17 de junio de 2008 / 16:43 / en 9 años

ENFOQUE-Cine brasileño brilla, pero el público sigue ausente

Por Fernanda Ezabella

<p>Im&aacute;gen de la pel&iacute;cula 'Ensayo sobre la ceguera' del director brasile&ntilde;o Fernando Meirelles, con el actor mexicano Gabriel Garc&iacute;a Bernal. El cine brasile&ntilde;o brilla en el exterior. Logra elogios y premios en los festivales europeos y exporta directores a los grandes estudios internacionales, mientras para este a&ntilde;o promete una de las mejores cosechas de producci&oacute;n. Pero encontrar p&uacute;blico, sigue siendo uno de sus mayores desaf&iacute;os. Photo by Reuters (Handout)</p>

SAO PAULO (Reuters) - El cine brasileño brilla en el exterior. Logra elogios y premios en los festivales europeos y exporta directores a los grandes estudios internacionales, mientras para este año promete una de las mejores cosechas de producción.

Pero encontrar público, sigue siendo uno de sus mayores desafíos.

En mayo, la exposición del cine del mayor país de América Latina tuvo su auge en el Festival de Cannes, cuando dos filmes brasileños participaron de la competencia oficial.

“Ensayo sobre la ceguera,” de Fernando Meirelles, inauguró el evento, mientras “Línea de Pase,” de Walter Salles y Daniela Thomas, ganó el premio de la categoría mejor actriz.

Aunque vistas como películas brasileñas, ambas fueron coproducciones con otros países, como Canadá y Japón, en un movimiento alternativo a los incentivos fiscales de Brasil.

En el último Festival de Berlín, uno de los principales junto a los de Cannes y Venecia, Brasil ganó el Oso de Oro con “Tropa de Elite,” de José Padilha. Salles, Meirelles y Padilha, por otro lado, tienen proyectos con grandes estudios de Estados Unidos.

Y el interés externo por el cine brasileño, así como latinoamericano en general, fue percibido por quienes estuvieron en Cannes.

“En las innumerables entrevistas con periodistas internacionales pude percibir que este año el cine latinoamericano fue considerado el centro del festival. Eso es algo que no ocurre hace por lo menos 20 años,” dijo Daniela Thomas.

Todo parece brillar en el sector, que promete, asimismo, una de las mejores cosechas de filmes nacionales para el 2008, según distribuidoras y especialistas.

Además de películas de Thomas y Meirelles, previstas para estrenarse en el segundo semestre, existen también nuevos trabajos de Bruno Barreto, “Ultima Parada 174,” sobre un sobreviviente de una matanza en Río de Janeiro, y de Walter Lima Jr., “Los Desafinados,” con el astro Rodrigo Santoro en el elenco.

¿DONDE ESTA EL PUBLICO?

Tal optimismo, sin embargo, acaba opacado cuando el asunto es la taquilla. Al final, con tantos filmes producidos en Brasil, se debería esperar un público creciente.

Mientras la producción saltó de tres filmes en 1992 a 29 en el 2003 y cerca de 80 en el 2007, el público se redujo de 22 millones de espectadores en el 2003 a 10,3 millones el año pasado.

En comparación, los filmes extranjeros, que llegan en grandes cantidades, tuvieron en Brasil 80 millones de espectadores en el 2007.

El veterano director Carlos Reichenbach dijo que la dificultad está en obtener espacio en las salas, debido a la competencia con extranjeros y a los costos.

“Nunca, en 40 y pocos años de cine, tuvimos una condición tan precaria de exhibición,” dijo Reichenbach, quien este año lanzó “Falsa Rubia.” El filme, de bajo presupuesto, costó tres millones de reales (1,8 millones de dólares), captados a través de leyes de incentivo, pero apenas se estrenó en nueve salas.

Para uno de los directores de la Agencia Nacional de Cine (Ancine), Sérgio Sá Leilao, el cine brasileño vive “una encrucijada,” con una crisis de superproducción.

“Tenemos un énfasis en la creación desvinculada del mercado, generando gran número de productos poco competitivos,” afirmó.

El aumento de la producción viene de inversiones públicas en los últimos 15 años. Según Ancine, se prevé para la producción nacional de este año 210 millones de reales a través del sistema de incentivos. El 2007 fueron 137 millones.

“Es mucho dinero, se debe ver dónde está el error,” estima Jorge Peregrino, vicepresidente de Paramount en América latina y titular del Sindicato de Distribuidores de Río de Janeiro.

“¿Por qué el dinero va aumentando, aumentando y la participación va cayendo? Debe de haber algo equivocado,” declaró.

PAIS GRANDE, MERCADO PEQUEÑO

De hecho, Ancine trabaja para hacer que el cine camine con sus propias piernas. La entidad lanzará un nuevo fondo que funcionará a través de créditos e inversiones, y no con dinero sin retorno, característica de las actuales leyes.

El mercado brasileño está entre los tres mayores de América Latina, junto a los de México y Argentina, pero todavía es considerado pequeño para el tamaño del país, de dimensiones continentales y con una población de 186 millones de habitantes.

En Brasil, existen en total 2.200 salas de cine, o una por cada 85.500 habitantes.

A pesar de las críticas, Peregrino cree que el cine brasileño va a ayudar a mejorar la taquilla del país en general, que cayó de 91,2 millones de espectadores en el 2006 a 88,5 millones en el 2007.

Según Peregrino, hay tres o cuatro filmes nacionales este año con potencial para atraer uno o dos millones de espectadores. “Esa diferencia es importante, porque cuando el cine brasileño se porta bien, el mercado como un todo sube, es algo histórico,” afirmó.

En el 2007, apenas dos filmes brasileños rompieron la barrera de los dos millones de espectadores, “La Gran Familia -- la Película” y “Tropa de Elite.” Los demás ni siquiera lograron un millón.

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