17 de septiembre de 2010 / 20:42 / en 7 años

Director de "Death of a President" aborda la esclavitud

Por Janet Guttsman

<p>Foto de archivo del director del documental "Death of a President", Gabriel Range, durante una conferencia de prensa en el Festival Internacional de Cine de Dubai, dic 12 2006. Range, quien forz&oacute; los l&iacute;mites del buen gusto con un relato ficcional sobre el asesinato del ex presidente estadounidense George W. Bush, toma a la verdad como su musa en un drama sobre una mujer esclavizada presentado en el Festival de Cine Internacional de Toronto. REUTERS/Ashraf Mohammd</p>

TORONTO (Reuters) - Gabriel Range, quien forzó los límites del buen gusto con un relato ficcional sobre el asesinato del ex presidente estadounidense George W. Bush, toma a la verdad como su musa en un drama sobre una mujer esclavizada presentado en el Festival de Cine Internacional de Toronto.

Pero la verdad detrás de “I am Slave” es tan extraña como la película del 2008 “Death of a President”. En Londres, donde se lleva a cabo la historia, sigue existiendo la esclavitud, dice Range, y hay que hacer algo al respecto.

“Me pareció muy sorprendente que una historia como esta pudiera ser contemporánea. Y me pareció muy, muy movilizador, y así es como comenzó la historia”, declaró Range a Reuters en una entrevista al margen del festival.

“I am Slave” es protagonizada por la actriz británica Wunmi Mosaku, que interpreta a Malia, una mujer sudanesa que es robada de su casa de niña y vendida como empleada doméstica para trabajar -sin un salario- para una familia en la capital Jartum.

La familia envía a Malia a Londres para trabajar para una prima, pero su vida es tan miserable como la que tenía en Sudán, ya que queda aislada por su desconocimiento del inglés y el miedo de que sus captores encuentren la forma de lastimar a su familia si intenta escapar.

Malia, que es golpeada y encerrada en un cuarto oscuro, recibe órdenes de no mirar a la familia a los ojos ni hablar con nadie a menos que alguien hable con ella primero.

“Es como una esclava en su mente. No puede irse, ni siquiera aunque la puerta esté abierta”, dijo Mosaku.

De forma algo desconcertante, la película está hablada completamente en inglés, algo que según Range la ayudará a ser más accesible a la audiencia.

El resto del elenco proviene de Israel, Marruecos e Irak, con la debutante keniata Natalie Mghoi como la pequeña Malia durante los primeros años de vida en las montañas Nuba de Sudán, escenas que fueron filmadas en Kenia.

La historia está basada en el libro “Slave”, de Mende Nazer, quien ahora es ciudadana británica y defensora de los derechos humanos a través de una fundación que se centra en la educación para niñas en la región de Nuba.

“Todos tienen la responsabilidad de ver esta película”, dijo Nazer, que dice tener entre 29 y 30 años.

“Es algo a lo que no se puede ser indiferente. Tiene un mensaje rico y profundo para que las personas reflexionen (...) se debe hacer algo al respecto, y eso es lo que estoy intentando hacer”, agregó.

Un reporte del Parlamento británico del 2009 dice que al menos 5.000 personas son víctimas del tráfico, la mayoría de las cuales son forzadas a prostituirse. El informe destacó a las trabajadoras domésticas como un área de gran preocupación.

Editado en español por Daniela Desantis

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