26 de febrero de 2010 / 16:41 / en 8 años

Conciertos, ¿una salida a crisis de la música en España?

Por Teresa Larraz

MADRID (Reuters) - España, un país donde bajar música de internet en forma ilegal es una práctica aceptada, podría tener una opción a la crisis del sector causada por el derrumbe en las ventas de discos de esta década: los recitales.

Entre el 2000 y el 2008, el número de conciertos en España se duplicó, llegando a casi 145.000, los espectadores pasaron de 21 a casi 33,5 millones y los ingresos por ventas de entradas crecieron un 117 por ciento, pasando de 69 a 150 millones de euros, según datos incluidos en el anuario de la Asociación de Promotores de Música (APM) del país.

“La música no está en crisis, sino el modelo discográfico que funcionaba hasta ahora”, dijo Diego Manrique, director adjunto de Radio 3 en la presentación del anuario en Madrid esta semana.

“El volumen está creciendo. Hay un desplazamiento insólito que está cambiando las reglas del juego: el consumidor es el que toma el poder”, agregó.

España es uno de los países más afectados por la caída en la venta de música, con un 71,4 por ciento desde el 2001, lo que supone que de cada diez discos que se adquirían al principio de la década, hoy sólo se compran tres, según datos de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés).

“El concierto se está convirtiendo en el motor de los ingresos de los músicos. Los músicos salen más a tocar, quieren hacer más ‘shows’”, dijo el vicepresidente de la APM, Julio Martí.

“Se está lanzando todo el mundo de la música a la carretera porque si quieres vivir es lo único por lo que paga la gente”, explicó a Reuters Gema del Valle, directora de comunicación de la discográfica independiente Subterfuge.

Y es una opinión que parece reflejarse a pie de calle.

“Los discos son ahora la publicidad para ir a un concierto. Te descargas la música de un grupo que no conoces antes de verlo en un festival”, afirmó Gonzalo, un electricista de 33 años que sólo se compra discos de su grupo favorito.

“En internet tengo toda la música que quiero y querré”, agregó, tras contar gasta más de 300 euros al año en festivales y conciertos, curiosamente mucho más de lo que antes gastaba en discos.

LA PIRATERIA

Pero no todos creen que la nueva tendencia funcionará.

“No sé si es la solución, son cosas distintas”, opinó Alejo Estivel, compositor, productor y componente del grupo Tequila. “Hay muchos autores que no son cantantes. Y hay otros que no se sienten cómodos actuando en directo”, sostuvo.

En este punto aparece la pesadilla de la música en España: la piratería. Un 32 por ciento de los usuarios de internet españoles usan redes de intercambio de archivos para compartir música ilegalmente, más del doble del promedio en el resto de Europa, indicó un reporte de Jupiter Research de 2009.

Y los cantantes españoles parecen especialmente perjudicados. Entre los 50 álbumes más vendidos en España en el 2009, ninguno era de un artista nacional nuevo.

¿Cómo convencer a un joven que tiene toda la música del mundo gratis al alcance de un “click” para que pague por ella?

“Hay que explicárselo, uno no puede ir a una tienda y llevarse la comida, pero esto parece que como es virtual se puede hacer”, afirmó Estivel.

“No sólo afecta al director de una discográfica y a los músicos. Afecta a los trabajadores, desde al conductor que lleva los discos hasta el que tiene un estudio de grabación, la señora de la limpieza, el fotógrafo, los músicos de estudio, el diseñador de portadas o el señor que tenía una tienda de discos en Valladolid”, explicó Del Valle, de Subterfuge,

El Gobierno aprobó en diciembre una nueva ley en la que se contempla restricciones en el acceso a internet cuando se violen los derechos de propiedad intelectual siempre que lo autorice un juez, en línea con una tendencia emergente en otros países europeos.

Las descargas legales, tanto a través del móvil como en internet, han ido creciendo, y aunque aún no compensan el desplome de la venta de música, la IFPI destaca su potencial de crecimiento.

Las ofertas se han multiplicado. Ahora existen servicios de suscripción, música ilimitada incluida con la banda ancha o música gratuita financiada con anuncios, combinada con descargas legales.

EL FACTOR CRISIS

La llegada de la crisis económica mundial podría haber ensombrecido el panorama. Datos preliminares de la Sociedad General de Autores sobre el 2009 muestran un descenso de la recaudación de derechos de autor de un 10,4 por ciento, frente al 117 por ciento del alza entre el 2000 y el 2008.

El “boom” de festivales registrados en el 2006 y el 2007 se acabó y las comunidades autónomas y ayuntamientos, una de las mayores fuentes de financiación, recortaron sus presupuestos.

Los precios de las entradas también pueden haber influido, con un aumento del 75 por ciento en una década, señala la APM, añadiendo que “todos estamos bajando los precios de los conciertos, estamos receptivos a la crisis”.

La Asociación Estatal de Salas de Música en Directo, en cambio, dice no haber notado una ralentización.

“Ahora mismo hay una oferta espectacular, los músicos tienen mucha más formación y una creatividad salvaje”, afirmó Armando Ruah, coordinador de la asociación.

“Con el desarrollo de las redes sociales, hoy es fácil convocar una audiencia de 300-500 personas”, agregó, y explicó que muchos grupos graban con pocos medios muchísimos discos que no se venden, pero que presentan en vivo.

Editado por Marion Giraldo en mesa Santiago de Chile

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