13 de febrero de 2009 / 14:54 / en 9 años

Celebran ocurrencias de británico gay con filme en Berlín

Por Brian Rohan

<p>El actor John Hurt posa para promocionar el filme "An Englishman In New York" en el festival de cine de Berl&iacute;n, 11 feb 2009. El escritor, cr&iacute;tico y exuberante actor brit&aacute;nico Quentin Crisp, cuya manera desvergonzada de vivir su homosexualidad en una &eacute;poca en que era ilegal lo transform&oacute; en un &iacute;cono gay, es nuevamente el centro de atenci&oacute;n con un nuevo filme. REUTERS/Johannes Eisele</p>

BERLIN (Reuters) - El escritor, crítico y exuberante actor británico Quentin Crisp, cuya manera desvergonzada de vivir su homosexualidad en una época en que era ilegal lo transformó en un ícono gay, es nuevamente el centro de atención con un nuevo filme.

“An Englishman in New York” se enfoca en el enigmático Crisp, recordado por algunos como el hombre gay más famoso de Gran Bretaña y mejor conocido por su humor sarcástico y su característica blusa, pañuelo y sombrero fedora.

El filme, que tuvo su estreno en el festival de cine de Berlín, sigue a Crisp durante su vejez, en un exilio que él mismo se impuso luego de haber alcanzado la fama con el lanzamiento de una cinta autobiográfica en 1975 sobre su infancia en una Gran Bretaña conservadora.

El actor John Hurt interpreta nuevamente el rol de Crisp como lo hizo por primera vez hace 30 años en el filme, “The Naked Civil Servant”, basado en el libro que Crisp escribió sobre la vida de los homosexuales al margen de la sociedad.

Ambas películas están siendo exhibidas en el festival, además de un documental de 1990 sobre la vida de Crisp en el este de Manhattan, donde residió después de los 70 años.

Por una parte, la película es un espacio para las ocurrencias de Crisp y, por otra, es un homenaje a su estilo de vida: el escritor habitó en pensiones y pequeños departamentos, aun después de alcanzar el éxito y fue intransigente ante la soledad.

El director Richard Laxton dijo a Reuters después de una presentación del filme, que fue difícil revivir a un personaje tan revolucionario, especialmente una celebridad que también era odiada.

Un elemento principal de la cinta es el conflicto entre Crisp y la misma comunidad homosexual de Nueva York que lo celebró, debido a una controvertida declaración durante una de sus presentaciones: “El sida es una moda pasajera, nada más”.

En el filme, Crisp defiende sus dichos sobre el sida, afirmando que no quería que la homosexualidad fuera relacionada con la enfermedad. Pero después discretamente realiza donaciones para la investigación del sida.

En el estreno, el actor Hurt dijo que sintió “cautela” antes de interpretar el rol de Crisp por segunda vez después de su muerte, pero que la larga relación de amistad entre ambos lo tranquilizó.

“Me identifico con Quentin, lo conocí por mucho tiempo (...) Y dijo una vez, ‘el señor Hurt es mi representante en la Tierra’, así que tengo cierta bendición papal”, señaló Hurt.

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