31 de agosto de 2011 / 23:51 / en 6 años

Museo de Bengasi muestra cicatrices, triunfos de revuelta libia

Por Alexander Dziadosz

BENGASI, Libia (Reuters) - Libre por primera vez para hacer arte sobre lo que quiera, el veterano escultor libio Ali al-Wakwak eligió una metralla de mortero retorcida, casquillos de bala y armas destrozadas como material.

“Vi la munición por todos lados y por eso pensé en hacer algo bueno con ella”, dijo el robusto artista de 63 años mientras estaba sentado bebiendo café frente a un nuevo museo de arte que muestra sus obras cerca del puerto de Bengasi.

Al igual que muchas de las exposiciones del museo, ubicado en un palacio de la era de la monarquía, los temas de Wakwak giran principalmente en torno a la guerra, testimonio de las cicatrices que han dejado seis meses de levantamiento contra Muammar Gaddafi en el país del norte de Africa.

Pero el hecho de que el nuevo museo exista ya es un triunfo para los artistas locales. Muchos lo ven como evidencia del futuro creativo y abierto que espera para su país a pesar de sus caóticas políticas, servicios públicos agotados y sobreabundancia de armas pesadas.

“Antes era muy difícil”, dijo Sayed Mohamed, un pintor de 58 años. “Gaddafi odiaba a cualquiera que fuera famoso. El era el único que podía ser famoso. El era el líder, él era el guía, él era todo. Uno tenía que dibujar lo que él estaba haciendo. Eso era todo lo que se podía dibujar”.

Ahora, Mohamed es libre de exponer y mostrar lo que quiera. Su exposición incluye pinturas al óleo de paisajes inspirados por los impresionistas y post impresionistas, incluyendo a Cezanne, Monet y Van Gogh.

“Queremos mostrar al mundo que tenemos lugares hermosos en nuestro país”, sostuvo.

En la habitación de al lado, una serie de obras de madera retratan calzados tradicionales de Libia, carruajes tirados por caballos y jarras.

Pero la mayoría de las pinturas del palacio que perteneció al rey Idris, derrocado por un golpe de Estado de Gaddafi en 1969, abarcan temas más oscuros.

Una pintura muestra al rostro de Gaddafi que se cierne sobre una fila de tanques, combatientes rebeldes en una camioneta con una ametralladora montada atrás y un montón de cráneos contra un cielo rojo y negro.

En una habitación las paredes están cubiertas casi en su totalidad por “tarjetas de identificación de los mártires” que incluyen nombres, fechas de nacimiento y los horarios y lugares donde los hombres fueron asesinados durante el levantamiento.

Una pintura homenajea a Ali Hassan al-Jaber, un camarógrafo de Al Jazeera derribado cerca de Bengasi en marzo. Cerca de allí, otra obra rinde homenaje a Kais al-Hilali, un caricaturista político asesinado, cuyos dibujos adornan muchas de las paredes de Bengasi.

Muchos otros artistas han tenido problemas con el Gobierno de Gaddafi.

Wakwak pasó siete años en prisión tras negarse a servir en una guerra con Chad, en la década de 1980.

Su hermano también fue encarcelado, al igual que su hijo, quien regresó el domingo de Trípoli, donde pasó siete años en la prisión de Abu Salim.

Las detenciones eran tan frecuentes que casi todo el mundo conocía a alguien en la cárcel, dijo Wakwak.

“En Bengasi cada familia tiene uno - Abu Salim, Abu Salim, Abu Salim”, dijo, señalando a personas diferentes.

Visitantes del museo dijeron que finalmente tuvieron la oportunidad de disfrutar de un espacio público que no fue controlado ni monitoreado por el Gobierno de Gaddafi.

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