17 de octubre de 2010 / 12:20 / en 7 años

Pese a vivir como rey, heredero serbio relata sus penas

Por Adam Tanner

<p>Imagen de archivo de Alexander Karadjordjevic en una entrevista con Reuters en Belgrado. oct 5 2010. Al mostrar a los visitantes los extensos jardines de su propiedad de 134 hect&aacute;reas, Alexander Karadjordjevic hace un gesto hacia un cantero de flores y se refiere a la carga de mantener un terreno tan grande. REUTERS/Marko Djurica</p>

BELGRADO (Reuters) - Al mostrar a los visitantes los extensos jardines de su propiedad de 134 hectáreas, Alexander Karadjordjevic hace un gesto hacia un cantero de flores y se refiere a la carga de mantener un terreno tan grande.

“Hemos tenido que reducir los jardineros a seis. Estas personas están realmente exigidas. Tito tenía 40, pero él vivía como un emperador”, dijo Karadjordjevic, hijo del último rey de Yugoslavia y heredero al trono.

La monarquía de Serbia concluyó durante la Segunda Guerra Mundial, después de la cual tomó el poder el líder comunista Josip Broz Tito, quien usó los palacios reales en Belgrado para alojar a sus dignatarios y ofrecer recepciones.

El príncipe de la corona Alejandro II, hijo del difunto Rey Pedro II que huyó a Gran Bretaña durante la invasión nazi de 1941, regresó a vivir en el palacio en el 2001 tras la caída del líder Slobodan Milosevic.

El Gobierno todavía retiene el título del complejo real Dedinje, incluyendo el Stari Dvor (Antiguo Palacio) de la década de 1920 de seis habitaciones donde Karadjordjevic vive con su esposa, y del Beli Dvor (Palacio Blanco), usado para recepciones. Belgrado asigna 1 millón de euros al año para mantenerlo. Demasiado poco, dice el príncipe.

“Es una gran responsabilidad mantener un lugar como este. Hay una lista de cosas a reparar. En el primer puesto está el techo. En el puesto número 50 está la piscina”, dijo Karadjordjevic, quien lucía un traje cruzado y hablaba mejor inglés que serbio.

Entre las áreas que están bien preservadas están la sala de cine, el salón de billares y otras recámaras ornamentadas del subsuelo, además del comedor del primer nivel con una larga mesa de madera y la biblioteca repleta de miles de libros.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el comunismo acabó con la monarquía en los Balcanes, si bien Tito mantuvo la tradición de entretener allí a los máximos líderes internacionales.

“Todos estaban vestidos con uniformes brillantes, trajes, las damas enjoyadas en largos vestidos de seda, con escotes profundos, algunas con pieles sobre sus hombros. Estábamos completamente fuera de nuestra liga”, escribió en sus memorias el dictador comunista Enver Hoxha sobre una recepción en el Palacio Blanco en 1946.

Más tarde, caminando con Tito en los jardines del palacio después de unos chaparrones, los zapatos y pantalones de Hoxha se llenaron de barrio. “Me sonrojé de la vergüenza. Fue una verdadera tortura”, escribió.

La caída del Muro de Berlín en 1989 permitió a la antigua realeza regresar, aunque ningún partido restauró la monarquía.

El ex rey de Bulgaria Simeon II se convirtió en el primer ex monarca en recobrar el poder político en la ex comunista Europa del este, desempeñándose como primer ministro entre el 2001 y el 2005.

En Albania, Leka, hijo del rey Zog, regresó en el 2000 a vivir en un edificio relativamente modesto de dos plantas en Tirana y una residencia junto al mar. Su hijo trabaja como asesor en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Nikola Petrovic, el bisnieto del último rey de Montenegro que gobernó hasta 1918, se ha quejado de sentirse como un turista cuando va de visita desde Francia porque no tiene lugar para hospedarse.

INVERTIR EN EL PALACIO

Nacido en Londres, Karadjordjevic pudo instalarse en la residencia más grandiosa de Serbia, pero no ha obtenido mucho respaldo para establecer una monarquía constitucional.

Relata sus actividades en su sitio Web (www.royalfamily.org/) y permite a turistas ir de visita, pero culpa a los medios serbios por ignorar sus opiniones.

Sin un trono a la vista, el heredero real hace presión para recuperar su título legal del palacio y sus terrenos que según dice fueron pagados por su abuelo, Alejandro, quien gobernó Yugoslavia con mano dura hasta su asesinato en Francia en 1934.

Quiere que el Gobierno aumente los subsidios para refacciones y operaciones, quejándose de que el palacio sólo ha recibido 400.000 euros del millón que tenía presupuestado este año.

“No somos los únicos que estamos sufriendo la falta de fondos presupuestarios. Sin duda los últimos dos o tres años no han sido fáciles debido a la crisis económica”, dijo Karadjordjevic.

Cuando se le preguntó cómo beneficiaría al público general el gasto estatal en los palacios reales, se ofendió un poco y dijo que Serbia debería mantener su patrimonio cultural, que a su vez podría ayudar a definir una nueva imagen para un país que todavía está emergiendo del aislamiento internacional tras las guerras de la década de 1990.

El heredero afirma que podría surgir más inversión extranjera si se atrae a más gente acomodada a fiestas, como su aniversario de bodas realizado hace unas semanas.

“Son los que despilfarradores del planeta tierra, vamos, lo saben. Es necesario convencerlos. Uno no va a recibirlos en una habitación llena de humo para que les de cáncer; uno los invita a un espacio amigable y les ofrece una taza de té o café”, dijo.

“Uno espera que regresen a Nueva York, a Fráncfort o a dónde sea y digan: ‘Fui a Serbia, es un lugar maravilloso, vamos a regresar e invertir’”, sostuvo Karadjordjevic.

Reporte adicional de Benet Koleka en Tirana y Petar Komnenic en Podgorica; Editado en español por Marion Giraldo

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