5 de febrero de 2011 / 12:58 / hace 7 años

Canales extranjeros desafían control de Irán sobre TV

Por Mitra Amiri

TEHERAN (Reuters) - Al igual que a millones de iraníes de todos los estratos sociales, a Saba le gusta relajarse frente a la televisión después del trabajo.

“Desearía que el día pasara más rápido para poder ver lo que ocurrirá en el próximo episodio”, afirma.

No se apresura para llegar a su casa desde su trabajo en una compañía petrolera para sintonizar la televisión estatal - que en teoría tiene el monopolio en Irán- sino para ver los canales satelitales que llegan desde el extranjero.

“Mi programa favorito es un concurso de cocina”, dijo Saba de 30 años, quien pidió que no se la identificara por completo debido a la hostilidad del Gobierno con los programas satelitales.

“Es uno de los mejores y más educativos programas de cocina de la historia”, agrega.

Saba se refiere a “Befarmaeed sham” o “Acompáñenos a cenar”, una versión persa del popular programa británico “Come Dine With Me”, en el que cuatro cocineros iraníes aficionados van a la casa del otro para competir por premios en dinero.

El espacio es transmitido por el canal satelital Manoto, uno de los varios que comenzó a desafiar la censura estatal con programas en persa que compiten por la atención de una gran audiencia, que hasta hace poco tenía pocas opciones salvo lo que la emisora estatal decidía que podía ver.

En el programa de cocina, los cocineros, hombres y mujeres, se reciben mutuamente en sus casas con besos, una práctica suficientemente común entre muchos iraníes en (el ámbito) privado, pero vetada en la televisión pública o estatal.

RELACIONES VERDADERAS

En el Canal 1 de Irán, una cadena estatal, música tradicional de orquesta anuncia el comienzo de su serie insignia “Mokhtar-Nameh”, un drama con extravagante vestuario sobre los tiempos del Imán Hossein, una figura central en el Islam chiita.

Mientras la acción pasaba de discusiones teológicas a audaces escenas bélicas, Mahnaz Mohammadi, una directora de cine de 34 años que veía televisión en su casa, pasaba por canales estatales alternativos buscando algo más liviano: un clérigo dando consejos religiosos, un programa de fútbol, un documental de vida salvaje.

“El problema en Irán es la falta de programas no censurados. La razón por la que la gente mira canales satelitales es que estos muestran relaciones reales entre personas, algo que la televisión estatal no hace”, aseveró.

Desde que la revolución de 1979 impuso la estricta ley islámica a Irán, los programas de televisión y las películas han debido ajustarse a los valores religiosos, evitando escenas que muestren relaciones íntimas entre hombres y mujeres o que infrinjan los códigos de vestimenta femenina.

Si bien el artículo 24 de la Constitución iraní consagra la libertad de expresión, también declara la ilegal la manifestación de opiniones que “perjudiquen los principios fundamentales del Islam”.

Entre los programas más populares está “90”, un análisis semanal de los partidos del fútbol iraní. Entre los productos principales de la emisora estatal también hay películas aprobadas por el Gobierno, que a menudo son muy editadas.

INVASION CULTURAL

Los resultados de las restricciones sobre la programación de la televisión estatal llegan a explicar por qué muchos iraníes se han volcado a programas captados por las selvas de antenas satelitales que coronan muchas de las casas y edificios en Irán, para disgusto del Gobierno.

“Los canales satelitales han invertido en la perversión de la juventud. Algunas personas han instalado antenas satelitales y traído al enemigo al interior de sus casas”, dijo el clérigo Seyed Hossein Rokni Hosseini en un informe de la agencia de noticias semi oficial Fars.

Antes de que la emisora Marjan TV creara Manoto en 2010, el canal Farsi 1, creado en 2009 por Broadcast Middle East con sede en Dubái, ya estaba adquiriendo preponderancia con programas de entretenimiento de Estados Unidos, América Latina y Asia doblados al farsi para tentar a que los iraníes se alejen de la programación aprobada por el Estado.

Farsi 1 es un emprendimiento conjunto propiedad en partes iguales de News Corp., de Rupert Murdoch, y Moby Group de Afganistán.

“Todavía veo los programas de Farsi 1, especialmente sus series coreanas. A diferencia de las series de la televisión iraní, algunas series de Farsi 1 son imperdibles”, dijo Sanam, la hermana de 26 años de Saba, quien se refirió a la televisión estatal como “aburrida”.

El Gobierno conservador de Irán considera que esa oferta televisiva es una amenaza y no está muy contento con canales extranjeros como Farsi 1, cuya programación incluye una versión doblada de la serie estadounidense “24”, a la que considera contradictoria con los valores islámicos y revolucionarios.

“Los programas de la televisión satelital son la mayor expedición militar del enemigo contra los valores de la revolución islámica”, dijo el oficial del Ejército Mohammad-Ali Alehashem al diario Kar-va-Kargar la semana pasada.

VOA Y BBC

En diciembre, Irán dijo haber clausurado un estudio de Teherán que estaba doblando programas para Farsi 1 y arrestó a cinco empleados. El fiscal general de Teherán, Abbas Jafari Dolatabadi, dijo que el objetivo del estudio era “colaborar con el movimiento anti-revolucionario”.

Farsi 1 negó tener lazo alguno con la oficina allanada por la policía y dijo que no tenía operaciones dentro de Irán.

Las autoridades iraníes ven la programación extranjera como tal amenaza para la moral que el director de la emisora estatal IRIB, Ezatollah Zarghami, escribió este mes a Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, para quejarse de que 90 estaciones satelitales estaban transmitiendo programas indecentes y poco éticos en Irán.

A las autoridades iraníes también les disgusta la influencia de canales occidentales de noticias como Voice of America y BBC Persian, emitidos en farsi, el principal idioma oficial de Irán.

Y otro conducto para contenidos televisivos de difícil control proviene del país vecino: algunos de los 30 millones de hablantes de turco en Irán también pueden acceder a telenovelas y otros programas emitidos en la vecina y secular Turquía.

Aquellos con un buen manejo de inglés también pueden disfrutar de series y películas estadounidenses transmitidas por varios canales satelitales de Oriente Medio.

Analistas dicen que las limitaciones a los medios hacen que los presentadores de noticias no puedan profundizar en temas políticos, decepcionando a muchos de los educados y viajados ciudadanos de Irán y acercándolos a V.O.A. y BBC Persian, que Teherán considera propaganda de los hostiles Estados Unidos y Gran Bretaña.

Editado en español por Marion Giraldo

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