15 de mayo de 2011 / 14:42 / en 7 años

Irak busca revivir amor al cine tras Saddam y conflicto

Por Khalid al-Ansary

BAGDAD (Reuters) - El empresario Zaid Fadhel ha gastado 800.000 dólares para concretar su sueño de revivir los cines de Irak, tras de décadas de la dictadura que mantuvo las salas cerradas y del temor a los bombardeos que hizo que la gente se quedara en sus casas.

La apertura del cine de Fadhel días atrás en un club social de Bagdad marcó el comienzo de un ambicioso plan de construir 30 salas en la capital en cuatro años, dándoles a los iraquíes la posibilidad de volver a ver las nuevas películas que el resto del mundo disfruta.

El acceso a filmes como “Drive Angry”, “The Mechanic” o “Source Code”, reconectará a los iraquíes con una cultura cinematográfica global de la que fueron separados durante los 24 años de dictadura de Saddam Hussein y el sangriento caos que siguió a la invasión encabezada por Estados Unidos en 2003 que lo derrocó.

“Abrir un cine es decidirse a vivir. Es tan importante como el pan”, dijo el actor y director Azeez Khayyoun en la apertura del “Iraqui Cinema” en el Club de Caza de Bagdad.

Irak llegó a tener 82 cines, 64 de ellos ubicados en la capital, hogar de 7 de los 30 millones de habitantes del país.

Los cines fueron clausurados uno a uno durante la era de Saddam, cuando el Gobierno controlaba la selección e importación de películas, hasta que solo quedaran cinco al momento de la invasión.

La insurgencia que mató a decenas de miles de personas hizo que los iraquíes tuvieran miedo de estar en lugares públicos y entre multitudes. Ellos elegían la relativa seguridad de sus casas donde muchos tenían acceso a cientos de canales satelitales.

Pero si bien los militantes aún llevan adelante decenas de atentados con bombas y otros ataques al mes, la violencia en general ha disminuido en los últimos años y la gente está volviendo a hacer uso de los espacios públicos.

“Los iraquíes quieren que los cines vuelvan a abrir. Con este proyecto, estoy tratando de devolverles la cultura cinematográfica”, dijo Fadhel.

Sus dos pequeñas salas en el Club de Caza, que pueden albergar a 75 espectadores cada una, cuentan con lujosa butacas rojas importadas de España, sonido sofisticado y sistemas de luces y proyectores de Italia y Alemania. Pronto contará con proyectores digitales 3-D.

Las salas se encuentran junto a restaurantes, tiendas de ropa y un patio de juegos para niños.

RECUERDOS

“La apertura de esta sala ha traído recuerdos de la primera vez que mi padre me llevó al cine en los 80. Se siente igual”, dijo Zainab al-Qassab, un funcionario de Gobierno que asistió a la apertura del Club de Caza.

Los iraquíes disfrutaban de largometrajes de Bollywood y películas románticas de Hollywood y preferían estrellas internacionales como Anthony Quinn y Sophia Loren. Pero el estricto control de Saddam sobre los productos importados con el tiempo restringió sus elecciones.

Los intelectuales iraquíes dicen que no tolerarán los mismos tipos de limitaciones por parte del nuevo Gobierno elegido democráticamente. “Me opongo a cualquier tipo de censura, ya que esto implicaría erigir compuertas de hierro en torno a la creatividad”, dijo Khayyoun, el actor y director.

Fadhel pronto comenzará a trabajar en dos salas más en otro gran club social de Bagdad, el Alwiya, en el centro de la ciudad, y espera construir otras en centros comerciales.

A Fadhel le gustaría convertirse en distribuidor exclusivo de los estrenos de grandes productoras como Warner Bros, 20th Century Fox y otras.

El empresario planea proyectar películas como “Toy Story 3” para atraer a familias y niños, un mercado desabastecido durante décadas.

“Es ilógico que desde 1991 no hayamos tenido cines para niños. La apertura de un cine es como la apertura de una universidad”, dijo Shafeeq al-Mehdi, titular del directorio de cine y teatro del Gobierno.

En Bagdad hay 2,5 millones de niños, dijo al-Mehdi.

El Gobierno planea construir tres cines dentro del Teatro Nacional, añadió al-Mehdi. Uno será una sala de 40 butacas para niños con proyector 3-D.

Si bien la seguridad ha mejorado sustancialmente, Bagdad todavía es un fuerte en muchas formas. Abundan muros de contención y puestos de control de seguridad, lo que dificulta la libertad de movimiento de los residentes y hace que las opciones de entretenimiento sean limitadas.

El Museo Nacional reabrió en 2009, mientras que un elenco de comediantes comenzó a actuar en octubre de ese año en el Teatro Nacional.

Pero incluso mientras celebraba la inauguración de una nueva sala de cine, el viceministro de cultura Jaber al-Jaberi advirtió que los militantes todavía están activos.

“Existen ingenieros con mentes oscuras que, en este momento, están tramando llenar Bagdad con coches bomba y chalecos de explosivos para matar a los hombres, mujeres y niños de Irak”, dijo al-Jaberi.

Editado en español por Javier Leira

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