1 de diciembre de 2008 / 17:44 / en 9 años

Brasil busca reducir a mitad destrucción de Amazonia

Por Raymond Colitt

<p>El presidente de Brasil Luiz In&aacute;cio Lula da Silva recibe un documento del ministro de Madio Ambiente Carlos Minc en Brasilia 1 dic 2008. Brasil adoptar&aacute; un plan para reducir la destrucci&oacute;n de la selva amaz&oacute;nica del pa&iacute;s en un 70 por ciento en los pr&oacute;ximos 10 a&ntilde;os, dijo el lunes un funcionario del Gobierno, que por primera vez ha fijado una meta de deforestaci&oacute;n. REUTERS/Jamil Bittar</p>

BRASILIA (Reuters) - Brasil anunció el lunes que se puso como meta reducir en más de la mitad en la próxima década la tasa a la que se está destruyendo la selva amazónica del país, a fin de ayudar a combatir el calentamiento global.

En lo que es la primera de tales metas luego de años de críticas, Brasil buscará reducir la deforestación de la mayor selva tropical del mundo a 5.850 kilómetros cuadrados para el 2018, cerca de la mitad de las cifras recientes de casi 12.000 kilómetros cuadrados.

“El plan mejora la imagen de Brasil. Tendremos mayor (autoridad) moral en el exterior”, dijo a periodistas el ministro de Medio Ambiente, Carlos Minc, tras la ceremonia de lanzamiento a la que asistió el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Brasil quiere convertirse en una voz importante en asuntos ambientales globales y espera que el plan ayude a reducir las críticas acerca de que ha hecho muy poco por combatir las quemas y talas realizadas por madereros, granjeros y hacendados.

La destrucción de la Amazonia del país convierte a Brasil en uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero, ya que los árboles liberan dióxido de carbono en la atmósfera cuando son cortados o quemados.

El objetivo del plan es reducir la deforestación en un 40 por ciento en el lapso 2006-2009 en relación al promedio del período 1996-2005, y en otro 30 por ciento en cada uno de los siguientes cuatrienios en relación a los anteriores, según el Gobierno.

El anuncio del Plan Nacional de Cambios del Clima, más de una década después de que Brasil dijera que adoptaría metas, coincidió con la apertura de una conferencia de las Naciones Unidas sobre clima en Poznan, Polonia.

Algunos ambientalistas dijeron que el plan marcaba un cambio importante en la actitud del Gobierno de acusar a los países ricos. Pero críticos estimaron que no era suficientemente ambicioso.

“Vamos a tener que esperar otra década antes de ver una reducción real de la deforestación”, consideró Roberto Smeraldi, director del grupo ambientalista Amigos de la Tierra.

“Brasil necesita de menos capital y tecnología (que los países ricos) para reducir las emisiones, podríamos hacer algo mejor que eso”, agregó.

Brasil había rehusado anteriormente fijar metas hasta que los países ricos, que causan la mayor parte de las emisiones de carbono, ofrecieran más ayuda para proteger las selvas tropicales en los países en desarrollo.

FONDO DE LA AMAZONIA

Noruega dio a Brasil un voto de confianza sin precedentes este año al prometer 1.000 millones de dólares para un nuevo Fondo de la Amazonia en los próximos siete años, destinado a mejorar la conservación y hacer cumplir las leyes contra la deforestación.

“Ahora podemos adoptar metas porque tenemos los instrumentos para implementarlas”, dijo Tasso Rezende de Azevedo, director del Servicio Forestal Brasileño en referencia al Fondo de la Amazonia.

No obstante, algunos países siguen renuentes a donar dinero sin la explicación de cómo se gasta.

Los países ricos deben retirar ahora cualquier renuencia para transferir tecnología para ayudar a Brasil a alcanzar sus metas, dijo Minc.

La semana pasada el Gobierno dijo que la deforestación de la Amazonia del país aumentó un 3,8 por ciento desde el año pasado, a cerca de 12.000 kilómetros cuadrados -o el área de unas 10 ciudades del tamaño de Río de Janeiro-, en momentos en que los altos precios de las materias primas llevaron a agricultores y madereros a talar más árboles.

Este fue el mayor avance sobre la selva en cuatro años, aunque por debajo del máximo de 27.379 kilómetros cuadrados registrado en el 2004.

El avance de granjeros y hacendados más profundamente en la selva en busca de tierras más baratas es una de las mayores causas de la deforestación.

El Gobierno de Brasil aumentó este año el control, incautó productos agrícolas de tierras deforestadas ilegalmente y cortó el financiamiento para propiedades no registradas, aumentando sus esfuerzos luego de cifras que mostraron un máximo de la destrucción a finales del año pasado.

El plan anunciado el lunes también incluyó medidas para mejorar la eficiencia de la energía y combustibles renovables, un área en la cual Brasil ya es un líder mundial.

Reporte Raymond Colitt; Escrita por Julio Villaverde/Guido Nejamkis; Editada por Lucila Sigal y Silene Ramírez

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