algunas canciones.

La relación se tensó aún más cuando Rotolo quedó embarazada y ambos acordaron que debía abortar, algo tan ilegal como peligroso en ese momento.

EL JARRO DE MIEL

Rotolo sabía que Dylan necesitaba nutrirse, pero se irritó al perder su propia identidad mientras él escalaba hacia la fama y tomaba el estatus de un oráculo que, según explica, se arriesgó a arder en su propia llama.

“No le vi la gloria a eso. Veía cómo era eso: sentado ahí y todos llegando para ver a este chico. El era el jarro de miel, ¿y se suponía que yo debía sentarme ahí y sonreír? Simplemente, no pude hacerlo,” dijo Rotolo.

“Cada pequeña cosa que él decía era bisecado, diseccionado y visto como un mensaje misterioso de los dioses. Era difícil. No quería ese tipo de luz brillando sobre mi porque no importaba qué dijera o hiciera, cualquier cosa podía provocar ese tipo de reverencia y lo hallé muy incómodo,” agregó.

Hacia el final de su relación, Dylan mantuvo una aventura con la cantante folk Joan Baez. Rotolo estaba destruida por el engaño, que según dijo la dejó sola y con desconfianza en los demás.

Rotolo, una persona bastante reservada, aún respeta la vida privada de Dylan y su libro no es uno de esos en los que “se cuenta todo.”

“Podría haber sido desagradable,” bromeó durante la entrevista. “Podría haberme tomado la revancha, pero ¿por qué habría de hacer eso a mi edad?,” agregó.

Las memorias de Rotolo no hablan únicamente de su relación con Dylan, sino que también son una descripción sobre cómo era Greenwich Village a comienzos de 1960.

Aparecen clubes y bares legendarios como Gerde’s Folk City, Gaslight y Kettle of Fish, cantantes como Dave Van Ronk, Ramblin’ Jack Eliot y Tiny Tim, y artistas como Andy Warhol.

Con la Guerra Fría, el asesinato del presidente John F. Kennedy y el inicio de la guerra de Vietnam como telón de fondo, Rotolo escribe sobre una generación en la cúspide del cambio y la rebelión.

Incluye además fotos personales, partes de cartas que intercambiaron con Dylan y fragmentos de sus propias anotaciones y dibujos de esa época.

Sin nostalgia ni enojo, Rotolo mira hacia el pasado de una forma agridulce con la convicción de que la vida continúa.

“Me veo a mi misma como parte de esta importante historia. No éramos todos acólitos alrededor de este dios. Estábamos todos mezclados en este circo y el se volvió el maestro de ceremonias,” comentó.

Editado en español por Patricia Avila

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