4 de octubre de 2009 / 11:41 / hace 8 años

Fabricante guitarras en EEUU atrae a seguidores de culto

<p>Foto de archivo de Paul Reed Smith, fundador de PRS Guitars, en la que muestra algunas de las guitarras de su compa&ntilde;&iacute;a en la f&aacute;brica de Stevensville, Maryland. REUTERS/Jonathan Ernst</p>

Por Andrea Shalal-Esa

STEVENSVILLE, EEUU (Reuters) - Tres décadas después de desafiar los pronósticos y persuadir a Carlos Santana para que pruebe su guitarra hecha a mano, la búsqueda del tono perfecto por parte Paul Reed Smith todavía atrae a entusiastas de todo el mundo.

A pesar de la crisis económica internacional, su compañía ha construido una fábrica multimillonaria y se apresta a multiplicar sus ganancias mientras otros productores de instrumentos contabilizan una caída en las ventas.

Más de 1.700 vendedores y compradores de guitarras viajaron el fin de semana pasado a una festiva inauguración de los cuarteles centrales de Smith en Maryland para ver sus más recientes guitarras y recorrer una fábrica que produce más de 16.000 instrumentos a mano por año.

Quienes concurrieron -entre los cuales había vendedores de guitarras, doctores, banqueros y músicos- encargaron más de 500 guitarras, cuyos precios van desde los varios miles de dólares a un total superior al millón de dólares.

En los últimos 25 años, ese tipo de interés ha hecho de las guitarras Paul Reed Smith (PRS) el tercer mayor fabricante de guitarras eléctricas de Estados Unidos, ayudándolo a eclipsar a marcas más antiguas como Fender y Gibson y quedarse con un 40 por ciento del segmento superior del mercado.

Nick Catanese, de Black Label Society, comenzó a usar guitarras PRS en enero, y dice que no hay comparación con las otras marcas.

“Son casi una obra de arte”, afirmó a Reuters.

Este tipo de comentarios son buenos para el balance de PRS, que está sobreviviendo a la recesión de mucho mejor forma que la mayoría.

Este año, PRS espera igualar las ganancias de 38 millones de dólares en el 2008, mientras que sus competidores contabilizan disminuciones del 20 al 30 por ciento, y la nueva fábrica debería permitirle a la compañía duplicar sus ventas una vez que se recupere la economía, señala su presidente, Jack Higginbotham.

Gary Ciocci, director general de la revista Premier Guitar, atribuye el éxito de la compañía a la intensa dedicación de Smith a sus clientes y a eventos como la inauguración de 300.000 dólares.

“No están aquí para ganar dinero fácil”, dijo, observando que a pesar de la recesión económica no hubo muchas guitarras PRS usadas entre las miles que había a la venta en eBay.

PASION CONTAGIOSA

Santana, quien viene usando las guitarras de Smith desde 1980, dijo estar agradecido de que “Dios me pusiera en el camino de Paul Reed”, porque su pasión e integridad eran simplemente contagiosas.

“Te inspira a dar lo mejor de ti”, dijo a la multitud durante un concierto sorpresa en la víspera de la inauguración.

“El es como Leonard Bernstein (...) y la gente que produce las guitarras son como la sinfonía”, expresó a los 400 invitados.

Santana quedó tan impresionado con los nuevos amplificadores de PRS -una línea de productos presentada este año- que encargó varios para un concierto en la costa oeste la semana próxima.

Smith comenzó reparando guitarras mientras estaba en la secundaria, pero al poco tiempo empezó a fabricar sus propios instrumentos a mano, persuadiendo a estrellas como Santana, Howard Leese de Heart y a Ted Nugent para que las probaran.

Con el correr de las décadas, Smith se ha convertido en una suerte de estrella rock, según el editor de Guitar World Greg DiBenedetto, quien dice que PRS tiene seguidores que le rinden culto entre sus fanáticos, muchos de los cuales coleccionan guitarras PRS. Algunos tienen tantas como 50 ó 60.

Smith se refiere a su éxito como “el sueño americano hecho realidad”.

“Pones a un niño que es un hippie en una habitación en Bowie, Maryland, sin nada de dinero y quien de algún modo es capaz de montar una compañía productora de guitarras. El resto de la magia radica en que estos son instrumentos musicales”, sostuvo.

Y estos instrumentos son “los mejores de todos”, dice Leese, quien compró su primera Smith a fines de la década de 1970 por 20.000 dólares, un instrumento que ahora vale más de 500.000 dólares.

“Comprar una PRS es como comprar un reloj Rolex”, explicó a Reuters. “El instrumento elimina la barrera física entre lo que escuchas en tu cabeza y lo que sale por el otro extremo”, agregó.

Smith conserva algunas guitarras añejas en su oficina, incluyendo una Fender Stratocaster de 1957, el instrumento que considera su verdadera competencia. Días atrás, le permitió a Dweezil Zappa, hijo del difunto Frank Zappa, tocar algunas de esas viejas guitarras antes de entregarle un flamante prototipo de la PRS.

“Tal vez será la Dweezil Zappa especial”, dijo a Zappa, quien está considerando un posible auspicio.

Zappa sostuvo que todavía tiene que pensar al respecto, pero agradeció a Smith por la invitación a tocar en la inauguración.

“Es divertido ser parte de lo que usted organizó”, comentó.

Escrito por Andrea Shalal-Esa, Editado en español por Marion Giraldo

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