26 de noviembre de 2007 / 10:54 / en 10 años

México redescubre muralista Diego Rivera tras 50 años de muerto

Por Anahí Rama

MEXICO DF (Reuters) - Con la exposición de inusuales dibujos religiosos, retratos de sus primeros años como artista y una gigantesca compilación de murales nunca reunidos antes en el país, México está redescubriendo a Diego Rivera en el 50 aniversario de su muerte.

Rivera, considerado uno de los grandes pintores del siglo XX y quien fuera esposo de la mítica Frida Kahlo, nació en el central estado de Guanajuato el 8 de diciembre de 1886 y murió el 24 de noviembre de 1957 en la Ciudad de México.

En el monumental Palacio de Bellas Artes, en el centro de la capital, la exposición “Diego Rivera, Epopeya Mural” concentra unas 170 piezas y es considerada la más grande revisión de la obra de Rivera realizada hasta la fecha, con obras de coleccionistas privados y museos.

La muestra incluye murales transportables y recreaciones de otros que Rivera pintó en edificios públicos y que “narran” la historia de México en distintas épocas y evidencian la militancia comunista del artista.

“Debemos reencontrarnos con uno de nuestros grandes artistas,” dijo Roxana Velázquez, directora del Museo del Palacio de Bellas Artes, donde la muestra ha sido visitada por unas 200,000 personas desde el 28 de septiembre.

Guadalupe Rivera, una de las hijas del pintor, se mostró emocionada por el entusiasmo con el que se está conmemorando el aniversario, que creía sería opacado por el fanatismo que despertaron meses antes las celebraciones por el centenario del nacimiento de Frida Kahlo.

“Yo pensé que con esta ‘Fridamanía’, para el tiempo que llegara el cincuentenario de la muerte de mi padre no iba a tener la relevancia que se le dio a la exposición de Frida,” dijo Rivera, quien considera que Kahlo no alcanzó nunca el grado de excelencia artística de su padre.

“No hay comparación entre uno y otro. Frida no hizo más que 50 cuadros y algunos de ellos muy malos (...). El artista verdadero era Diego Rivera, Frida era una aprendiz de brujo,” dijo Rivera, de 82 años.

UN HISTORIADOR VISUAL

En el museo Mural Diego Rivera, otra exposición indaga en los comienzos del artista al exponer una libreta con bocetos con imágenes de Jesucristo en el via crucis, realizados cuando era adolescente, supuestamente por influencia de dos tías con las que vivió antes de partir a Europa, en 1906.

Del artista, cuyo nombre completo era Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, también se exhiben en otro museo, el Dolores Olmedo, una serie de retratos que constituye otra de sus facetas menos conocidas.

Pero sin duda son los murales los que concentran la mayor atención del público, a pesar de que los mexicanos conviven con ellos a diario en edificios como el Palacio Nacional, una de las sedes del Gobierno; la Secretaría de Educación Pública y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Diego Rivera es el historiador visual de nosotros, nos reflejó una imagen de lo que somos como nación,” dijo Susana Pliego, investigadora de la obra de Rivera.

Mientras tanto, en la casa donde nació Kahlo y vivió con Rivera durante sus dos matrimonios con el pintor, se exhibe desde julio una colección de cartas, objetos personales y fotografías de los dos artistas y que Rivera pidió no fueran hechas públicas hasta años después de su muerte.

Reporte de Anahí Rama, editada por Silene Ramírez

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