14 de septiembre de 2009 / 15:44 / en 8 años

"Recursos inhumanos", una guía para sobrevivir en la oficina

SINGAPUR (Reuters) - Si tu oficina es como un campo de batalla algunos días, un libro que identifica a esos colegas y jefes a los que has tenido tentación de enfrentarte te ayuda a sobrevivir con una dosis alta de buen humor y una reducida de correos electrónico.

<p>Foto de archivo de un empleado de una empresa de corredores de bolsa viendo los movimientos burs&aacute;tiles en Taiyuan, China, 14 ago 2009. Si tu oficina es como un campo de batalla algunos d&iacute;as, un libro que identifica a esos colegas y jefes a los que has tenido tentaci&oacute;n de enfrentarte te ayuda a sobrevivir con una dosis alta de buen humor y una reducida de correos electr&oacute;nico. REUTERS/Stringer</p>

Michael Stanford describe su libro recientemente publicado, “Inhuman Resources: A guide to the psychos, misfits and criminally incompetent in every office” (Recursos Inhumanos: Una guía para los psicópatas, inadaptados y criminalmente incompetentes en todas las oficinas), como un texto humorístico de autoayuda.

El libro busca dar herramientas para lidiar con los molestos personajes que pueblan las oficinas, pero siempre teniendo los buenos modales como norma suprema.

“No importa dónde trabaje, en qué país o industria, la gente se puede identificar con este libro”, dijo Stanford, un australiano de 41 años que trabajó en varias oficinas, a Reuters.

Los ejemplos molestos incluyen a la persona que dice “me has decepcionado” o la que promueve “tengamos una reunión antes de la reunión”, o el empleado que dice “estoy enfermo pero soy demasiado importante para irme a casa”.

“Muchas de estas personas me volvieron loco, pero también me hicieron reír y enfadarme, porque me podía ver en algunos de ellos. El estrés nos ha llevado a todos a hacer cosas que luego lamentamos”, aseguró el autor.

El libro está inspirado en una videoconferencia que Stanford mantenía con un cliente extranjero, que de pronto se levantó y abandonó la habitación, para no volver jamás.

“Eso fue hace 10 años. Debió de recibir una llamada de teléfono de alguien más importante y simplemente pensó que no merecíamos su tiempo. Mi jefe me dijo que siguiera hablando, cosa que hice, a una habitación vacía”, dijo Stanford.

Stanford comenzó en el mundo laboral como vendedor de pegamento - bromea diciendo que la mayoría de sus colegas estaban demasiado ‘drogados’ para ser una amenaza - antes de pasar a una serie de sectores como comercio minorista, hostelería, periodismo o publicidad y marketing, principalmente en Australia.

Ahora evita las oficinas y trabaja en los cafés.

La crisis financiera mundial le ayudó a crear más personajes para su libro, incluidos los empleados que alegan “No fui yo, fue la crisis” para atribuir los malos resultados al entorno y no a su desempeño.

Stanford dijo que la mala situación económica sólo aumentaba el mal ambiente en el lugar de trabajo, con los empleados más presionados a causa de los limitados recursos.

Advirtió, sin embargo, que los directivos y los encargados de Recursos Humanos debían poner fin a esa situación antes de que fuera perjudicial.

“Los niveles de estrés en la actualidad son muy altos y el lugar de trabajo es tan competitivo que es destructivo”, dijo Stanford. “Debido a la dura competencia, el mal comportamiento a menudo se tolera o se acepta, o incluso se recompensa y eso nunca debería ser así”.

¿Y cuál sería la solución para la mayoría de esos horribles lugares de trabajo?

Además de destacar la importancia de las sencillas y buenas maneras, las empresas deberían frenar el ritmo y la comunicación de correos electrónicos entre oficinas, para permitir a la gente hablar cara a cara, dijo Stanford.

“Los correos y las Blackberries son dispositivos geniales, pero cuando se llega al punto de que las personas sienten que tienen que responder a todo, todo el tiempo, se pierden esos preciosos minutos de pensar que uno tiene cuando se debe levantarse del sitio y caminar hacia la otra persona para hablar. Son minutos calmantes”, dijo.

“Además, los empresarios podrían obtener mucho más de sus empleados si les dejaran a veces dar vueltas a las ideas”, añadió.

Y no importa lo feliz que le haga golpear a ese colega ofensivo, no lo haga, dijo.

Reporte de Miral Fahmy; Traducido en la Redacción de Madrid

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