7 de septiembre de 2011 / 2:42 / en 6 años

Curadores buscan evitar el morbo en museo 9/11 de Nueva York

Por Jonathan Allen

<p>Casco que peterneci&oacute; al bombero Kevin M. Prior de Nueva York. Los curadores debieron tomar decisiones dif&iacute;ciles en el museo que conmemora los ataques a Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001, ubicado en el lugar de las destruidas torres gemelas del World Trade Center, al intentar mostrar el horror sin caer en el morbo. REUTERS/Lucas Jackson</p>

NUEVA YORK (Reuters) - Los curadores debieron tomar decisiones difíciles en el museo que conmemora los ataques a Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001, ubicado en el lugar de las destruidas torres gemelas del World Trade Center, al intentar mostrar el horror sin caer en el morbo.

“No estamos aquí para traumatizar a nuestros visitantes”, dijo Alice Greenwald, directora del 9/11 Memorial Museum de Nueva York, que abrirá su casa subterránea el próximo año en el sitio de la Zona Cero, en el undécimo aniversario de los ataques.

“Los artefactos monumentales son una de las cosas, pero también tenemos una historia humana que contar”, dijo Greenwald.

Algunas de las exposiciones más inquietantes están alejadas de los principales espacios y se ubicarán en salas especiales que permitirán a los visitantes la oportunidad de decidir si desean o no verlas.

Es aquí donde los curadores del museo instalarán imágenes de personas cayendo de las torres en llamas después de que los edificios fueron golpeados por aviones secuestrados por milicianos de Al Qaeda o una grabación de una auxiliar de vuelo a bordo de un avión en uno de los momentos previos a su muerte.

Para los curadores del museo, la decisión de incluir algunos de los últimos momentos de las víctimas fue uno de sus dilemas más difíciles, ya que buscaban rendir homenaje a las casi 3.000 personas que murieron sin acumular más dolor entre los vivos.

Se trata de un problema familiar para gente que busca recordar guerras y atrocidades.

“No sólo somos un museo de historia, también somos una institución conmemorativa, y por lo tanto la tensión que se produce entre la conmemoración y la documentación es un punto álgido”, dijo Greenwald en las oficinas del museo que miran a la construcción en curso del museo que ocupará siete pisos bajo tierra en el sitio del World Trade Center.

Greenwald ya ha participado antes en estos debates. Durante casi dos décadas ayudó a crear exhibiciones en el Museo Nacional del Holocausto en Washington, que recuerda el asesinato de millones de personas a manos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

“LA HISTORIA DEL 11 DE SEPTIEMBRE”

Greenwald y sus colegas están conscientes de que hay innumerables objetos que podrían abrumar a un visitante.

En el museo habrá fotos de los 19 secuestradores de Al Qaeda, aunque Greenwald dijo que se presentarán como “criminales”.

Otra pregunta difícil para los curadores es si deben incluir o no las perturbadoras fotografías de las víctimas que saltaron o cayeron desde las torres. Excluir tales imágenes sería una grave omisión, dijo Greenwald. Las fotos serán ubicadas en una sección claramente marcada con una advertencia y ninguna de las personas fotografiadas son identificables, agregó.

“Es uno de los aspectos de la historia del 11 de septiembre que si no lo incluyes, no estás contando la historia”, afirmó.

Al escoger las grabaciones de audio de las últimas palabras dichas por algunas víctimas, el museo evitó algunas de las llamadas más angustiantes al número de emergencias 911. “Esa es una forma restos humanos”, dijo Greenwald. “Nosotros no incluiremos nada que de alguna forma se sienta que no debería estar allí”, agregó.

En cambio, los curadores escogieron, con el permiso de las familias de las víctimas, las grabaciones que muestran lo que Greenwald llamó la “naturaleza excepcional” de muchos de los que murieron en los ataques.

Estas incluyen la notablemente tranquila voz de Betty Ong, una asistente de vuelo del Vuelo 11 de American Airlines, mientras describe los detalles del sangriento secuestro a sus colegas en tierra en los minutos previos a que el avión se estrellase contra la Torre Norte.

El museo ha adquirido cientos de artículos que pertenecían a las víctimas, sobrevivientes y los primeros en acudir a prestar ayuda.

El significado de un casco de bombero horriblemente aplastado es obvio. Otros artículos podrían ser más sutiles en su importancia. Zapatos cubiertos de polvo, una billetera arrugada, ropas, un tejido sin terminar, una muñeca ennegrecida -todos lugares comunes que han adoptado un aire de reliquia.

Habrá una exhibición en recuerdo de las 2.982 personas que murieron en los ataques del 11 de septiembre y los atentados con bomba de 1993 contra el World Trade Center, que fueron un preludio del evento posterior.

La salida ha sido diseñada para que los visitantes aparezcan en el centro del Memorial 9/11 -cascadas en los sitios donde se ubicaban las torres rodeadas de paneles de bronce con los nombres de los muertos.

“Por cada historia que te desgarra el corazón, tienes 10 historias sobre la bondad de los seres humanos”, declaró Greenwald. Refiriéndose a los futuros visitantes del museo, agregó: “Ellos van a salir con mucho en qué pensar”.

Editado en español por Ricardo Figueroa y Rodrigo Charme

0 : 0
  • narrow-browser-and-phone
  • medium-browser-and-portrait-tablet
  • landscape-tablet
  • medium-wide-browser
  • wide-browser-and-larger
  • medium-browser-and-landscape-tablet
  • medium-wide-browser-and-larger
  • above-phone
  • portrait-tablet-and-above
  • above-portrait-tablet
  • landscape-tablet-and-above
  • landscape-tablet-and-medium-wide-browser
  • portrait-tablet-and-below
  • landscape-tablet-and-below