18 de febrero de 2009 / 19:54 / en 9 años

Por dentro del colibrí: la potencia del carnaval carioca

Por Stuart Grudgings

<p>Foto de archivo de la reina de los tambores de la escuela de samba Beija-Flor, Raissa de Oliveira, bailando en el Samb&oacute;dromo de R&iacute;o de Janeiro, Brasil, 5 feb 2008. Si Alexandre Louzada exhibe un poco de arrogancia cuando describe a su amada escuela de samba Beija-Flor (colibr&iacute;, en portugu&eacute;s), nadie puede decir que carece de fundamento. REUTERS/Sergio Moraes/File</p>

RIO DE JANEIRO (Reuters) - Si Alexandre Louzada exhibe un poco de arrogancia cuando describe a su amada escuela de samba Beija-Flor (colibrí, en portugués), nadie puede decir que carece de fundamento.

Cuando Beija-Flor sacuda el Sambódromo de Río de Janeiro para el concurso por el mejor desfile del carnaval, las otras 11 principales escuelas estarán sacudiendo sus botas con lentejuelas tras una racha de su rival de cinco victorias en los últimos seis años.

En una ciudad donde el campeonato de las escuelas de samba es tan codiciado como un gran torneo de fútbol, los constantes éxitos de Beija-Flor han suscitado acusaciones que van desde que está respaldada por bandas de delincuentes a presuntas compras de jueces del concurso, y a la pura suerte.

“Esto ocurre cuando una escuela alcanza un nivel que los demás no pueden alcanzar”, dijo respecto a las denuncias Louzada, de 51 años, desde su oficina en la Ciudad del Samba de Río de Janeiro, donde Beija-Flor y otras escuelas ensayan frenéticamente para los desfiles.

“Hay 40 jueces. No se puede comprar un resultado”, agregó.

Como “carnavalesco” de Beija-Flor en los dos últimos años, el papel de Louzada es como el de un director de una película, que establece el tono general, el diseño del vestuario y la elaboración de carrozas.

Martillos golpean las máquinas de coser de cerca de unos 60 trabajadores en el complejo, donde se trabaja febrilmente. Beija-Flor está buscando su tercer título consecutivo con un desfile que involucra a 4.000 personas y retrata la historia del baño.

Los retratos que usará van desde el de la reina Cleopatra tomando un baño de leche, pasando por Louis Pasteur descubriendo los gérmenes que causan enfermedades, hasta devotos religiosos afrobrasileños “lavando sus almas”.

Usando 18.000 litros de agua y a un costo de más de tres millones de dólares, el desfile promete cimentar la reputación de Beija-Flor como una “escuela de lujo” por sus audaces y ostentosos desfiles.

Para un observador inexperto, el desfile anual parece ser poco más que una gran fiesta. En realidad, es una competencia muy en serio en la que se juzgan la armonía, el vestuario, la música, la atmósfera y el movimiento de las escuelas, entre otros elementos.

Los resultados se anuncian en directo por televisión el miércoles siguiente.

“CERCA DE LA PERFECCION”

Así como en el fútbol hay descenso y promocionadas batallas deportivas, en los últimos años Beija-Flor se ha establecido como el Manchester United o los Gigantes de Nueva York del espectáculo del carnaval de Río de Janeiro.

Para Louzada y otras 60 personas es un trabajo a tiempo completo, ya que empezarán a preparar en abril el desfile del próximo año, todo por un sólo pasaje de unos 45 minutos a través de la procesión en el Sambódromo.

Para Louzada, un veterano de 29 años de diseño de carnavales, el éxito de Beija-Flor se basa en la fuerza de su comunidad de origen, la ciudad de Río Nilópolis, en la violenta y pobre Baixada Fluminense.

“La gran ventaja es esto y nuestras prácticas, que son muy serias”, dijo el carnavalesco.

Muchas escuelas, por ejemplo, permiten que extranjeros paguen sus desfiles con poca o ninguna práctica, dice Louzada. Beija-Flor, en cambio, demanda meses de compromiso por parte de los forasteros que quieran unirse.

Hiram Araújo, un veterano aficionado del carnaval, dijo que Beija-Flor alcanzó un nivel “cercano a la perfección” gracias a la pasión y el compromiso que inspira en Nilópolis y la entereza de su principal patrocinador, el empresario Aniz Abrao David.

Conocido como “Anisio”, el benefactor de 70 años de edad, ha sido detenido tres veces en los últimos dos años bajo sospecha de corrupción derivada de su presunta participación en el juego ilegal, lo que alimenta las sospechas de que el éxito de Beija-Flor se deba a algo más que a una “gran comunidad”.

Un escándalo estalló en el 2007 por las denuncias de que fueron pagados jueces para asegurar la victoria de Beija-Flor.

Pero no sería la única escuela de samba con apoyo financiero “turbio” y nada de eso importa a los alrededor de 50.000 fanáticos que estuvieron en la noche del domingo en el Sambódromo para ver el ensayo final de Beija-Flor.

Muchos vestían camisetas con el símbolo de la escuela, y cantaron y vivaron a una de sus figuras, el famoso cantante “Neguinho”.

“Amor, afecto, pasión y mucho Beija Flor”, expresó Maekon Paulo, un residente de Nilópolis de 30 años, después de ver el desfile y beber varias cervezas.

Escrito por Guido Nejamkis, Editado por Silene Ramírez

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