6 de octubre de 2009 / 17:11 / en 8 años

Lada ruso encuentra rival chino en calles de Cuba

Por Esteban Israel

<p>Polic&iacute;as cubanos cerca de sus veh&iacute;culos Lada (der) y Geely (izq) en El Malec&oacute;n, 23 sep 2009. Lada, el austero coche sovi&eacute;tico de los funcionarios en Cuba, ve acercarse peligrosamente por el retrovisor al primer rival en 30 a&ntilde;os: otro autom&oacute;vil socialista, pero con aire acondicionado. Ministros, dirigentes y polic&iacute;as cubanos est&aacute;n cambiando el r&iacute;gido volante de sus Lada por la direcci&oacute;n asistida del moderno Geely CK chino, s&iacute;mbolo de una nueva alianza con Pek&iacute;n, hoy el segundo socio comercial de Cuba. Pero el Lada, un autom&oacute;vil de l&iacute;neas rectas y r&uacute;sticas terminaciones inspirado en el Fiat 124 de la d&eacute;cada de 1960, se transform&oacute; en un objeto de culto en Cuba. REUTERS/Desmond Boylan</p>

LA HABANA (Reuters) - Lada, el austero coche soviético de los funcionarios en Cuba, ve acercarse peligrosamente por el retrovisor al primer rival en 30 años: otro automóvil socialista, pero con aire acondicionado.

Ministros, dirigentes y policías cubanos están cambiando el rígido volante de sus Lada por la dirección asistida del moderno Geely CK chino, símbolo de una nueva alianza con Pekín, hoy el segundo socio comercial de Cuba.

Pero el Lada, un automóvil de líneas rectas y rústicas terminaciones inspirado en el Fiat 124 de la década de 1960, se transformó en un objeto de culto en Cuba.

“No creo que se pueda desplazar al Lada así como así”, dijo David Peña, un mecánico de 39 años que fundó y preside el Club de Autos Rusos de Cuba. “Para nosotros es un miembro de la familia. Lo tienes que ver de esa manera”, explica.

Peña y medio centenar de fanáticos se reúnen todos los meses en el Parque Lenin en las afueras de La Habana para festejar al símbolo quizás más perdurable del matrimonio ideológico de tres décadas entre Cuba y la Unión Soviética.

Despojado de todo lujo al punto que ni siquiera tiene cubre tazas en las ruedas, el Lada se adaptó como ningún otro automóvil a la precariedad en Cuba, un país que lleva casi medio siglo bajo sanciones comerciales de Estados Unidos.

El pequeño automóvil fabricado a orillas del río Volga fue un símbolo de estatus en la Cuba socialista, donde continúa siendo el vehículo oficial de ministros y funcionarios.

La llegada del Geely CK, un automóvil moderno con diseño de Daewoo y motor de Toyota Motor Corp, no parece intimidar a los incondicionales del Lada. Muchos incluso se preguntan si el nuevo vehículo sobrevivirá los baches y el suministro irregular de piezas.

“Están cambiándolos todos, pero no creo que los chinos sean tan resistentes como el Lada”, dijo un policía parado junto a su patrullero soviético blanco en el paseo marítimo de La Habana. “El tiempo dirá”.

BASTA UN ALAMBRE

Opacados por la elegancia de los automóviles estadounidenses de la década de 1950 que todavía circulan en Cuba, alrededor de 100.000 Lada dominan silenciosamente las calles de la isla.

Lada es un automóvil fuerte y simple de reparar. Además, 17 años después de la desaparición de la Unión Soviética todavía abundan las piezas y las que no a menudo se fabrican en casa.

“Cualquiera lo arregla con un pedazo de alambre”, asegura Carlos, un mecánico. “Si le preguntas a un cubano te dirá que no cambia su Lada por nada”.

Los automóviles en las calles de Cuba reflejan la historia política del país: la cercanía a Estados Unidos de antes de la revolución, la estrecha relación con la Unión Soviética de las siguientes décadas y la nueva sintonía con China.

La pasión de los cubanos por los rústicos Lada roza a veces el fanatismo. Algunos invierten hasta 4.000 dólares en arreglar sus coches soviéticos, una cifra astronómica en un país donde el sueldo promedio ronda los 20 dólares.

“Nuestras esposas se molestan porque dicen que los atendemos mucho”, dice el mecánico Manuel Ares, el vicepresidente del Club de Autos Rusos.

CLASICO RUSO

Y es que la vida útil es crucial en un país donde para tener un automóvil hace falta la firma de un ministro.

El número de autos que hay en Cuba es impreciso. Según las últimas cifras publicadas por la International Road Federation había 32,3 vehículos por cada 1.000 habitantes en 1997, cinco veces menos que México y 24 que Estados Unidos.

La cifra creció en los últimos años con la importación de automóviles europeos y surcoreanos, la mayoría en manos del Estado.

Los cubanos sólo pueden tener los automóviles que compraron antes de la revolución de 1959 o Lada, Moskovitz, Polski u otros coches socialistas que pudieron adquirir como reconocimiento a méritos profesionales o políticos.

Para los que obtuvieron la firma de un ministro, un Lada 2107 clásico cuesta unos 5.000 dólares. Para los que no, una “compra” sin papeles en el mercado negro puede costar tres veces más.

Los Lada reflejan además el ingenio sin límites del cubano. Hay quienes revisten su interior con maderas preciosas, le ponen motores con cuatro carburadores o reinventan el diseño soviético soldando dos carrocerías para fabricar una limosina.

Hubo incluso un miembro del Club de Autos Rusos que quiso bajar la altura del techo y eliminar dos de las cuatro puertas para darle un aire más deportivo, pero las autoridades no se lo permitieron.

“El Lada no va a morir. Pasará a ser un clásico”, dijo Carlos, el mecánico.

Reporte de Esteban Israel, editado por Gabriela Donoso

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