18 de julio de 2010 / 13:54 / hace 7 años

Taller teatro Marruecos lucha contra deserción escolar

Por Zakia Abdennebi y Tom Pfeiffer

SALE, Marruecos (Reuters) - Parece difícil criticar la escuela de teatro callejero de Mohamed el-Assouni, montada sobre un terreno baldío entre una vía férrea y barrios pobres en las afueras de Rabat, la capital de Marruecos.

Pero la idea de que chicos y chicas jóvenes se reúnan para aprender a hacer vueltas de carnero, bailar y caminar por la cuerda floja fue demasiado para islámicos radicales que viven cerca de allí, afirmó Assouni.

Assouni cavó una trinchera de 200 metros para llevar agua y electricidad hasta la carpa de su escuela.

“Hombres de barba destrozaron la cañería y el cable por la noche. Sí señor, estamos en conflicto con esas personas. No los molestamos deliberadamente, pero ellos dicen que nosotros corrompemos a los niños”, relató.

A juzgar por el número de jóvenes que colmaba la carpa un domingo hace poco, los críticos islámicos parecen estar perdiendo la batalla.

Aprender a usar el trampolín, hacer marionetas y participar en desfiles callejeros es un gran atractivo para los niños, muchos de los cuales trabajan para complementar el precario ingreso de sus padres, lo que les deja poco tiempo para jugar. Más de 260 se han inscrito pero no todos acudieron a la cita.

Los alumnos que se rebelan en contra de la disciplina del taller son expulsados y las frustraciones pueden desbordarse. Niños han arrojado piedras contra la carpa y uno de ellos le hizo un tajo con un cuchillo.

“Incluso cuando la escuela está cerrada se puede ver a muchos de los niños cerca, practicando sus pasos de baile o caminatas con zancos”, dijo el instructor de baile Khalid Haissi, de 25 años, quien rechazó un puesto en un circo de Europa para unirse a la escuela.

Assouni y su esposa Soumia fundaron su Asociación de Teatro Nómade en el 2006 y crearon su taller con la ayuda de la Iniciativa Nacional de Desarrollo Humano de Marruecos (INDH, por sus siglas en inglés), el Instituto Goethe de Alemania y el Gobierno francés.

Dice que el autocontrol y el talento de los jóvenes entrenadores del taller, todos de origen humilde, los convierte en fuertes modelos a seguir para los niños.

“El director de nuestra escuela siempre me ordenaba a mí y a los otros niños que recogiéramos la basura, así que me escapé. Aquí nos dan aliento. Me siento como un artista y que tengo algo para mostrar”, dijo Said Mustapha Khalfi, de 14 años.

CAMINANDO POR LA CUERDA FLOJA

Marruecos tiene uno de los peores índices de deserción escolar del mundo árabe y sólo uno de cada 10 niños completa su educación, según la UNICEF.

Un informe del Banco Mundial del 2007 ubicaba a Marruecos en el puesto número 11 en la región en términos de acceso, igualdad, eficacia y calidad de su educación, apenas por sobre Yemen, Irak y Yibuti.

El Gobierno designó los últimos 10 años como la década de educación y capacitación. Ahora se ha embarcado en un “Programa de Emergencia para la Reforma de la Educación” que dura hasta el 2012.

Las reformas deben empezar a funcionar si el reino se propone tener suficientes graduados calificados para competir en los mercados del mundo y superar el desempleo juvenil, que genera desesperación y hace que a los grupos islámicos radicales les resulte más fácil reclutar nuevos miembros.

Assouni señala a un niño que hacía la fila para aprender a hacer la media luna.

“¿Ve a ese niño? Cada fin de semana debo ir al café en el que trabaja como camarero para traerlo aquí. Ese otro niño con la camiseta roja de fútbol no va a la escuela. Se pasea con un burro y un carro recogiendo plásticos para reciclarlos”, sostuvo.

El taller está ubicado en el barrio de Douar Mika, o Barrio de Plástico, llamado así por las familias que llegaron y cubrieron sus refugios con láminas de polietileno.

Para Assouni, los niños del lugar ya están caminando por la cuerda floja, en peligro de caer en vicios como el abuso de alcohol y drogas o el fundamentalismo islámico importado de Oriente Medio.

“Me digo a mí mismo que si salvo a cuatro o a cinco de estos niños con cada residencia que hacemos, eso será suficiente. ¿Salvar? Sí, eso es lo que quiero decir. Que están en riesgo de perderse en las calles”, comentó.

Editado en español por Marion Giraldo

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