29 de febrero de 2008 / 16:02 / en 10 años

Embargo informativo sobre Enrique en Afganistán enciende debate

Por Luke Baker

LONDRES (Reuters) - Ahora que el mundo sabe que el príncipe Enrique de Gran Bretaña está en Afganistán, la pregunta que asalta a muchos es si estuvo bien que los medios guardaran silencio por tanto tiempo sobre la noticia.

Los periodistas están acostumbrados a los embargos informativos.

Casi todos los días, periódicos, agencias de noticias, estaciones de radio y televisión acuerdan con gobiernos, bancos centrales y compañías publicar la información sólo en un momento específico para hacerla disponible al público todos al mismo tiempo.

En el caso del rol de primera línea del príncipe Enrique en Afganistán, el embargo sólo duró mucho más que lo normal, finalmente por una sorprendente duración de 10 semanas.

En una serie de reuniones en el Ministerio de Defensa a fines del año pasado, los medios británicos y selectos medios internacionales acordaron no informar sobre el envío de Enrique a Afganistán, a cambio de obtener regularmente fotografías, videos y textos sobre sus actividades diarias, una vez que la tarea de cuatro meses se completó.

Hubo poco entusiasmo en firmar un acuerdo así, y expectación entre muchos de que el “entendimiento,” como fue llamado, fuera rápido e inevitablemente quebrado dada la naturaleza de medios libres de los los tabloides de la prensa británica.

Pero una vez que todos estuvieron de acuerdo llegó el momento de ver quién lo rompería primero y si nadie lo hacía, entonces el acuerdo podría terminar por satisfacer los intereses de todos, del Ministerio de Defensa, los medios, Enrique y los soldados que luchaban a su lado.

También del público que leería y escucharía todo al respecto.

Al final, aquellos que eran partidarios del acuerdo lo cumplieron, pero el trabajo se filtró y los rumores lentamente se difundieron.

Un sitio en internet australiano se enteró de algo en enero, pero no lo suficiente para darle continuidad.

El periódico alemán Bild publicó un rumor el miércoles, pero nuevamente el Ministerio de Defensa esperó que el alboroto rápidamente muriera. Hasta que el blog estadounidense Drudge Report lo tomó.

“Una vez que Drudge lo tuvo, se volvió mundial y el acuerdo básicamente terminó,” dijo el viernes el Ministerio de Defensa.

“ãTRATOS SECRETOS?”

Horas después de que la historia se supo, comentaristas, incluso algunos cuyas propias organizaciones aceptaron el acuerdo, cuestionado si el embargo estuvo bien.

Jon Snow, el presentador de noticias del canal de televisión Channel 4, escribió en su blog que el asunto podía estar dañando la credibilidad de los medios.

“Uno se pregunta si los espectadores, lectores y auditores alguna vez volverán a confiar en los jefes de los medios,” escribió.

En la radio BBC, cuestionó el viernes si no se había gastado más tiempo y esfuerzo cubriendo la “Historia de Enrique” que asuntos más importantes sobre qué es exactamente lo que está ocurriendo en el conflicto en Afganistán.

Tessa Mayes, una comentarista en Spiked Online, acusó a los medios de hacer acuerdos especiales con la realeza, algo que estaba bien cuando Enrique y su hermano Guillermo eran pequeños, pero ahora no eran aceptables.

“Ahora no son niños, son adultos, y no deberíamos estar haciendo tratos secretos con la realeza,” dijo a Sky TV.

“El rol del periodista no es convertirse en el ala informante del Ejército, es tener un grado de independencia,” agregó.

Reuters, así como otras grandes agencias de noticias, formó parte del embargo, percibiéndolo como los que frecuentemente acuerda sobre historias noticiosas, incluso si los detalles eran más complejos esta vez.

Antes de la invasión a Irak en el 2003, un embargo de un estilo similar fue mantenido en el momento de la invasión.

El único periódico nacional británico que no puso la historia de Enrique en primera plana el viernes fue el diario Independent.

“No compartimos la increíble fascinación de nuestros rivales con cada aspecto de las vidas de la familia real,” dijo a Reuters el subeditor en jefe Ian Birrell.

“El aspecto más interesante de todo esto es la ruptura del embargo de los medios por Drudge, pero decidimos que en sí mismo no era lo suficientemente grande para justificar la primera plana,” agregó.

En cuanto al embargo, Birrell lo apoyó.

“No veo ningún problema en absoluto. Creo que los medios han actuado de una forma muy responsable sobre la que ha sido una difícil situación en la que había vidas en riesgo,” explicó.

Editado en español por Juana Casas

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