1 de marzo de 2011 / 15:20 / en 7 años

Cine vuelve a pueblo venezolano y lo hace protagonista

Por Jorge Silva

<p>Un grupo de personas asiste al estreno del filme "El Chico que miente" en Ocumare, Venezuela, feb 25 2011. Son m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas desde que Ocumare, un pueblo de pescadores del Caribe, no tiene cine, pero esto no impide que sea el protagonista de la primera pel&iacute;cula venezolana que participa en el Festival de Berl&iacute;n. REUTERS/Jorge Silva</p>

OCUMARE, Venezuela (Reuters) - Son más de cuatro décadas desde que Ocumare, un pueblo de pescadores del Caribe, no tiene cine, pero esto no impide que sea el protagonista de la primera película venezolana que participa en el Festival de Berlín.

La noche del viernes, unos 1.000 pobladores del pueblo, en el que viven unas 7.000 personas, acudieron a un galpón frente a la plaza Bolívar a ver el estreno de “El chico que miente”, filmada por la peruana Marité Ugás y que tiene a Ocumare como su principal locación y a varios lugareños como actores.

“Nunca fui al cine, y la primera vez que veo una proyección en pantalla grande yo salgo en la película”, dice orgulloso Argenis Tovar.

Este vendedor de ostras con el rostro tostado de sol marcado de líneas duras, se caracteriza a sí mismo en el filme, por eso luce emocionado en su silla ubicada en la primera fila.

“Mis hijos están felices de ver a su padre en la película”, dice, aunque reconoce que su papel apenas dura cinco minutos.

En el galpón, que sirve desde sede para bodas, hasta para sesiones del pueblo, se montó un cine ambulante, con una enorme pantalla en la que se proyectó el filme para los parroquianos, unos sentados en el suelo, otros espiando por las ventanas y los últimos de pie, con el objetivo de ver la película.

Cada vez que aparecía un lugar del pueblo o uno de los vecinos, se escuchaban murmullos, comentarios y hasta risas de los vecinos que vivieron esta experiencia colectiva de cine, algo que no ocurría en este sitio, rodeado de haciendas cafetaleras.

“El chico que miente” es una “road movie” de corte realista que recorre la costa venezolana, contando la historia de un niño que fue víctima de la tragedia de Vargas, ocurrida en 1999, uno de los peores desastres naturales que azotaron al país petrolero causando la muerte de unas 10.000 personas según cifras no oficiales.

AÑOS SIN CINE

Tomás Delgado tiene 68 años y se moviliza en una vieja bicicleta color óxido. El recuerda que el cine del pueblo quedaba en Cumboto, población ubicada a media hora de Ocumare, y que funcionó hasta 1968.

“Hubo cine allí en una vieja hacienda, el dueño lo había traído. Ponían (películas de) Cantinflas (...) La tele y la decidia lo desechó”, recuerda y cuenta que “robaba los huevos de las gallinas de las vecinas para venderlos en un bolívar”, que era lo que costaba la entrada.

Ramona Lartiguez, de 76 años, es una de las actrices de la película. Pese a no haber tenido formación en actuación su papel es cantar las sirenas del Santo de San Juan, “que se celebra cada 24 de junio”, puntualiza.

“Ni me acuerdo de la ultima vez que vi una película aquí en el pueblo”, comenta, mientras su mirada vital se fija en la pantalla esperando el minuto en el que aparece y canta.

Escrito por Mario Naranjo, editado por Gabriela Donoso

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