26 de abril de 2009 / 19:01 / en 9 años

Escándalos con fármacos en China desafían a laboratorios

Por Michael Wei y Tan Ee Lyn

PEKIN/HONG KONG (Reuters) - Cuando Pang Jianli entró a una farmacia para comprar medicamentos para su hijo engripado, fue recibido por un abrumador despliegue de cajas y botellas repletas de promesas sobre curas milagrosas.

“A diferencia de cuando voy al supermercado, donde compro las marcas que conozco y conozco las marcas que compro, adquirir fármacos es diferente; las marcas que conoces puede que no sean lo que dicen ser,” dijo este padre de 38 años.

El mal regulado mercado de medicamentos de China generó un nuevo “Lejano Oeste” para las firmas irresponsables que ofrecen medicinas no probadas.

Desde tratamientos para la impotencia y fármacos para prevenir la caída de cabello hasta medicamentos que curan enfermedades crónicas, los consumidores chinos son bombardeados por publicidades de una amplia gama de tratamientos que hacen promesas falsas o exageradas.

Los analistas dicen que las prácticas comerciales oscuras y las afirmaciones engañosas podrían en realidad contribuir a las posibilidades de las empresas farmacéuticas extranjeras que están forcejeando por una porción del mercado chino de medicamentos, de 110.000 millones de dólares.

“Hoy en día, los chinos no confían en los medicamentos chinos. Confían más en las marcas occidentales porque tienen mejor reputación,” dijo Huang Jianshi, vicepresidente de la Academia China de Ciencias Médicas y de la Facultad de Medicina Peking Union.

Los laboratorios extranjeros como GlaxoSmithKline Plc. y Pfizer Inc. usualmente trabajan con hospitales y doctores directamente y rara vez hacen publicidad, explicó Du Jinsong, una analista farmacéutica de Credit Suisse en Hong Kong.

“Las publicidades de medicamentos falsificados tienen un impacto limitado sobre las marcas del exterior ya que las compañías extranjeras venden y comercializan sus productos de otra forma”, añadió.

Los tratamientos comercializados agresivamente no sólo prometen curar la calvicie o hacer desaparecer arrugas, algunos también afirman poder curar condiciones crónicas como la hepatitis B, una enfermedad que a veces termina en la necesidad de un trasplante de hígado, dijo Ewan So, presidente de la Sociedad de Farmacéuticos Hospitalarios de Hong Kong.

“Si tal remedio mágico existiera, ya lo habríamos usado (...) Un trasplante hepático cuesta entre 500.000 y 600.000 dólares hongkoneses. ¿Por qué tomarse tanta molestia?”, agregó el experto.

La Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos de China registró en el 2007 329.613 casos de distribución de fármacos y productos médicos sin licencia y recaudó 746,17 millones de yuanes (109 millones de dólares) en multas.

Pero las multas han hecho poco por impedir la venta de medicamentos no probados en un país que carece de regulación y en donde la aplicación de la ley es laxa.

Los analistas consideran difícil medir hasta qué grado la desconfianza de los clientes en las publicidades afectó las ventas de medicamentos, que crecieron 26 por ciento hasta los 752.000 millones de yuanes (110.000 millones de dólares) el año pasado en China.

“Al igual que cualquier otro problema social en China, ahora contamos con una política adecuada. Lo más crucial es cómo aplicar la ley de forma efectiva,” dijo Xu Jun, un analista farmacéutico de Orient Securities en Shangái.

IMPOTENCIA GUBERNAMENTAL

En un esfuerzo por limpiar la industria, Pekín lanzó una serie de limitaciones a las publicidades de productos y servicios médicos.

La última norma, emitida en febrero, le prohibió a los actores hacer de expertos médicos en publicidades de fármacos después de que un grupo de guardianes de internet pusiera al descubierto a varios expertos falsos.

Al igual que muchas normativas en China, estas reglas no han sido aplicadas de manera estricta.

“Todavía existen estas publicidades en TV que se extienden por media hora con personas que dicen cómo se han curado por completo después de recibir cierto fármaco o inyección,” dijo el activista Qing Song, un portador de hepatitis B. “Pero son completamente erróneas,” agregó.

Una compañía china solía promocionar su medicamento contra la impotencia haciendo de cuenta que el astro del fútbol David Beckham respaldaba el producto, aunque su nombre e imagen fueron usados sin su consentimiento.

En la publicidad, que incluía imágenes de Beckham jugando al fútbol, una voz hablando mandarín y haciendo de cuenta que era la del futbolista inglés, ensalzaba las virtudes del medicamento.

“¿Quieren saber cómo puedo seguir siendo fuerte y corriendo en el campo?” decía la voz “en off”. “Las cápsulas USA Selikon son de gran ayuda. También es el arma secreta con la que satisfago a Victoria,” decía el anuncio, refiriéndose a la célebre esposa de Beckham.

La ley china hace que a celebridades internacionales como Beckham les resulte difícil demandar a las firmas que usan su imagen sin su consentimiento.

Para ilustrar el alcance de la promoción de falsos medicamentos, un destacado motor de búsqueda chino perdió un 2,1 por ciento de sus ingresos de marketing publicitario “online” cuando el gobierno difundió unas de sus normas que limitaba la publicidad de medicinas no aprobadas.

A pesar de las prohibiciones, hay productos médicos no aprobados ni evaluados que son fuertemente promovidos en internet, por televisión y en afiches en la vía pública, como así también en periódicos y revistas de todo China.

Otro problema es la piratería de medicamentos. A veces los fármacos falsificados son envasados y vendidos para lucir como los de firmas respetables.

En un caso en enero, el gobierno le ordenó a los doctores que dejaran de recetar un muy conocido medicamento contra la diabetes después de que una partida falsa de la medicina fuese vinculada a la muerte de dos pacientes en la región del extremo oeste de Xinjiang.

Dada la cantidad de chinos que carecen de una cobertura médica integral y que optan por automedicarse en lugar de visitar doctores, los expertos consideran que reglas más estrictas y una mejor aplicación son cruciales para eliminar las firmas de dudosa reputación.

La salud de decenas de millones de personas que compran estos medicamentos a lo largo de todo China está en riesgo.

“A diferencia de la comida contaminada que podemos evitar, la gente debe tomar píldoras incluso después de escuchar tantas noticias negativas sobre la calidad de los medicamentos,” se quejó Pang al salir de una farmacia.

Reporte adicional de Cheong Kah Shin; Editada en español por Ana Laura Mitidieri

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