30 de abril de 2010 / 13:45 / hace 8 años

La Expo de Shanghái luce todo el esplendor de China

Por Ben Blanchard y Farah Master

<p>Presentaci&oacute;n de las 189 banderas de pa&iacute;ses participantes, durante la ceremonia de apertura de la Expo Shangh&aacute;i. Abr 30 2010. La Exposici&oacute;n Universal de Shangh&aacute;i que se inaugura el viernes es el &uacute;ltimo espect&aacute;culo extravagante del Partido Comunista Chino que pone de manifiesto hasta qu&eacute; punto quiere marcar su poder con eventos de renombre. REUTERS/Alfred Jin</p>

SHANGHAI, China (Reuters) - La Exposición Universal de Shanghái que se inaugura el viernes es el último espectáculo extravagante del Partido Comunista Chino que pone de manifiesto hasta qué punto quiere marcar su poder con eventos de renombre.

El Gobierno va a destinar miles de millones de dólares en la Expo - algunos medios han calculado que 58.000 millones

de dólares, incluidas las infraestructuras - transformando una extensión mayor que Mónaco en un gigante lugar de exposiciones que podría rivalizar con los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 en cuanto a tamaño y costo.

Numerosos dirigentes mundiales acudirán a la ceremonia de inauguración, como el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el ruso, Dmitry Medvedev, en un evento que ha ido perdiendo importancia en los últimos años y que normalmente aprovechan ciudades más pequeñas, como Zaragoza o la japonesa Aichi, para impulsar su relevancia.

Pero para los 1.300 millones de chinos, que hacen funcionar una economía que se espera que pronto supere a Japón como la segunda mayor del mundo, la fanfarria y el brillo de la Expo supondrá un despliegue más del poderío y el espectáculo del liderazgo chino.

”Un objetivo que espera lograr el Gobierno chino al acoger grandes espectáculos como este es reposicionar a China como un país completamente moderno y fuerte, dejando atrás cualquier imagen que quede del “enfermo de Asia’”, dijo Jeffrey Wasserstrom, profesor de Historia de la Universidad de California, Irvine.

“Estos espectáculos ayudan a distraer a la gente de otras preocupaciones, al tiempo que actúan casi como paquetes de estímulos, y la construcción y destrucción que necesitan para ponerse en marcha mantiene a mucha gente empleada”, opinó.

Pekín asombró al mundo cuando acogió los Juegos hace dos años, un acontecimiento recordado tanto por el liderazgo de los deportistas chinos en los medalleros como por las impresionantes ceremonias de inauguración y clausura.

La radio estatal, en un comentario de hace poco más de una semana, dijo que la Expo de Shanghái aprovecharía las “magníficas” ceremonias de apertura y clausura de los Juegos. Además señaló que “una vez más, la mirada del mundo estará sobre China”, y añadió que el evento tendrá “numerosos efectos positivos”, algo importante para un Gobierno cada vez más preocupado por su imagen internacional.

En los últimos meses, China ha sido muy criticada en Estados Unidos por su política monetaria, el enfrentamiento por la censura con Google y el encarcelamiento de cuatro directivos de Rio Tinto en Shanghái por aceptar sobornos.

“Ya sea en el ámbito de la economía o en el de la cultura, China ya se ha convertido en una nación grande y esencial en el mundo, e inevitablemente la Expo será una gran oportunidad para cambiar muchas percepciones a nivel mundial”, dijo el comentario en la radio.

El Partido Comunista es un experto en enormes espectáculos públicos con fuerza política, como las masivas manifestaciones organizadas en las primeras décadas de su mandato, llenas de filas y filas de trabajadores y de enormes banderas rojas al aire.

En 1964, China celebró “El este es rojo”, un amplio homenaje con cantes y bailes al líder revolucionario de entonces Mao Zedong, que fue puntillosamente controlado por las autoridades.

Más recientemente, el Gobierno prácticamente cerró la capital para hacer un despliegue de su poderío militar con motivo del 60 aniversario de la República China, el 1 de octubre del año pasado.

“Hay un legado histórico de movilizar a la gente en campañas masivas que pueden tener un papel en el apego de las autoridades por los espectáculos”, dijo Duncan Innes-Ker, analista en Pekín de la Economist Intelligence Unit.

“Y siempre puedes usar estos grandes eventos como excusa para operaciones de seguridad”, agregó. “Tienen un gran aspecto para los políticos. También es bueno para los políticos regionales tener un evento así, ya que pueden movilizar fondos para infraestructuras”.

A pesar de ello, algunos cuestionan la lógica detrás de un gasto tan grande.

“La Expo solo muestra que China tiene dinero. Y que usa el dinero de la gente normal para hacer más dinero”, dijo Chang Guo, un ciudadano de Shanghái de 54 años.

“No muestra que China esté desarrollada. China tiene tantos pobres, esto es sólo un espectáculo. Alemania, Francia, Estados Unidos, estos países están desarrollados. China todavía no”, añadió.

Traducido en la Redacción de Madrid

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