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Argentina

ANÁLISIS-En medio de incertidumbre financiera, expertos creen que peso argentino seguirá lenta caída

BUENOS AIRES, 9 oct (Reuters) - El peso argentino seguirá perdiendo terreno lentamente pese a las recientes medidas del Gobierno para estimular el ingreso de dólares al país y contener la caída de sus reservas internacionales, que los analistas consideraron insuficientes para generar confianza en medio de una grave crisis.

El país sudamericano, que el martes recibió a una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) para renegociar los términos de una deuda de 44.000 millones de dólares, arrastra una estanflación desde el 2018, que se vio agravada este año por la pandemia del coronavirus.

Pese al exitoso canje de deuda pública por casi 110.000 millones de dólares finalizado hace casi un mes, Argentina volvió a sumirse en turbulencias financieras por la incertidumbre que genera un presente de recesión, alta inflación y déficit fiscal financiado con emisión monetaria.

La diferencia entre las cotizaciones del peso en el mercado oficial -restringido por controles cambiarios- y el mercado alternativo, que se utiliza para acceder a dólares a través de la compra venta de títulos o acciones, alcanzó el jueves el 98,56% debido principalmente a la emisión a la que recurrió el país para lidiar con los efectos de la pandemia, que casi se duplicó en un año.

“Un pecado original es pensar que, después de la expansión monetaria que tuviste tan alta este año, el tipo de cambio nominal se pueda mantener”, explicó Ezequiel Zambaglione, jefe de estrategia de Balanz en Buenos Aires.

El peso mayorista cayó 1,25 en lo que va de octubre a 77,13 por dólar, mientras que el dólar del mercado paralelo “contado con liquidación” cerró el jueves a 153,2 pesos por dólar.

“Este tipo de cambio oficial, con el nivel de emisión que se tiene, no es consistente. Va a ser muy difícil convencer a la gente que el tipo de cambio está bien cuando ves un tipo de cambio paralelo tan diferente”, agregó Zambaglione.

Como parte de un círculo difícil de romper, la expectativa de una inflación más alta -por la depreciación del peso- ha generado una mayor demanda de dólares de los argentinos que buscan proteger sus ahorros, lo que a su vez hace caer el valor del peso y empuja la inflación.

El Gobierno de Alberto Fernández logró desacelerar la tasa de inflación este año, en parte debido al congelamiento de tarifas por la pandemia y al menor consumo.

Sin embargo, los economistas consultados por el banco central estiman que la inflación volverá a acelerarse en el 2021 al 47,1%, desde el 37,8% previsto para este año debido a la emisión monetaria.

Según Bank of America, las reservas netas se encuentran en el orden de los 7.000 millones de dólares, mientras que las líquidas cayeron a unos 2.000 millones de dólares.

DESEQUILIBRIOS

Si bien el recorte de los impuestos a la exportación y la suba de tasas de interés dispuestos la semana pasada fueron medidas adecuadas, no apuntaron a corregir los graves desequilibrios de la macroeconomía, encabezados por el alto déficit fiscal y su financiación a través de la emisión monetaria, según expertos.

“No hay tasa de interés que alcance, es todo parche”, dijo a Reuters José Echagüe, jefe de estrategia de Consultatio en Buenos Aires, que maneja 45.000 millones de pesos en inversiones.

El Bank of America estimó que el déficit fiscal primario terminará este año en 7% del PIB desde un déficit del 0,4% del PIB en 2019, debido a la menor recaudación de una economía que podría desplomarse 12% -según estimaciones- y los mayores subsidios para los sectores castigados por los efectos del COVID-19.

El banco sugirió en un reporte que el banco central podría acelerar diariamente la depreciación de la moneda y permitir pequeñas correcciones cambiarias que evitarían abruptos saltos en el peso, que suelen golpear principalmente a una población ya fuertemente empobrecida.

“Una devaluación en Argentina siempre ha llevado a una inflación fuerte, el ‘pass-through’ de tipo de cambio a precios es relativamente alto en Argentina”, explicó a Reuters el economista del banco para Argentina, Sebastián Rondeau.

“No es fácil hacer una corrección cambiaria con el pico de COVID-19, con la situación económica que hay y con la situación social. Eso es buena parte del problema”, añadió.

Y destacó que unas noticias positivas para los mercados podrían estar relacionadas con una consolidación fiscal para el año próximo. “Si eso está en el marco de un plan con el FMI, le da mas credibilidad”, dijo.

Reporte de Eliana Raszewski y Walter Bianchi. Editado por Nicolás Misculin

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